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II. Domus del Mitreo


Denominación

        La conocida como “Casa del Mitreo” es uno de los mejores ejemplos de domus conservada de la Hispania romana. Su nombre se debe a que tradicionalmente se han vinculado sus restos con el santuario mitraico situado a poco metros de la misma, bajo la actual plaza de toros. Si bien es cierto que sus primeros investigadores consideraron que la Casa del Mitreo estaba vinculada con el santuario del dios oriental Mitra por algunos elementos singulares como existencia de estancias subterráneas o del archiconocido Mosaico Cosmogónico, en la actualidad esta hipótesis parece estar descartada porque no se han encontrado datos suficientes que validen dicha hipótesis. Además, la existencia de una serie de tiendas (tabernae) en la entrada de la casa y de una calzada que separa la casa de los restos del Mithraeum parece desvincular ambos espacios. Así pues, por sus características y configuración espacial la “Casa del Mitreo” se interpreta como un ejemplo prototípico de domus o casa señorial.


Supra

Situación.

        La casa se sitúa al suroeste de la antigua Augusta Emerita, fuera de los muros de la ciudad –aunque apenas la separan varias decenas de metros de la vetusta y dentada muralla y de una de las cuatro puertas principales de la colonia–. La domus se asienta en la ladera meridional del cerro de San Albín y se extiende de forma adyacente a la calzada que parte de Emerita como prolongación del cardo maximus en dirección a Corduba. Este Cardo atravesaba horizontalmente Mérida hasta el Calvario, donde está el castellum aquae, para enlazar con la Vía de la Plata.


Supra

Cronología.

        Las últimas excavaciones fijan la construcción de esta domus a finales del s. I d.C., en época Flavia. No obstante, la casa sufrió varias remodelaciones a lo largo de su vida e, incluso, un incendió, que destruyó parte del vestíbulo y de la zona de tiendas a finales del s. II o mediados del s. III d.C. Las zonas afectadas por el incendio parecen que no volvieron a ser habitadas, aunque sí el resto de dependencias de la casa al menos hasta el s. IV d. C., cuando seguramente se abandonó de forma definitiva toda.

Supra

Historiografía del yacimiento.

        Las primeras referencias historiográficas que encontramos de la “Casa del Mitreo” no son de carácter directo, sino más bien se refieren a la zona en la que ésta se sitúa: el cerro de San Albín; y se las debemos a un hecho azaroso: la construcción de la Plaza de Toros en ese mismo enclave entre los años 1902 y 1913. De la intervención arqueológica practicada en este solar, tenemos noticias en dos informes emitidos a finales de 1913:

  • El primero de ellos es obra de Don José Ramón Melida, como sucede en otros insignes monumentos emeritenses de época romana. Mélida entregó a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando un informe donde daba cuenta de una serie de hallazgos escultóricos, como lápidas, aras, estatuas y fragmentos constructivos, pertenecientes a un templo dedicado al culto del dios persa Mitra.
  • El segundo es un acta de la Comisión Local de Excavaciones, dependiente de la Subcomisión Provincial de Monumentos.

         Entre los hallazgos más significativos recuperados en la intervención, según ponen de manifiesto uno y otro informe respectivamente, se encuentran las siguientes estatuas: un Chronos leontocéfalo; un Chronos Aión; una divinidad masculina sedente infernal; una estatua femenina de la divinidad oriental Isis; dos estatuas masculinas que representan a personajes mitraicos interpretadas como Dadophoros, posiblemente Cautes y Cautópates; una escultura varonil; dos estatuas de Venus; un retrato femenino; una escultura sedente de Mercurio; una cabeza de Serapis; una divinidad acuática que posiblemente representa a Océano o al río Anas. Todas ellas se pueden contemplar a día de hoy expuestas en el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida.

         Pese a este buen comienzo, tendremos que esperar casi cincuenta años para que se vuelva actuar en la zona de la mano de D. José de Calasanz Serra Rafols, quien, siendo Comisario Director de las Excavaciones del Plan Nacional de Mérida, elaboró un informe en 1954 poniendo de manifiesto la necesidad de hacer seguimiento arqueológico de las movimientos y remociones de tierra que se hicieran en esta zona.

        Diez años después, en 1964, mientras se llevaban a cabo los trabajos de adecuación del terreno para la construcción del Consultorio de Seguro de Enfermedad, se descubrieron los primeros restos arqueológicos de la “Casa del Mitreo”: las termas. A partir de entonces, se proyectó una excavación en extensión de todo el recinto que fue dirigida por D. Eugenio García Sandoval y que sacó a la luz este importante conjunto monumental. Prácticamente, todas las estructuras domésticas fueron puestas al descubierto durante estos años y, probablemente, fue el descubrimiento en 1966 del llamado “Mosaico Cosmogónico” el hallazgo más importante de la intervención.

        A partir de los años 70, los conservadores y técnicos del Museo Nacional de Arte Romano de Mérida, bajo la dirección de Don José Álvarez Sáenz de Buruaga, asumieron la dirección de las intervenciones e investigaciones en la “Casa del Mitreo”, junto con la participación de otros insignes arqueólogos como Antonio Blanco Freijeiro, quien estudió los mosaicos o L. Abad Casal, quien estudió las pinturas y frescos.



Plano de 1978 elaborado por A. Blanco Frejeiro (op. cit.: p. 60 ) con la situación de los mosaicos.

        Finalmente, en 1994 la Dirección General de Patrimonio de la Consejería de Educación y Cultura de la Junta de Extremadura decidió colocar una cubierta que protegiese todo el recinto arqueológico de la casa de las inclemencias meteorológicas. El proyecto fue obra de D. Rafael Mesa y D. Jesús Martínez. Asimismo, como consecuencia de estas obras, se llevó a cabo una nueva intervención arqueológica, dirigida por la arqueóloga M. Eulalia Gijón Gabriel, en varias zonas de la domus que eran menos conocidas. Concretamente, la intervención se centró en la zona situada a ambos lados de la entrada principal de la casa, donde se localizó un área de talleres o actividades industriales y en un espacio situado al sur de peristilo y en otro enfrente de la “Habitación de las Pinturas”, ambos bastante arrasados y con una función únicamente privada y doméstica.

Planta general de la "Domus del Mithraeum". Dibujo de D. Rafael Mesa y D. Jesús Martinez (Tomado de Robador González, op. cit., p. 464.)

        Tras la colocación de la cubierta, el recinto fue abierto al público con un aspecto similar al que presenta en nuestros días. Además, en la actualidad, la “Casa del Mitreo” forma conjunto en un recinto arqueológico junto con el “Área funeraria de los Columbarios”.

 Supra

Descripción de la “Casa del Mitreo”.

        La domus del Mitreo destaca, ante todo, por conservar prácticamente al completo su planta y estructura, lo que  permite hacernos una idea bastante precisa de su organización y distribución interna. Desde el punto de vista tipológico, la “Casa del Mitreo” es uno de los mejores ejemplos de domus itálica de atrio con peristylum y viridarium, que se conservan en la Hispania romana. En estos tres espacios convergen el resto de partes de la casa y, a su vez, son los que articulan y centralizan las actividades domésticas y públicas de sus habitantes. Su depurada técnica constructiva, sus cuidadas proporciones y sus grandes estancias con reminiscencias helenísticas (triclinia, exedrae, oecus, etc.) son testigo de la importancia que debió tener esta casa en época altoimperial.

         La “Casa del Mitreo” se estructura en torno a tres espacios abiertos o “patios”: el atrium, el peristylum y el viridarium. En torno a ellos se distribuyen las diferentes estancias de la casa, donde tiene lugar la vida diaria de sus inquilinos tanto desde un punto de vista público como privado. Además, estos tres espacios parecen guardar un orden que va desde la zona más pública y social, situada hacia la entrada de la casa: el atrio con sus tabernae y su tablinum, en el que se haya el famoso “Mosaico Cosmogónico”; hasta la zona más íntima y privada: el viridarium o jardín en torno al que se hallan distribuidas las habitaciones, ubicado en el interior de la vivienda; y, al mismo tiempo, una gradación de tamaño que va de menor a mayor desde el atrio hasta el viridarium pasando por el peristylum en relación a sus dimensiones y número de columanas. Espacialmente, el peristylum sería el vértice de un ángulo de noventa grados perfecto en la domus del Mitreo entre el eje norte-sur desde la entrada hasta el mismo peristilo y el eje este-oeste desde el propio peristilo hasta el siguiente patio: el viridarium. Ambos ejes se identifican en la casa con dos largos pasillos que unen los tres patios, permiten la circulación por la casa y en a lo largo de ellos se articulan las distintas estancias.


        Además de esto, existen unas termas en la zona sureste de la casa, cuya vinculación o no con la casa del Mitreo no está del todo clara. 

Imagen modificada a partir de una tomada de http://www.spanisharts.com

       

        Así pues, siguiendo esta estructura tripartita, vamos a realizar una descripción de las diferentes estancias de la casa:

Zona A) El atrium: vestibulum, tabernae, tablinum.

  • Vestibulum et Fauces

        El atrio es el primer espacio abierto de la casa al que se tiene acceso desde la calle. A la domus se accedía desde su parte septentrional a través de un vestibulum, pavimentado en opus signinum y con un umbral en granito (que no se puede ver porque se encuentra enterrado bajo la zona de acceso a la visita del yacimiento), que daba paso a un corredor (las fauces) que conducía hasta el atrio tras bajar cuatro escalones de granito, que en la actualidad se nos presenta como acceso a la domus.

  • Tabernae

        A ambos lados de este corredor, se situaban dos tabernae, que no tienen conexión directa con la vivienda, lo que, por tanto, presupone una explotación independiente a la de los dueños de la casa. La situada a la derecha del vestíbulo parece que tuvo una función comercial. Sin embargo, la situada a la izquierda parece que fue un taller relacionado con la industria del hueso, dado que se han encontrado en este espacio numerosos restos cerámicos, varias piletas en opus signinum de diferentes tamaños y colocadas a distintas alturas y, sobre todo, gran cantidad de objetos de hueso bien ya elaborados, bien a medio trabajar o bien cortados y preparados para comenzar su fabricación.

  • Atrium

        El atrio es más propiamente un atriolum[1] que sigue el modelo del atrio tetrástilo itálico. El atrio cuenta con un estanque (compluvium) central cuadrado revestido en mármol moldurado con líneas horizontales que tiene en cada uno de sus ángulos una columna granítica de estilo dórico toscano, de las que sólo una de ellas se conserva entera. Estas cuatro columnas sostendrían la cubierta de la casa formando una abertura en el techo (impluvium) a través de la cual se recogería agua de lluvia en el estanque y proporcionaría luz y aire a la vivienda. Las paredes que rodean a este atrio están decoradas con pinturas que reproducen en forma de rombos la conocida imitación de crustae marmoreae, pero lamentablemente su estado de conservación no es bueno.

        A ambos lados del atrio se abren otras estancias. En la zona este del atrio, encontramos una estancia que se ha interpretado como un “hogar” o zona de cocina, cuyo suelo está situado algo más alto que el del atrio, dado que para acceder a ella hay que subir dos escalones de granito. Se trata de un espacio rectangular, paralelo a la pared exterior de la casa por el lado este, que tiene en lado interior de la casa un muro de mampostería, que tiene la misma altura que la que ascienden los escalones y sobre el que se sitúan tres bloques graníticos rectangulares colocados a intervalos regulares a modo de columnata o pórtico. En nuestra opinión, es muy probable que este fuera el lugar donde estaría ubicado el lararium, es decir, un pequeño altar sagrado donde se realizaban ofrendas y súplicas a los Lares (espíritus de los antepasados familiares que velaban por la casa y los distintos miembros de la familia). En efecto, aunque el larario, dependiendo de la vivienda, era de distintos tipos y tamaños e, incluso, en una casa grande podía haber más de uno, solía estar colocado normalmente junto a la cocina puesto que en el lararium permanecía siempre encendido el fuego sagrado del hogar.

        En la zona oeste del atrio, encontramos un angosto callejón (ala) entre lo que sería la pared exterior frontal de la vivienda y la habitación donde se encuentra el “Mosaico Cosmogónico”, que ha sido interpretada como un tablinum.

        Hacia el sur del atrio se abre un pasillo, cuyas paredes también se encuentran decoradas con pinturas, que también reproducen en forma de rombos la conocida imitación de crustae marmoreae, con orientación norte-sur y situado de manera perpendicular al vestibulum.

  • Tablinum

        El tablinum sería la habitación de la casa dedicada al negotium del señor: allí el pater familias o, en su caso, el dominus administraría sus negocios y demás asuntos públicos, recibiría visitas, etc. Al mismo tiempo, es muy probable que allí se encontrara el archivo familiar con sus documentos privados e, incluso, la biblioteca de la casa. Era, en definitiva, el despacho del señor.

        Este tablinum tiene una extensión de casi 50 m2 y su suelo está pavimentado por el famoso “Mosaico Cosmogónico”. Este mosaico, que presenta una excelente factura y un rico colorido, muestra una cosmografía alegórica del mundo al modo helenístico y desde una perspectiva filosófica, en la que se interrelacionan distintos elementos divinos y fuerzas de la naturaleza, dispuestas en tres niveles de modo jerárquico: cielo, tierra y mar, junto con algunas actividades humanas. El mosaico parece ser obra de un sirio y está fechado a finales s. II d.C.

         Las paredes del tablinum también estarían profusamente decoradas con pinturas, de las que apenas se conservan restos.


 

Zona B) El peristylum: la habitación de las “pinturas”.

            Siguiendo el eje norte-sur desde la entrada hacia el interior de la casa y avanzando a través del pasillo, que se abre desde el atrio, se accede, tras bajar tres escalones de granito, al peristilo. Este segundo patio es mayor en extensión que el primero y, de nuevo, en torno a el se abren otras estancias.

  • Peristylum

        El peristilo es un patio porticado con un estaque central en medio. El estanque (compluvium) está enlucido con pavimento impermeable de opus signinum similar al que encontramos en el resto del suelo del peristilo. Tiene una forma ligeramente rectangular y cuatro columnas en cada lado sobre las que se apoyaría el impluvio. Las columnas de granito tienen una base estucada en rojo y sus fustes están estriados. Se conserva un capitel decorado con hojas de acanto y dos pequeñas volutas. Entre las columnas y el estanque existe un pequeño espacio a modo de pasillo en el que puede observarse restos de las canalizaciones de agua que lo recorrían. Por su parte, las columnas están unidas por un murete a media altura de ladrillos, que tenía dos accesos: uno en el centro del lado oeste, en dirección al viridarium; y otro en el centro del lado norte, que constituye el extremo final de la línea perpendicular que se traza desde el vestíbulo hasta el peristilo pasado por el centro del atrio y siguiendo el pasillo. Las paredes del peristilo también conservan restos de pinturas.

        En la parte norte del peristylum, existen dos estancias: un cubiculum de uso familiar y la conocida como “habitación de las pinturas”.

  • Cubiculum

        Este cubiculum ha sido interpretado como una estancia de uso privado sin ninguna función clara. Las excavaciones que tuvieron lugar en 1994 evidencian  que esta zona este de la casa, donde se sitúa el cubiculum, sufrió un incendio  a mediados del siglo III d.C. Parece que estas dependencias no se reconstruyeron y dejaron de usarse, pese a que la casa siguió estando en uso durante más tiempo.

  • Habitación de las pinturas

        Esta habitación se considera que fue usada como comedor familiar (triclinium). Es conocida con este nombre dado que  los restos de pinturas en sus paredes son los mejor conservados de toda la casa. En ella se pueden ver, prácticamente intactos, los restos de las pinturas murales del zócalo en tonos ocres y pastel y de parte de la zona media de las paredes, donde se representan grandes paneles rectangulares rojos separados por estrechas franjas verticales de fondo azulado, que están decoradas con candelabros. Según García Sandoval, este conjunto de pinturas pertenecería al “tercer estilo pompeyano”.

  • El resto de dependencias y el corredor hacia el viridarium

        Junto a estas tres estancias principales y bien definidas, existen otros espacios peor conocidos dado que se encuentran muy arrasados. Así, por ejemplo, hacia el oeste del peristilo existe una zona que se identifica como una habitación de uso privado de la que se conserva parte del pavimento, hecho con baldosas rectangulares de arcilla.

        Asimismo, desde el peristilo se abre un pasillo en dirección al siguiente patio: el viridarium, que sigue el eje este-oeste. Este pasillo, al que se accede tras descender dos nuevos escalos de granito, está delimitado por dos pequeños muros paralelos, que delimitan otras dependencias también poco conocidas. En efecto, tanto a la derecha como a la izquierda de este corredor en dirección al viridarium existen dos estancias independientes, aunque similares –pese a que la de la izquierda está mucho menos arrasada–, en las que sólo se conservan una serie de muretes paralelos con orientación norte-sur, que probablemente servirían para nivelar el terreno y colocar posteriormente el pavimento de las habitaciones que allí existirían.

        A nuestro entender, el gran problema que plantea esta zona es la interconexión con las termas, que están ubicadas al sur de la domus. Ciertamente, el espacio existente entre el peristilo y las termas se encuentra muy arrasado y en el sólo se conservan algunos restos de muros indefinidos que no permiten ver con claridad la existencia o no de un posible acceso desde el peristilo hasta las termas o bien sí este acceso se hacía desde la zona del viridarium.


Zona C) El viridarium: los cubicula yel triclinium/cisterna.

        Al final del pasillo que sale en dirección oeste desde el peristylum, se abre el tercer y último patio: el viridarium. En realidad, es un segundo peristilo, algo más grande que el primero, que tradicionalmente se ha considerado como un viridarium o jardín. En torno al él, proliferan numerosas habitaciones y un triclinium.

  • Viridarium

        Se trata de un patio porticado, aunque sólo se conserva parte de dos columnas. En el centro de este patio existe una porción de tierra, donde estaría ubicado el jardín de la casa, y en torno a ella hay un canal de revestido con opus signinum que tiene forma rectangular, que presenta una pequeña diferencia entre sus lados mayores y menores, y cuyo lado oeste tiene forma de exedra en su lado interior. Por su parte, el lado exterior de este canal forma parte del basamento sobre el que se apoyarían las columnas: en los lados mayores hay cinco columnas, mientras que en los menores cuatro, siendo las columnas de los ángulos validas para ambos lados; no obstante, el espacio entre las columnas es ligeramente más ancho en los lados tetrástilos que en los pentástilos, de forma que el rectángulo que forma todo el conjunto apenas presenta diferencias en sus lados mayores y menores. Las columnas, que también son de granito, apoyan sobre una basa estucada en rojo y con el fuste decorado con estrías.

        El pavimento del pórtico de este patio estaría decorado al completo con mosaicos como demuestran los tres fragmentos conservados de unos dos metros cuadrados aproximadamente cada uno de ellos en el ala oeste del viridarium. Estos mosaicos presentan formas de tipo geométrico combinando cuadrados, círculos, flores, triángulos, cruces, etc., e intercalan teselas irregulares de 1x1 y de 1,5 x1,5 cm de caliza blanca y negra-azulada.

        En torno a este jardín se disponen la mayoría de cubicula de la casa y un triclinium, del que sólo se conserva la estructura y que estaría ubicado encima de una gran cisterna subterránea.


  • La cisterna

        En el lado oeste del viridarium existe una estancia de la que sólo se conservan su cimentación. Pese a ello, esta estancia destaca, sobre todo, por el hecho de que contiene en su interior una gran cisterna o aljibe, cuya cubierta era abovedada, como demuestran los arranques conservados, donde se ven las hiladas de ladrillos. Esta cisterna recogía y almacenaba el agua procedente del canal de viridarium a través de un canal.

        La habitación situada encima de esta cisterna  se ha identificado normalmente como un triclinium o comedor, aunque hay autores que piensan que pudiera ser una exedra o sala de recepción y reunión. En cualquier caso parece que se trataba de una habitación abierta al viridarium con una dimensión de 7x10 metros. Su pavimento estaría decorado con mosaicos de tipo geométrico, compuestos por teselas de 2x2 cm de caliza blanca y negra. Sobre un fondo de color blanco se alinean de forma paralela tres filetes anchos de color negro como orla de una cuadrícula enmarcada por hileras de triángulos vértice a base, dentro de la que aparecen cuadrados y escuadras. Lamentablemente, sólo se conservan algunos fragmentos en las esquinas de la habitación.

        Asimismo, también se conservan restos de las pinturas que decoraban las paredes de la estancia, pero estas no están in situ, sino que se encuentran depositadas y expuestas en el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida. Estas pinturas murales fueron halladas durante las excavaciones llevadas a cabo por Sandoval en el interior del aljibe, donde también se encontraba hundido el suelo de esta habitación. En un primer momento, se recuperaron, más o menos completos, cuatro frescos que representaban escenas mitológicas relacionadas con el mito de Baco y su triunfo sobre la India: la “Victoria (Niké) con Baco”, representado una escena habitual donde la Victoria coronó a Baco con una corona de laurel por su triunfo sobre la India; la “Despedida de Briseida”, que, según J. Altieri Sánchez, representaría el tema de la clementia de Baco con los reyes de la India: ante el dios se postra el rey de la India, Deríades, quizás junto a otros reyes o generales indios prisioneros suplicando clemencia; un “Baco con un tirso”, acompañado de un sátiro y con un carro tirado por tigres; y “Dionysos y Ampelo”, donde aparece Baco nuevamente con su tirso y dos sátiros o miembros de su cortejo.

“Baco con un tirso”
Foto: MNAR Mérida - MCU
"Despedida de Briseida"
"Dionysos y Ampelo"
Foto: MNAR Mérida - MCU
“Victoria (Niké) con Baco”
Foto: MNAR Mérida - MCU

            Años después, Juan Altieri Sánchez (2003), restaurador del MNAR de Mérida, ha reunido todos los fragmentos conservados de esta estancia en los almacenes del Museo y ha podido reconstruir el esquema compositivo de la decoración de esta estancia, así como su cronología. Tras el estudio conjunto de todos los fragmentos conservados, ha hecho una propuesta de restitución de la zona media de la pintura, del friso superior y de la cornisa que coronaba el mural; sin embargo, el zócalo no ha podido ser reconstruido dado que no se conserva ningún resto que pueda ser atribuido a esta zona. Así pues, el programa decorativo presentaría el siguiente aspecto, si tenemos presente esta restitución:

    - Zócalo: no se conserva.

    - Zona de transición: entre el zócalo y la zona media existiría una franja de unos 20 cm de ancho de color negro, que estaría decorada con motivos figurativos a modo de predela. En ella aparecería, por ejemplo, el carro tirado por tigres del fresco del que hablamos más arriba.

    - Zona media: esta zona es la mejor conocida y en ella se alternan paneles rojos e interpaneles negros. Los paneles rojos son lisos y no presentan ninguna decoración salvo una banda de color rojo más oscuro que los encuadra. Los interpaneles tienen un fondo negro de unos 40 cm de ancho decorados con escenas mitológicas, como las que se ha descrito anteriormente, y calderos de color azul colgantes cargados de racimos de uva. Tanto los paneles como los interpaneles quedan delimitados por una banda de unos 5 cm de anchura de color azul y un borde blanco de 1 cm, que separa y delimita los unos de otros y, al mismo tiempo, hace lo propio con la predela y el friso. Es muy probable que la habitación presentara un esquema decorativo tripartito con tres paneles separados por dos interpaneles. Esta zona media tendría una altura de unos dos metros y medio.

    - Friso: el friso está situado encima de los paneles y se encuentra separado de ellos por la banda de color azul, antes mencionada. Este friso es de color negro, al igual que los interpaneles y la predela, y tiene unos 23 cm de ancho y está limitado en su parte superior por una banda de color verde de 5 cm con un borde blanco, sobre la que existe una cornisa de estuco que coronaría toda la composición. Presenta una decoración continúa con un roleo de hojas de parra cargada de racimos y plagado de amorcillos vendimiadores junto con animales (caballos, pájaros, etc.), junto con una serie de volutas vegetales con flores y tallos de hojas.

  

Dibujo de la reconstrucción de las pinturas de la habitación de la cisterna de J. Altieri Sánchez (op. cit.)

         Cronológicamente, este esquema compositivo, caracterizado por la presencia de bandas azules encuadrando los paneles de la zona media, se sitúa época adrianea y sería el habitual en la pintura provincial romana del siglo II d.C. Estilísticamente, la composición pertenecería al IV estilo pompeyano y su característica más destacada sería la disposición de figuras superpuestas en los interpaneles a modo de escena junto con el empleo de la banda azul en sustitución de color verde, que era lo más habitual.
  • Los cubicula

         Los diferentes cubicula de la casa del Mitreo que dan al viridarium se disponen en sus lados norte y sur, si bien es cierto que esta zona sur se encuentran también unas habitaciones subterráneas.

    a) Los cubicula del ala norte.

        Hacia la parte norte del jardín, se abren tres habitaciones principales, interpretadas tradicionalmente como dormitorios. Estas habitaciones conservan restos de pinturas murales, pero solamente de la parte de los zócalos, cuya escena decorativa es básicamente la imitación de mármol tipo brocatel y jaspeado, y tienen el suelo decorado con mosaicos geométricos, cuya cronología los sitúa en el siglo II d.C.:

        - La del centro mide 8,12 x 4,97 metros y su pavimento es de mosaico con teselas irregulares de 1 x 1 cm a 1,4 x 1,4 cm de caliza blanca y negra-azulada. En la composición aparece una orla en la que de forma horizontal se extienden a partir del umbral dos alfombras unidas entre sí en las que se alternan triángulos y cruces. En la pared norte se observan restos de su decoración pictórica con paneles rojos y franjas de separación azul claro.

        - La de su derecha (la primera viniendo desde el peristilo) tiene una dimensiones de 5,10 x 3,85 m. Su pavimento presenta un mosaico geométrico con teselas de caliza blanca y negra-azulada de 2 x 2 cm en la cabecera y en las alas, y de 1 x 1 cm en la alfombra central. En al composición se combinan cuadrados, triángulos y rombos con cruces de Malta que dan la impresión de relieve.

        - La de su izquierda es similar en tamaño (5 x 3,70 metros) y también presenta un pavimento de mosaico de teselas de 1 x 1 cm a 2 x 2 cm, en el que se distinguen una cabecera con fondo blanco, en la que se dibuja un meandro oblicuo, en torno a la que se extiende una orla de greca blanca sobre fondo negro; una alfombra central de meandros gamados; una alfombra de entrada con estrellas de cuatro puntas en las que existe una cruz de Malta blanca en su interior; ambas alfombras tienen en sus laterales una bandas paralelas en las que apareces estrellas de seis triángulos negros en trono a un hexágono blanco. En cuanto a su decoración pictórica, presenta un rodapié rojizo, sobre el que se asienta un zócalo azul claro dividido en paneles tripartitos, blanco el del medio y verde los exteriores, decorados con macizos vegetales y pájaros.

        Junto a estas tres habitaciones, existen en la esquina noroeste de este ala, una serie de dependencias, de las que apenas se intuye su estructura y delimitaciones debido a su estado de conservación y que han sido interpretadas como dependencias o habitaciones para el servicio, puesto que tampoco conservan restos de mosaicos ni de pinturas.

b) El cubiculum del ala sur: la habitación del mosaico de “Eros”.

        En lado sur del peristilo existe una habitación doble a la que se accede a través de un pasillo que se inicia en la esquina suroeste del viridarium, lo que le diferencia, entre otras cosas, de las otras habitaciones del ala norte, que se abren directamente al jardín. Además, es una habitación doble, es decir, que a través de ese pasillo –que hemos mencionado– se accede a una habitación principal de grandes dimensiones (7,10 x 5,20 m) desde la que se puede pasar a otra habitación algo más pequeña, que se extiende de forma paralela al pasillo de entrada. Este cubiculum se ha interpretado como el dormitorio principal de la casa.

        En ambas habitaciones, los restos de pinturas de las paredes, aunque existieron, apenas son visibles. Por su parte, la decoración de mosaicos de su pavimento sí es importante, pero sólo en la habitación principal dado que la otra no conserva restos de mosaicos. Sí hay, en cambio, restos de mosaicos –aunque muy deteriorados– en el pasillo de acceso a la habitación principal desde el viridarium, donde se mantiene una decoración geométrica con tesela en caliza blanca y negra.

        En la habitación principal se encuentra el conocido mosaico de Eros, que da nombre a la propia habitación. En el conjunto decorativo musivo alternan teselas de 2x2 cm, 1x1cm en la alfombra en color blanco, negro y rojo, y de 5 a 3 milímetros en el emblema, donde la gama cromática es mucho mayor: blanco, negro, castaño, distintas tonalidades de rojo y amarillo (yema, canario, etc.) e, incluso, hay algunas teselas de vidrio para el negro de los ojos de Eros y para otros colores como el verde, el azul o el rojo intenso. La alfombra, donde se suceden distintas formas y composiciones de tipo geométrico con una simetría perfecta, encuadra en su centro un emblema: un Cupido, que aparece de pie y desnudo con una paloma en sus manos. Este emblema tiene forma octogonal y está rodeado por un filete y una trenza. A su alrededor, la alfombra tiene un fondo de damero[2] blanco y negro y dos orlas: una continua de rombos con una cruz de Malta en su interior, y otra, que sólo aparece en los lados menores, con cruces de peltas en torno a nudos de salomón. Enmarcado por las orlas y rodeando al emblema, el interior de la alfombra está decorado con hexágonos alargados donde siempre un cuadrado oblicuo entre dos peltas encierran una cruz de Malta, y con cuadrados grandes en cuyo interior alternan distintos motivos: trenzados, estrellas con florones, triángulos...

    c) Las habitaciones subterráneas: cubicula diurna.

        En el ángulo sureste del viridarium existen unas dependencias subterráneas. Se trata de dos habitaciones unidas a las que se accede a través de una escalera de dos tramos, que termina en una galería ciega. Su cubierta estaría formada por bóvedas de medio punto y tendría una ventanas elevadas en la pared este de ambas habitaciones. Las puertas de entrada a las habitaciones están hechas en ladrillo formando arcos de medio punto.

        Sin embargo, lo más significativo de estas dependencias en la decoración de sus paramentos con pinturas murales que imitan el mármol de tipo brocatel. No se conserva la decoración de las habitaciones, sino solamente de la parte de la escalera y en la galería en que está termina. En cuanto a la decoración de las pinturas, la imitación del mármol tipo brocatel presenta normalmente unos círculos rojos (a veces, azules) sobre fondos más claros de distintos colores (blanco, ocre claro, ocre oscuro, rosa, verde, etc.) cuyos núcleos presentan el mismo tono del fondo pero con diferente intensidad.

        Por lo que respecta al uso y funcionalidad de estas dependencias, en un primer momento se interpretó como una zona de almacenaje y despensa, sin embargo, y a pesar de que es muy difícil saber a ciencia cierta cuál fue su uso, su decoración hace pesar que muy probablemente fuesen unos dormitorios de verano, donde los señores de la casa pudieran refugiarse un poco de los duros calores estivales de la Lusitania.

 

Zona D) Las termae.

        El principal problema que presenta las termas es su vinculación o no con la casa. Están situadas en el extremo suroriental del solar donde se levanta la casa del Mitreo, pero no existe una continuidad clara entre la casa y las termas.

En efecto, ya comentábamos antes que el espacio que hay entre la zona del peristilo y el viridarium, de un lado, y las termas, de otro, está muy arrasado y tampoco se ha excavado la zona de manera conveniente para tratar de definir la vinculación o no de ambos edificios y los accesos existentes. García Sandoval, su excavador, cree que las termas pertenecen a la casa, pero otros consideran que no, basándose en algunos hechos como que la orientación de las termas es diferente a la de la casa. De manera general, son más los partidarios que se decantan por pensar que las termas formaban parte de la vivienda apoyándose en dos criterios: en sus pequeñas dimensiones y en que su planta tiene la típica estructura de los baños privados.

        A falta de un estudio en profundidad de estas termas y de sus estructuras, la arqueóloga Teresa Barrientos clasifica estas termas como balneum o baños domésticos, cuya titularidad y uso sería exclusivamente privada. Además, es muy probable que, además de cumplir con un uso puramente higiénico, esta clase de balneum tenga en este tipo de viviendas de lujo una finalidad de prestigio y status social.

        Así pues, en el balneum de la casa del Mitreo no se pueden identificar ninguna parte de forma completa, dado que sus restos se encuentran parcialmente excavados. Todo el conjunto debió de estar cubierto por una bóveda, de la que se pudieron recuperar numerosos fragmentos durante su excavación, y también se conservan algunos restos de las pinturas con las que estarían decoradas las paredes donde aparecen figuras de peces y otros elementos relacionados con el mar. En el lado oeste hay una piscina con forma absidal a la que se accede tras bajar dos escalones y que tiene todo su suelo recubierto por un mosaico con teselas de mármol blanco. En el lado sur y sureste hay restos de la hipocaustum y del praefurnium (sistema de calefacción y horno de las termas), sobre los que estaría ubicado el caldarium (baños de agua caliente). En el lado norte se observan otras dos dependencias: una que podría corresponder al apodyterium (vestuario) y otra en la que se observan unos escalones que dan acceso a otra piscina. Esta piscina y la anterior podrían identificarse, con cierta lógica, con el frigidarium y tepidarium.


        Todas estas dependencias están situadas en torno a un espacio de distribución cuyo pavimento está ricamente decorado con mosaicos, cuyas teselas de 1x1cm alternan los colores y materias primas: blancas y de color vinoso en mármol, negras en caliza y mármol y amarillas y anaranjadas en canto rodado. Este espacio está cubierto por una alfombra de mosaico geométrico que tiene unas dimensiones de 7,37x3,60 metros junto al que existen distintos umbrales (de escamas, de rosetas, con peltas, con hileras de triángulos, etc.) que darían acceso a las distintas dependencias. En su totalidad, se trata de un conjunto bastante asimétrico, que presenta muchas irregularidades y que sufrió varias remodelaciones y arreglos. En la alfombran podemos encontrar, entre otros elementos y figuras decorativas, florones, trenzas, peltas, rosetas de cable, rombos, flores, ramas, haces de rayos, dameros, un nudo de Salomón, etc., junto a gran cantidad de figuras geométricas: rombos, triángulos, cuadrados, círculos, etc.

             Supra

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