Hice esta ruta buscando un camino hacia Urueña que pasara por Torrelobatón. La idea era encontrar una que fuera tan en línea recta como fuera posible, y esta lo es. El problema es que la subida al páramo desde Valladolid se hace por un camino en mal estado y poco frecuentado. A finales de agosto aún presentaba tramos en los que el camino estaba oculto por la paja dejada por alguna cosechadora un mes antes. Los últimos quinientos metros de subida son muy empinados y todo el camino está lleno de piedras.
Los caminos que encontramos después de pasar Ciguñuela están cubiertos por una gruesa capa de grava que entorpece el avance. La bajada a Castrodeza tiene, además, piedras incrustadas en el suelo y auténticos bancos de una arena blanca y fina.
Esta ruta es incómoda y el paisaje no es atractivo. Además la hice con un viento en contra muy fuerte que hizo penoso el avance y a la vuelta, cuando podría haber sido una ayuda, la irregularidad del suelo impidió aprovecharlo.