A diferencia de los carbohidratos, que se clasifican en función de los grupos funcionales que poseen, los lípidos no pueden clasificarse de esta manera porque no poseen un grupo funcional característico.
En este sentido, los lípidos son sustancias de origen biológico, solubles en disolventes orgánicos (cloroformo, benceno, etc.), y muy poco o nada solubles en agua. Como consecuencia de ello, el término lípido abarca a un gran número de compuestos orgánicos con estructuras muy diversas. No obstante, poseen algo en común: la porción principal de su estructura es de naturaleza hidrocarbonada y ésta es la razón de su escasa o nula solubilidad en agua.
Los lípidos desempeñan diversas funciones biológicas de gran importancia, ya que:
• constituyen las principales reservas energéticas de uso diferido de los seres vivos, aportando a razón de unas 10 kcal/g,
• forman parte de las membranas celulares,
• regulan la actividad de las células y los tejidos.
Así, las grasas, aceites, ciertas vitaminas y hormonas y la mayor parte de los componentes no proteicos de las membranas son lípidos.
A la hora de clasificar a los lípidos y de comprender mejor su estructura, un componente decisivo lo constituyen los ácidos grasos. Por eso vamos a averiguar qué son y qué propiedades tienen estos ácidos grasos.