“(…) el cuadro es la intersección de la pirámide visual a una distancia dada, con un centro fijo y una posición definida de luz, que el arte representa con líneas y colores sobre una determinada superficie.”
La perspectiva como forma simbólica [1]
E. Panofsky
La perspectiva es, grosso modo, un sistema gráfico que busca representar las cosas en un plano (cuadro) tal cual las vemos; este tipo de representaciones se consiguen mediante el empleo de lo que en matemáticas se conocen como proyecciones del espacio en el plano. Se admite que fue introducida en el arte por Brunelleschi y se denominó perspectiva artificialis, contrapuesta o complementaria, en cierto sentido, a la perspectiva naturalis u óptica, estudiada ya por Euclides more geometrico. Será Alberti quien primero escribiera un tratado sobre esta materia, De pittura, en 1435, dedicado al propio Brunelleschi, de quien era amigo así como de los grandes artistas del renacimiento florentino (Donatello, Masaccio, Luca della Robbia,...)
Le due regole della prospettiua prattica
1682
El afán por conseguir representaciones realistas - representaciones en las que el artista persigue la ilusión de realidad, es decir, representar la realidad tal como la vemos- impulsó a algunos artistas del Renacimiento a desarrollar el sistema de la perspectiva artificialis. Este fue un período en el que el hombre comienza a sentir un vivo interés por entender el mundo que le rodea y representarlo tal cual es percibido. Vasari afirmaba que un cuadro debía ser como una "ventana abierta al mundo". Se vuelve al concepto de arte como mímesis, como copia de la realidad, que había tenido ya un precedente en el arte clásico, aunque había recibido también, de un modo rotundo, el rechazo de Platón que lo consideraba copia de copia, es decir, de ilusión y alejamiento de la realidad. No obstante, sería este paradigma mimético el que dominaría hasta el desarrollo de las vanguardias históricas, momento en el que entrará en crisis.
El realismo mimético se apoyará en la técnica de la perspectiva para afianzarse. La perspectiva tuvo tal éxito que cambiará para siempre el panorama de la pintura y producirá una revolución visual sin parangón en la historia del arte. Esta perspectiva, por poseer un punto central privilegiado- punto de convergencia de todas las líneas perpendiculares al plano del cuadro - será llamada pespectiva central.
La perspectiva central construye un espacio totalmente racional, es decir, infinito, constante y homogéneo, si bien, como señala Erwin Panofsky, este sistema presupone la aceptación de dos principios: un solo ojo y un plano que interseca a la pirámide visual, que “implican verdaderamente una audaz abstracción de la realidad”.
El haz de rayos determina la proyección sobre el plano del lienzo de la figura (un cubo). La figura proyectada es la sección en dicho plano del haz de rayos que van del ojo del espectador a la figura real.
Con esta nueva herramienta los artistas disponían de un procedimiento riguroso para representar en un plano los objetos y figuras contenidas en el espacio tridimensional con un alto grado de realismo. No extraña que Leonardo definiera la perspectiva como "timón y rienda". Como dice Panofsky, el arte se elevaba a "ciencia" por primera vez, es más, se había alcanzado la objetivación del subjetivismo: ¡la impresión visual subjetiva se podía matematizar! [2]
Bibliografía
[1] PANOFSKY, ERWIN, La Perspectiva como forma simbólica. Tusquets Editores, S.A. 1999
[2] PANOFSKY, ERWIN, IBIDEM. 1999. p. 48