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Virgen de los Dolores



 

 RETABLO DE LA VIRGEN DE LOS DOLORES

en la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora de

Manzanares (Ciudad Real)

 

La imagen de Nuestra Señora la Virgen de los Dolores, es una cuidadísima talla, en madera de nogal policromada, que salió de los talleres de Félix Granda, sacerdote, el año 1944, siendo donada por Doña Dolores García Dosehijo. Pertenece a la Fervorosa Hermandad de la Virgen de los Dolores y Santísimo Cristo de la Humildad. La susodicha imagen está albergada en el retablo ubicado en una de las capillas del lado derecho, de la nave del Templo Parroquial de la Asunción de Nuestra Señora, cuya titular es la Virgen de los Dolores.

La palabra “retablo”, tiene raíz latina y significa “tabla colocada detrás”. En este caso significaría pieza escultórica que acoge la imagen de la Virgen de los Dolores, entre otras.

El retablo, de estilo renacentista, consta de una sola calle, con tres cuerpos: en el primero podemos contemplar al Cristo Yacente, colocado en urna mortuoria; en el segundo cuerpo, parte central, se encuentra ubicada la imagen de la Virgen de los Dolores y, en un tercer cuerpo o corona, el retablo luce una bonita vidriera geométrica.

Quiero fijarme contigo, querido lector, en los medallones circulares que, colocados entre las columnas renacentistas que sostienen el friso del retablo, nos describen maravillosamente los dolores de la Santísima Virgen.

Son siete los medallones, enmarcados por otros tantos aros policromados en oro.

La colocación de los medallones no sigue un orden cronológico; no he logrado descubrir la razón, el porqué de “ese bello desorden”. Entiendo que, bien puede deberse la legítima licencia del artista, dejándose llevar de su apreciación personal.

Mirando a la imagen de la Virgen de los Dolores encontramos en ellos la siguiente disposición:

 

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El primer medallón, queda a la izquierda de la Virgen, colocado junto al ábside de las dos columnas, nos describe la pérdida del Niño Jesús en el Templo de Jerusalén. En primer plano descubrimos a Jesús, con la aureola de Hijo de Dios, a Santa María, a San José y un Sacerdote, Doctor de la Ley, que está admirado de la sabiduría del Niño. En segundo plano, se describe una de las dependencias del soberbio templo de Jerusalén.

Esta escena nos habla del profundísimo dolor de Santa María que, junto a San José, ha pasado largas horas buscando a Jesús. ¡Inconcebible que el Niño se les haya perdido!

San Lucas, el Evangelista de la infancia de Jesús, describe muy bien la escena. (Lucas, capítulo 2, versículos del 41 al 50)

 

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El segundo medallón hace referencia a la Presentación de Jesús en el Templo.

Queda debajo del anterior medallón. Como figura central se encuentra el Niño Dios ofrecido al Altísimo por San José y la Virgen María, que vive esta escena.

La Ley de Moisés mandaba que a los 40 días de nacido un niño fuera presentado en el templo. Celebramos esta fiesta, todos los años, el día dos de febrero, cuando se cumplen los 40 días, contando desde el 25 de diciembre, Navidad, en la que celebramos el Nacimiento de Jesús.

La Virgen, mirando al Niño, escucha las palabras de Simeón, que refiere el Evangelista Lucas (capítulo 2, versículos 22 al 34 inclusive, de su evangelio)

 

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El tercer medallón nos habla de la huida a Egipto. La escena es muy entrañable: Aparece San José, tirando del ronzal al borriquito, que lleva en sus lomos a María y al Niño, protegido éste por los brazos de su Madre.

No hace falta tener mucha imaginación para descubrir el inmenso dolor que María sufrió por el peligro que corre su Niño y por la cara de amarga preocupación de José.

Ellos, están obedeciendo al Dios Altísimo que le ha dicho: “José, coge a María y al Niño y vete a Egipto pues Herodes quiere matar al Niño” (Mateo capítulo 2, versículos 13 al 15, ambos inclusive)

 

 El cuarto medallón, se sitúa justamente encima de la corona que adorna maravillosamente a la imagen de Nuestra Señora de los Dolores. María Santísima, sale al encuentro de su hijo Jesús, que llevando la Cruz y destrozado por tantos sufrimientos, se dirige al Calvario. Es muy expresivo este medallón, además de austero: sólo Jesús llevando la Cruz, María y un soldado al fondo.

María, que ha ganado el título de Virgen de los Dolores.

Este medallón bien puede representar la IV Estación  del Víacrucis tradicional.

 

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El quinto medallón, que queda en la parte superior y, entre las columnas, nos muestra la crucifixión: María Santísima y Cristo, que está siendo crucificado, ofrece su brazo izquierdo para ser traspasado por el clavo que lleva el romano.

En la tradición cristiana, hay un himno que refiere bellísimamente esta situación de dolor inmenso.

El Evangelista Juan (capítulo 19, versículos 17 al 39, ambos inclusive) nos describe diversas escenas de la crucifixión de Cristo.

Me fijo en la escena descrita por el himno que cito a continuación que es menos conocido, no obstante, su ser sublime. Solo presento tres estrofas de las 10 que contiene el himno y que son versión de Lope de Vega, de este Himno Latino Medieval, titulado “Stabat, Mater Dolorosa”

 

1

La Madre piadosa parada

junto a la cruz y lloraba

mientras el Hijo pendía.

Cuya alma, triste y llorosa,

traspasada y dolorosa,

fiero cuchillo tenía.

2.

¡Oh, cuán triste y cuán aflicta

se vio la Madre bendita,

de tantos tormentos llena!

Cuando triste contemplaba

y dolorosa miraba

del Hijo amado la pena.

3.

Y ¿cuál hombre no llorara,

si a la Madre contemplara

de Cristo, en tanto dolor?

Y ¿quién no se entristeciera,

Madre piadosa, si os viera

sujeta a tanto rigor?

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El sexto medallón, nos presenta una escena bellísima, pero de intenso dolor: María, recibe en su seno a Jesús que acaban de bajarlo de la Cruz, muerto. Juan, está presente y, también queda representada María Magdalena, la mujer que tanto amó al Maestro. Una escalera apoyada en la cruz, nos sitúa en el lugar donde se encuentra la Virgen María, con el dolor inmenso por su Hijo muerto.

¡Así hemos dejado los hombres a Jesús! María nos lo entregó niño y lleno de vida y, nosotros, se lo entregamos roto y muerto. ¡Dirá la Virgen de Fátima a sus videntes: “No ofendan más a mi Hijo que ya ha sido suficientemente ofendido”

 

El séptimo medallón nos refiere el inmenso dolor de María dando, precipitadamente, sepultura al cuerpo muerto de su Hijo. Son cuatro las personas que aparecen: María, Jesús, José de Arimatea y Nicodemo, que están dando sepultura a Jesús.

Así lo refiere San Mateo (capítulo 27, versículos 57 al 61, ambos inclusive) y así lo escribe este medallón.

 

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Hemos hecho un recorrido por el retablo que cobija la Imagen de la Virgen Dolorosa.

Hemos llegado a desentrañar el mensaje que el autor de este retablo nos quiso transmitir.

Hemos querido que tú y yo, que tantas veces visitamos el Templo Parroquial, contemplemos este retablo y extraigamos estas grandes lecciones, hemos querido que, contemplando a la Virgen llena de Dolor, ni tu ni yo añadamos más dolor a la Madre más dolorosa.

        Verdaderamente, los Dolores de María Santísima, son causa de nuestra Esperanza.

¡Mirad el corazón de María, ella es el mejor libro, que nos explica la Pasión, Muerte y Resurrección de su Hijo!

 

Luis Gallego, Párroco.

Manzanares, en el Triduo de la Virgen de los Dolores del año 2017