Hemos visto en la sección anterior como Euclides había afirmado ya que la luz viaja en línea recta y que la forma del espacio que incluye nuestra visión es un cono con el vértice en el ojo y cuya base se sitúa en los límites de nuestra visión. Además sólo los objetos dentro del cono visual se pueden ver. Por otro lado, Euclides conocía que las cosas que se ven bajo un ángulo mayor aparecen mayores, y viceversa. Y esto quedó así hasta que un grupo de pintores del Renacimiento, con el fin de indagar algo más en las leyes de la visión o de la perspectiva, llegó a establecer reglas mucho más precisas. Eran conscientes de que la perspectiva no era azarosa, que tenía leyes y que con una inspección más o menos detenida se podía averiguar si una perspectiva era correcta o no. El modelo matemático que hay detrás del problema de la representación fiel de la realidad fue establecido, sin embargo, con posterioridad.
A partir del Renacimiento un cuadro es visto como una "ventana abierta al mundo", y la perspectiva artificial se postularía como el método fundamental de representación plana de cualquier figura tridimensional. De hecho el uso de la perspectiva, susceptible de formulación matemática, elevó a la "condición de ciencia" el arte de la pintura.
A principios del siglo XIV Giotto aplica fugas en sus pinturas, aunque estas no serán correctas (cometerá el mismo error que las pinturas de Herculano); habrá que esperar a Alberti, con su tratado Sobre la Pintura de 1435, para encontrar a alguien capaz de formularse una serie de preguntas de gran trasfondo matemático:
¿Qué se conserva por proyección, si no lo hacen ni la longitud ni los ángulos?
¿Qué relación hay entre dos secciones de la misma figura?
¿Cuáles son las propiedades comunes a dos secciones cualesquiera?
Manière universelle de M. Desargues pour pratiquer la perspective par petit pied, comme le géométral: Ensemble des places et proportions des fortes et faibles touches, teintes ou couleurs
Abraham Bosse
Paris: Pierre Des Hayes, 1647–1648
León Batista Alberti llegó a realizar un análisis matemático interesante para dar cuenta del fenómeno perspectivo y con ello establecer las reglas básicas para representar en dos dimensiones un espacio de tres dimensiones. La formulación del método de dibujo en perspectiva llevado a cabo por este autor supuso una "racionalización geométrica" bidimensional de las relaciones espaciales; tal como dice Ivins:
"La perspectiva se convirtió rápidamente en parte esencial de la técnica de hacer imágenes informativas [...]. Su introducción tuvo mucho que ver con esa preocupación euro-occidental por la verosimilitud, que es probablemente la marca distintiva de las imágenes europeas posteriores". [1]
Los pintores renacentistas sabían, por ejemplo, que cuando un camino estaba flanqueado por filas de árboles éstos parecían converger en un mismo punto; dicho de otro modo, sabían que líneas paralelas fugaban o convergían en lo que se llamará punto de fuga. El punto de fuga de todas las perpendiculares al cuadro será determinante, pues todas esas perpendiculares al ser paralelas entre sí fugarán a un único punto situado en el centro de la representación a la altura del ojo del observador y dará nombre a la perspectiva lineal central tan típica del Renacimiento.
Ejemplo de Perspectiva Central. De La perspective pratique, necessaire a tous peintres, graveurs, sculpteurs, architectes, orphevres, brodeurs, tapissiers, […] Jean Dubreuil, 1642
Ejemplo de Perspectiva Central. Vista arquitectónica, atribuido a Francesco di Giorgio, h. 1490-1500
El conjunto de todos los puntos de fuga forman la línea del horizonte. Se sabía que las líneas rectas se veían como líneas rectas en perspectiva, pero que las distancias y ángulos entre objetos no se conservaban en ella; es decir, la distancia aparente (resp. ángulo aparente) entre objetos no era la distancia real (resp. ángulo real). Esto es un aspecto clave de la llamada Geometría Proyectiva, que vendrá a unificar y sistematizar matemáticamente de un modo riguroso la práctica artística.
Vista en perspectiva de una ciudad frente a la bahía
Fernando Etayo Gordejuela [2] ilustra gráficamente los aspectos del problema. Imaginemos, dice, que un pintor desea pintar una carretera flanqueada por árboles (dispuestos en paralelo, imagen izquierda), lo que tendría que dibujar sería algo parecido al esquema de la derecha.
Con lo cual constatamos que se conservan las rectas, pero no las distancias ni los ángulos.
Fue Brunelleschi el que tuvo la idea de intersecar la pirámide euclidiana con un plano entre el ojo y el objeto, preparando el camino que seguirían después Leon B. Alberti y, sobre todo, Piero della Francesca.
El método brunelleschiano se basa en la construcción legítima, en la que se requiere de dos esquemas mutuamente ortogonales de un mismo objeto, tal como se muestra en la figura de la derecha; se reconstruye finalmente el objeto asociando las mediciones hechas en los dos esquemas, tal como se haría en un sistema de coordenadas cartesiano.
Construcción legítima de un prisma
Este método era incómodo para los artistas. Se consideró suficiente elaborar un sistema tridimensional de coordenadas en escorzo que permitiera al artista reflejar las magnitudes relativas de cualquier objeto que se quisiera representar. Un ejemplo de este tipo de "construcción abreviada" fue la que describió Alberti, y más tarde Durero, para un enlosado (imagen inferior).
Construcción abreviada de Alberti
Si separáramos las distintas vistas, tendríamos el siguiente esquema en el que se unifican ambas construcciones. En la siguiente ilustración vemos el perfil (izquierda), la planta (inferior) y la construcción abreviada presentada por Alberti (parte superior derecha).
La unificación de las dos vistas ortogonales de Brunelleschi, propias de la construcción legítima, en una sola de la construcción abreviada de Alberti. Los puntos métricos D1 y D2 se determinan como los puntos de fuga de las diagonales del enlosado, pues al ser paralelos deben converger a un mismo punto (estas paralelas forman un ángulo real de 45º con el plano del cuadro). En la parte superior derecha del esquema anterior se encuentra la representación en perspectiva del enlosado que tenemos en la vista alzado de la parte inferior del mismo esquema. La profundidad de dicho enlosado se determina mediante los puntos métricos D1 y D2 como se indica.
Más tarde, encontraremos en la Geometría Descriptiva de Monge y la Proyectiva de Poncelet justificación matemática para todas estas prácticas artísticas ingeniosas con la perspectiva.
El plano que secciona el cono de la visión se llama plano del cuadro, y contendrá la representación perspectiva. En primer lugar hay que sentar las siguientes bases:
1) En la perspectiva cónica las ortogonales al cuadro fugan al mismo punto, convergen en el punto L del infinito, situado a la altura del ojo del observador. En general las paralelas convergen siempre al mismo punto en el infinito, no necesariamente L.
2) El punto de fuga L, normalmente se encuentra en el centro geométrico del plano del cuadro, o muy próximo a él, lo que confiere al espacio la cualidad de espacio perspectivo central.
3) Puntos métricos. Para transponer los valores de profundidad en la representación se utilizan los llamados Puntos métricos D1 y D2. Las diagonales sirven para controlar el resultado.
De modo que si un observador cuyo "ojo único" se encuentra en PV observa un enlosado verá en perspectiva la siguiente representación (V es el punto L anterior, punto al que convergen las perpendiculares al plano del cuadro):
La línea del horizonte se sitúa a la altura del ojo del observador (PV); los segmentos paralelos que forman la cuadrícula del enlosado fugan a V, pues son perpendiculares al plano del cuadro.
La representación en perspectiva del prisma recto que se encuentra situado sobre el suelo a una cierta distancia del plano del cuadro se plantearía como se ve en el esquema inferior derecha.
Si el cubo se coloca con una de sus caras paralela al plano del cuadro, entonces en perspectiva se representaría como se ve en la imagen a): las aristas de los dos caras perpendiculares al plano del cuadro fugarían a V; la profundidad del cubo se determinaría con los puntos métricos, como se indica en la imagen a); en cuanto al cubo con caras no paralelas al plano del cuadro, su representación en perspectiva precisa de dos puntos de fuga, como se puede ver en la imagen b).
a) Representación de un cubo en perspectiva con dos caras perpendiculares al plano del cuadro
b) Representación de un cubo en perspectiva cuyas caras no son perpendiculares al plano del cuadro
Las representaciones en perspectiva pueden necesitar, en consecuencia, tener uno, dos o, incluso, tres puntos de fuga para su construcción.
a) The Avenue at Middelharnis, 1689, de Meindert Hobbema. Pintura en perspectiva con un punto de fuga.
b) La perspective pratique, necessaire a tous peintres, graveurs, sculpteurs, architectes, orphevres, brodeurs, tapissiers, […], Jean Dubreil, 1642. Dibujo en perspectiva con dos puntos de fuga.
c) Grabado de Escher, Partición cúbica del espacio (1952), con tres puntos de fuga
En el siglo XVII el matemático francés Girard Desargües dará una nueva interpretación de la perspectiva, concibiéndola como una Geometría (la Geometría Proyectiva). A partir de aquí, se hacen propuestas formales y deductivas al más puro estilo geométrico en los trabajos de B. Taylor o Joshua Kirby, hasta la tesis doctoral de Otto Wilhelm Fiedler en la que se define rigurosamente el sistema de proyección central, estableciendo las bases matemáticas de la perspectiva cónica como se conoce en la actualidad.
Como hemos visto, la representación perspectiva se encuentra contenida en el plano del cuadro, de modo que desde el ojo del espectador PV (que aquí en adelante llamaremos O), entre la representación del cuadro y la realidad se podría establecer una relación directa de proyección cuyos rayos convergerían en el ojo PV (O), tal como se puede ver en el siguiente dibujo (el "plano del cuadro" se sustituye por el plano P1, que no es necesariamente perpendicular con P2, como suele ocurrir entre el plano del cuadro del pintor y el suelo):
La proyección que hemos mencionado es una aplicación entre dos objetos cuyos puntos homólogos están unidos con O mediante una recta.
Para entender adecuadamente las relaciones entre los planos P1 y P2 necesitamos hablar del concepto de homología. Una homología es una transformación geométrica que hace corresponder los puntos de un plano con los puntos de otro plano, cumpliendo unas condiciones:
1. las rectas r y r' que unen puntos homólogos concurren en un mismo punto O, llamado centro de perspectividad o vértice de la homología.
2. las rectas homólogas se cortan en puntos de una misma recta, llamada eje de la homología.
a) Las rectas homólogas PQ y P'Q' se cortan en O.
b) Los lados homólogos de figuras homólogas se cortan en el eje.
La perspectiva cónica se puede obtener de múltiples maneras, una de ellas mediante la aplicación de la homología. El centro de homología coincide con el punto de vista abatido V o sobre el plano del cuadro, el eje de homología es la línea de tierra LT y en cuanto a la recta límite de la homología la situamos exactamente donde tenemos la linea de horizonte LH. El triángulo abatido sobre el plano del cuadro es la primera figura de la homología, mientras que la figura homóloga del triángulo es la figura en proyección cónica.
Como mencionamos anteriormente, la perspectiva cónica es la principal aplicación de la homología, estableciéndose la siguiente correspondencia entre sus elementos:
HOMOLOGÍA
Recta Límite
Eje
Centro
Transformada
PERSPECTIVA CÓNICA
Línea del horizonte
Línea de Tierra
Punto de Vista
Figura abatida
En función de la posición relativa de los planos P1 y P2 y la posición del vértice O la homología da lugar a algunos casos particulares que son conocidos, a saber:
Afinidad
O=Infinito
P1 y P2 secantes
Homotecia
P1 y P2 paralelos
Traslación
O=Infinito
P1 y P2 paralelos
Se basa en el principio por el cual si se proyecta sobre un plano un triángulo desde un punto determinado O, se obtendrá otro triángulo sobre el plano de proyección de tal manera que se puede decir que los dos triángulos son perspectivos desde O y cumplirán la propiedad de cortarse sus lados correspondientes en puntos alineados E, G y D, lo cual no hace más que definir la homología existente entre ambos triángulos.
Su enunciación sería: en el plano proyectivo, dos triángulos son proyectivos desde un punto si y solo si son proyectivos desde una recta.
Este teorema ofrece un esquema de lo que pasa en la visión perspectiva, teniendo en cuenta que la posición de los planos del suelo y del cuadro son perpendiculares usualmente en una representación en perspectiva, salvo las anamorfosis en los que los planos pueden adoptar diferentes posiciones. En este caso, si consideramos como eje de homología la intersección del cuadro con el suelo, el centro de homología como el ojo del observador, entonces la homología correspondiente sería el mecanismo que el pintor utilizaría para la confección de su pintura tal como se observa en las siguientes ilustraciones:
Bibliografía
[1] IVINS, W.M. jr. (1975). Imagen impresa y conocimiento. Análisis de la imagen prefotográfica. Barcelona: Gustavo Gili. p. 40
[2] ETAYO GORDEJUELA, FERNANDO, La Geometría de la Representación Visual, Rev. R. Acad. Cienc. Exact. Fis. Nat., Vol. 103, Nº 2, pp. 297-303, 2009.