El miedo es una emoción desagradable que experimentamos cuando percibimos que nuestra integridad física o psicológica está en riesgo al estar expuestos ante un peligro.
La tristeza es una emoción desagradable que sentimos ante la pérdida de aquello que valoramos y nos informa de la existencia de un malestar interior.
La ira es una reacción derivada de una frustración intensa o continua, que desborda los límites del autocontrol.
La ansiedad es una emoción que sentimos ante una situación, persona, cosa o pensamiento; real o imaginario; presente, pasado o futuro. Se caracteriza por la percepción de intranquilidad, nerviosismo y desasosiego.
La expresividad es la capacidad para identificar la emoción experimentada, nombrarla y expresarla con de manera equilibrada y respetuosa.
Este indicador hace referencia al sistema de creencias que filtra la manera en que se interpretan las situaciones vividas.
Este factor concentra muchos indicadores derivados de la historia personal y determina otras reacciones importantes.
La motivación es un movimiento interno que nos orienta hacia la búsqueda de un satisfactor.
Analiza el nivel de riesgo del alumno de sufrir algún tipo de alteración del sueño: pesadillas, dificultades para conciliar o interrupciones que merman la calidad de este.
Hace referencia al nivel de riesgo de padecer alguna alteración alimentaria, contemplando un incremento o reducción de la ingesta así como una relación emocional con la comida.
Detecta el nivel de riesgo sobre la presencia de conductas desafiantes y agresivas de niños/as y adolescentes que estén dificultando no solo la convivencia sino su manera de relacionarse con su entorno.
La soledad tóxica es un indicador de malestar interno. Durante este periodo de confinamiento y pandemia se está observando un incremento de esta problemática.
La fácil y rápida accesibilidad a dispositivos electrónicos propicia procesos adictivos por la cantidad de dopamina que generan en el cerebro.
Interrupción violenta de rutinas: que altera el equilibrio de las personas, en especial de los niños y adolescentes.
Estrés por confinamiento: el estrés de padres e hijos se ha visto incrementado por la situación mundial, dificultando la convivencia y el aprendizaje.
Carencia de recursos personales: para organizar las respuestas oportunas ante un experiencia inédita.