La prueba de Estilos en la Toma de Decisiones evalúa los rasgos y tendencias intelectuales y emocionales que influyen en los procesos de toma de decisiones.
Se propone como herramienta de crecimiento profesional para fomentar el liderazgo productivo.
El estilo activante detecta un problema o una serie de discrepancias entre la realidad y la expectativa.
Funciona como “radar” : percibe peligros, advierte riesgos potenciales, avista posibles enemigos, anticipa debilidades o conflictos; descubre los hechos.
El estilo estructurante se reconoce como el pensador. Conceptualiza los problemas y traduce los hechos individuales, concretos y particulares en esquemas de acción. Define el problema y descubre lo que hay detrás de ellos.
El estilo evaluador analiza y estructura el plan de acción.
La función de este estilo es evaluar y seleccionar los datos relevantes y los métodos idóneos para acercar la información a una verdadera solución de problemas.
Orientación intelectual: enfoque cognitivo de los hechos captados como problema.
Reacción emocional: nivel de activación emocional producida ante un problema.