En casa siempre estuvo aquella vieja acordeón. Sacarla, con motivo de alguna fiesta familiar, era intuir otras fiestas pero, sobre todo, oír sus lamentos (buena parte de la botonera hundida, fuelles desgastados...) y oír, atentos como niños ante el cuento de la vida, las historias que papá explicaba sobre el abuelo.
Porque fue el abuelo, Félix Biniés Anaya, de casa Valentín, de Biniés, quien marchó a Francia con una caballería a comprar el acordeón. En todos los pueblos de "a rodolada", incluso de Navarra y del sur de Francia, conocían al "famoso acordeonista de Biniés", como lo citan en más de un libro. Eran tiempos duros y a las fiestas amenizadas por la riqueza musical del acordeón, se unían ya las voces que pedían justicia, enseñanza, pan... El abuelo fue alcalde en Biniés durante la II República y tuvo que huir y esconderse cuando el alzamiento de una parte del ejército en contra del gobierno republicano democráticamente elegido. El abuelo luchó en Gavín, defendiendo la República, y resultó herido en un fuego cruzado. El abuelo murió en Boltaña y nunca pudimos saber, con certeza, donde fue enterrado...
También su viejo acordeón murió un poco con él. Para defenderlo, para defender el único recuerdo que le quedaba de su esposo, Antonia López Oros escondería el acordeón en otra casa de Biniés, en casa Santangraciero, a salvo así de los "caprichos", de las "humillaciones" de los fascistas.
Pero en la década de los cincuenta volvería a atronar su canto aquella vieja acordeón. Esta vez de manos de Dionisio Biniés López, nuestro padre. De nuevo los bailes y la alegría de las fiestas. Hasta que los pobres de todas partes emprendieron el duro, pero esperanzado, camino de la emigración. A Zaragoza, a Barcelona, a Madrid...Y allí quedó de nuevo la acordeón, sellada en su funda, en la cómoda del pasillo. Si te acercabas y la mirabas atenta, oías su silencio.
Con esta "I Trobada d'Acordeonistas" en Biniés hemos querido recordar, recuperar parte de la historia colectiva de los pueblos de la montaña. Unirnos, en definitiva, a los sueños y esperanzas de aquellos hombres y mujeres que pudieron palpar, como ahora nosotros, la magia y el embrujo de la acordeón. Nuestro agradecimiento a la Asociación Cultural El Focillo de Biniés y a todas las personas que han hecho posible esta primera "Trobada".
Presen y Puri Biniés Lanceta, nietas de Félix Biniés Anaya, el acordeonista de Biniés