Todos sabemos que el término "convivencia" viene del verbo "convivir", o lo que es lo mismo, "Vivir en compañía de otro y otros".
Cuando se habla de plan de convivencia, inmediatamente pensamos en "disciplina". Este término, deriva del latín disciplīna, con el significado de "educación", y este a su vez deriva de discipulus, "alumno", que es un derivado del verbo discō, "enseñar".
De esta forma, este plan de convivencia, es un plan que contendrá los principios generales que nos ayuden a convivir unos con otros, sin perder de vista esa idea originaria de "educar al discípulo" en esos valores y esa convivencia necesaria, que fomente un clima adecuado para propiciar los diferentes aprendizajes que tiene que adquirir nuestro alumnado a lo largo de toda la etapa educativa que pase en el centro.
Sin duda, la elaboración de este Plan de Convivencia también se basa en la necesidad de dar respuesta a los requerimientos de la nueva realidad social y legislativa en la que se encuentran los centros educativos en la actualidad. Para su creación y revisión partimos de la reflexión de cada uno de los sectores de la comunidad educativa (profesorado, alumnado y familias), del diagnóstico de la convivencia en nuestro centro y del antiguo plan, manteniendo de él los puntos fuertes que hasta ahora han garantizado acciones exitosas. Igualmente, hemos realizado importantes cambios, pensando que así podremos garantizar la consecución de nuevos objetivos acordes con la sociedad en que nos encontramos inmersos. Todo ello se halla, evidentemente, enmarcado por la normativa vigente:
Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación
La Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre, por la que se modifica la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación.
Ley 17/2007, de 10 de diciembre, de Educación de Andalucía.
Decreto 327/2010, de 13 de julio, por el que se aprueba el reglamento orgánico de los institutos de educación secundaria.
Orden de 20 de agosto de 2010, por la que se regula la organización y el funcionamiento de los institutos de educación secundaria, así como el horario de los centros, del alumnado y del profesorado.
Orden de 20 de junio de 2011, por la que se adoptan medidas para la promoción de la convivencia en los centros docentes sostenidos con fondos públicos y se regula el derecho de las familias a participar en el proceso educativo de sus hijos e hijas.
Ley Orgánica 8/2021 de 4 de junio de Protección integral a la infancia y adolescencia frente a la violencia.
El profesorado, por su parte, expresó en su día su opinión e ideas por medio de encuestas y reuniones de distintos órganos de coordinación docente (departamentos de coordinación didáctica y equipo técnico de coordinación pedagógica). El alumnado, por su parte, hizo lo propio en sesiones de tutoría elaboradas para tal fin. Las familias realizaron sus aportaciones por medio de encuestas entregadas a cada una, además de a través de la AMPA, canalizadora de inquietudes y demandas de dicho sector. Además, los dos órganos colegiados de gobierno de centro, claustro de profesorado y Consejo Escolar, dedicó buena parte de sus reuniones a elaborar y perfilar el documento, en la plena convicción de su valía a la hora de ofrecer la educación de calidad que todos buscamos.
Así pues, poseemos los datos suficientes para afirmar que nuestro centro entiende por convivencia el estado de respeto mutuo y tolerancia en que los distintos miembros de la comunidad educativa colaboran para conseguir un mismo fin, llegando a acuerdos mediante diálogo y consenso tras la reflexión personal de cada individuo.
Tras averiguar que existe plena coincidencia en la definición del bienestar que buscamos entre los tres sectores de la comunidad educativa, pasamos a plasmar nuestro Plan de Convivencia.
Resulta necesario partir de la realidad que nos rodea para redactar un Plan de Convivencia que responda a nuestras necesidades. Para ello, atenderemos tanto a las características del centro y su entorno como a las características de la comunidad educativa. Ambas se encuentran plasmadas al inicio de este Proyecto Educativo, destinado en su totalidad al estudio del contexto. Sin embargo, añadiremos aquí aspectos que están directamente relacionados con el grado de convivencia en nuestro instituto.
Nuestro centro educativo siempre se ha preocupado por crear y mantener una buena convivencia, para lo que se han desarrollado actuaciones particulares para prevenir y solucionar conflictos, si bien no siempre se han alcanzado todas las expectativas fijadas.
Durante los cursos pasados, el profesorado del IES El Fontanal percibía que el grado de convivencia en el centro era bastante aceptable. De unos años a esta parte, si bien la situación no ha variado excesivamente, sí empezaron a percibirse climas de convivencia muy distintos en función del grupo, respondiendo los mayores casos de disrupción a determinado alumnado.
Partimos de la idea de que la convivencia positiva requiere la elaboración conjunta de unas normas claras y consensuadas, que potencien la autonomía, la responsabilidad y la capacidad de cambio y mejora de todas las personas de la comunidad educativa. Así mismo, asumimos la necesidad de reflexionar sobre nuestra propia práctica y experimentar nuevas metodologías que faciliten la expresión de las inquietudes, deseos, emociones, sentimientos e ideas del alumnado, lo que incidirá directamente en la convivencia del aula y del centro. Pero también pensamos que el conflicto con y entre el alumnado se produce a veces como manifestación de su situación personal, que intenta buscar respuesta a su inseguridad o necesidad de atención o afecto. Por todo ello, entendemos que la implicación de las familias es imprescindible, no sólo a la hora de elaborar este plan, sino durante la implementación del mismo y que, sin ella, nuestros esfuerzos y trabajo se verían abocados al fracaso.
Desde el punto de vista del profesorado, los conflictos más frecuentes con el alumnado son los casos de indisciplina ocasionados por perturbaciones de la clase (hablar continuamente, gritar, masticar chicle, levantarse sin permiso), falta de colaboración con las actividades del aula (no hacer las tareas de clase y casa, salir del aula en los cambios de clase), distraer a los demás, faltar al respeto de otros miembros de la comunidad educativa (alumnado y profesorado) y causar pequeños daños en las instalaciones o los recursos materiales del centro (tirar papeles al suelo, pintar las mesas y sillas, etc.).
Con menos frecuencia se dan casos de injurias y ofensas o agresión física entre el alumnado, acoso, amenazas o graves daños en las instalaciones o recursos materiales del centro u otras acciones que impidan el normal desarrollo de las actividades del instituto (entradas y salidas sin permiso, uso de dispositivos móviles, etc.).
La reiteración de conductas contrarias a las normas de convivencia y el incumplimiento de las correcciones impuestas por un sector muy reducido del alumnado sí es motivo de constante preocupación entre los docentes de este claustro, así como ciertas actuaciones perjudiciales para la salud (alumnado que fuma a escondidas en los recreos y servicios)
El alumnado, por su parte, consideraba que el grado de convivencia era aceptable, pero que con frecuencia no se cumplían las normas impuestas por el profesorado y que algunas personas molestaban y no dejaban que las clases se dieran en orden y con tranquilidad, lo que generaba mal ambiente. Consideraban que entre ellos no había continuo respeto y opinaban que la resolución de conflictos era menos pacífica de lo deseable. Entre los conflictos más frecuentes en sus relaciones con los compañeros destacan insultos y peleas, faltas de respeto, amenazas, interrupciones en clase, pequeños daños en las instalaciones y algún caso puntual de discriminación.
Con respecto a su relación con el profesorado, entendían que los conflictos eran hechos puntuales, muchas veces derivados de lógicos desencuentros en el proceso de enseñanza-aprendizaje (resultados académicos, criterios de evaluación y calificación, etc.), siendo muy excepcionales los casos en que nuestro alumnado percibía un trato poco respetuoso por parte de los docentes. Sin embargo, opinan que con frecuencia toda la clase paga por el mal clima de trabajo que crean algunas personas, lo que genera insatisfacción.
Durante los cursos académicos venideros se realizará un análisis de la convivencia y de las sanciones impuestas, a través de la contabilización de las mismas y de un proceso analítico y reflexivo que ayude a comprender la evolución de la misma y a establecer pautas y líneas de actuación. Con esto se pretenderá mejorar los aspectos más negativos que puedan derivarse de este análisis, así como albergar medidas preventivas que permitan mejorar en todo lo posible los problemas detectados.
Para ello, y tras conocer nuestras fortalezas y debilidades, partiremos de las necesidades y realidades que se han de mejorar para eliminar, en el mayor grado posible, las situaciones de malestar existentes. A la vez, tendremos presentes los puntos fuertes que reciban evaluación positiva de todos los sectores de la comunidad educativa, para la modificación o rectificación de este Plan de Convivencia. Por lo que respecta a los problemas o aspectos susceptibles de mejora detectados, la desmotivación de gran parte del alumnado e incluso la autoexclusión de un número reducido pero relevante por sus consecuencias, la escasa implicación de las familias, la falta de disciplina en los desplazamientos por el instituto, el nivel de ruido y la falta de orden y limpieza en las aulas y patio del recreo son los más destacables.
Antes de formular nuestros objetivos, hemos de analizar las causas que originan los problemas que suelen darse, para así poder convertirlas en objetivos reales que conlleven la mejora de la convivencia. A continuación se ofrece un cuadro con tal información:
Desmotivación y autoexclusión
Contenidos poco interesantes.
Metodología pasiva para el alumnado.
Falta de hábitos y técnicas de estudio.
Escasa implicación de las familias.
Falta de actividades conjuntas.
Desconocimiento de su función en el proceso de aprendizaje del alumnado.
Falta de disciplina en los desplazamientos del alumnado y en los intercambios de clase.
Falta de normas claras al respecto para el alumnado.
Impuntualidad ocasional del profesorado. Escasa vigilancia.
Ruido.
Falta de normas claras al respecto para el alumnado.
Falta de formación.
Suciedad y desorden en aulas y patio
Escasas sanciones reponedoras.
Escasa vigilancia.
Falta de coordinación entre el profesorado.
Falta de concienciación entre el alumnado.
Una vez identificadas las causas de los principales problemas del centro, estamos en condiciones de expresar los objetivos que pretendemos alcanzar para mejorar la convivencia:
Programar contenidos y actividades relacionados con la convivencia, teniendo en cuenta los intereses y necesidades del alumnado, fomentando una metodología que favorezca su implicación y la de sus familias.
Fomentar la información, formación y reflexión de las familias sobre los aspectos relacionados con la convivencia y el proceso de enseñanza-aprendizaje del alumnado.
Organizar y participar en actividades para potenciar el conocimiento entre las personas y fomentar un clima agradable.
Participar en la elaboración y revisión de unas normas de convivencia claras y concisas, conociéndolas y asumiéndolas en su totalidad.
Implementar un repertorio de medidas de intervención educadoras asumidas por toda la comunidad educativa que busquen la relación entre la acción, sus consecuencias y su reparación.
Establecer el diálogo, la aceptación de la otra persona y sus diferencias y la búsqueda de acuerdos como estrategias habituales, creando tiempos y espacios para la escucha y la búsqueda de alternativas.
Aumentar los momentos de encuentro para la coordinación y formación del profesorado en este sentido.
Diseñar un plan de formación motivador con temática relacionada con la convivencia y participar en sus acciones.
Todos estos objetivos irán encaminados hacia una mejora constante de la convivencia en nuestro centro.
Las características de los limitados espacios con que contamos repercuten negativamente en la convivencia, favoreciendo la indisciplina en los cambios de clase y las aglomeraciones en las entradas y salidas. En este sentido, se intenta distribuir los espacios tratando de eliminar en la medida de lo posible los desplazamientos del alumnado y reduciendo el tramo de recorridos.
Desde el 2022-23, hemos decidido utilizar el Aula Violeta, dentro de nuestra Aula Específica, como aula de convivencia. De este modo contamos con un espacio donde acoger al alumnado que recibe la corrección de suspensión del derecho de asistencia a alguna clase, quedando su organización y funcionamiento recogidos en el apartado correspondiente de este Plan. De este modo se ha logrado encontrar un lugar para el alumnado expulsado del aula que, hasta entonces, acudía a algún aula libre o, incluso, a los despachos del Equipo Directivo. En los momentos en que la nueva clase esté siendo utilizada como aula de convivencia, se atenderá allí al alumnado amonestado con la expulsión puntual de una clase.
Con vistas a lograr una buena convivencia, cuando se ha llevado a cabo la organización del curso siguiente, se han intentado crear grupos homogéneos entre sí, atendiendo, en la medida de lo posible, a criterios como que, repartidos en los grupos, haya un similar número de alumnos con problemas de convivencia, un similar número de alumnos que repite curso y que cuenten con necesidad de refuerzo educativo, un reparto equitativo del alumnado en función de los distintos resultados obtenidos el curso anterior y lo indicado en las distintas actas recogidas durante el desarrollo de la evaluación final y las actas de tutoría. Dentro de estas acciones, se incluye toda la información recabada durante las reuniones de tránsito con los centros adscritos.
Junto a estas acciones de carácter académico, se han llevado a cabo otras acciones organizativas como la ubicación de los grupos que se esperan más disruptivos en zonas más asequibles y aulas más visibles y de más fácil acceso. De este modo, se consigue un mayor control en los intercambios de clase.
Además, en el periodo de recreo, se cuenta con un servicio de profesorado de guardia, distribuido en las zonas que conforman nuestro patio (puerta principal, dos pistas deportivas, edificio de aulas y su perímetro, servicios de alumnado). Los puestos ocupados por cada docente, que vela por la buena convivencia durante este periodo de tiempo, cambian mensualmente. La biblioteca está también abierta durante el recreo, para que el alumnado que así lo desee pueda hacer uso de ella.
De acuerdo con el Plan de Igualdad entre Hombres y Mujeres, nuestro centro cuenta con la figura de un docente responsable en materia de coeducación, Bosco Ruiz Caro, que coordina las actuaciones dirigidas a impulsar la igualdad entre los dos sexos, lo que generalmente se realiza a través de las tutorías, a través de la actividad docente o a través de distintas efemérides.
El centro, además, se encuentra dentro del Plan Escuela Espacio de Paz y desde las tutorías se realizan actividades para detectar y prevenir los casos de acoso escolar y maltrato entre iguales.
Se mantiene, además, una relación fluida con los Servicios Sociales de la localidad, especialmente en relación con el absentismo escolar y todo lo referente a este aspecto (tramitaciones de protocolo, etc.), así como en el seguimiento del alumnado más vulnerable.
Además de estas actuaciones, contamos con otras como las que se realizan a principios de curso donde se organiza la sesión de acogida para el alumnado y en ella se lleva a cabo, teniendo un papel fundamental, la explicación y aclaración de las normas del centro, sobre todo, para aquellos que se incorporan por primera vez.
Asimismo, también se ha organizado una reunión de acogida al profesorado nuevo, donde se exponen las normas del centro y los programas referentes a la convivencia en que este participa.
Durante el primer mes del curso, se organizan las reuniones entre los tutores y las familias del alumnado. Aquí se comentan importantes aspectos relacionados con la actividad del centro y su convivencia. También se procede a la elección de la figura de delegado de padres y madres (explicada más adelante), en cada uno de los grupos, con el fin de canalizar los asuntos que vayan surgiendo dentro del grupo-clase.
En ocasiones, y cuando sea necesario, se mantendrán reuniones entre el equipo directivo (director o jefa de estudios) y los delegados del alumnado, con el fin de tratar aspectos sobre convivencia que sean relevantes por cualquier circunstancia. En este sentido, los delegados de clase realizan en muchos casos funciones de mediación en la resolución de conflictos. Como representantes de todo el grupo y miembros de él, ejercen de transmisores de los problemas de convivencia que puedan surgir en la clase, ayudando a su identificación y a la localización de las posibles soluciones que puedan darse. Se convierten en figuras muy importantes dado que, de un lado, son representantes del alumnado y, de otro, se muestran responsables y colaboradores a la hora de buscar salidas para la resolución de los conflictos surgidos.
Desde el curso 22-23, también cuenta con una nueva figura obligatoria, la del coordinador de bienestar y protección del alumnado, que velará, entre otras cosas, por atajar cualquier indicio de violencia o acoso que se dé en las aulas tanto presencialmente como a través de las nuevas tecnologías. En nuestro centro, esta figura recae sobre la persona que ejerce la jefatura de Orientación, y es la orientadora actual, Milagrosa Sánchez López. Según las Instrucciones de 1 de Julio de 2022, de la Dirección General de Atención a la Diversidad, Participación y Convivencia Escolar relativa a la coordinación de Bienestar y Protección a la infancia y adolescencia en los centros docentes públicos y en cumplimiento de la Instrucción SEXTA, recogemos en nuestro Plan de Convivencia sus funciones específicas:
a) Coordinar con la dirección del centro educativo el plan de convivencia.
b) Promover medidas que aseguren el máximo bienestar para los niños, niñas y adolescentes, así como la cultura del buen trato a los mismos.
c) Fomentar entre el personal del centro y el alumnado la utilización de métodos alternativos de resolución pacífica de conflictos.
d) Fomentar el respeto a los alumnos y alumnas con discapacidad o cualquier otra circunstancia de especial vulnerabilidad o diversidad.
e) Identificarse ante los alumnos y alumnas, ante el personal del centro educativo y, en general, ante la comunidad educativa, como referente principal para las comunicaciones relacionadas con posibles casos de violencia en el propio centro o en su entorno.
f) Informar al personal del centro sobre los protocolos en materia de prevención y protección de cualquier forma de violencia existentes en su localidad o comunidad autónoma.
g) Coordinar, de acuerdo con los protocolos establecidos, los casos que requieran de intervención por parte de los servicios sociales competentes, debiendo informar a las autoridades correspondientes, si se valora necesario, y sin perjuicio del deber de comunicación en los casos legalmente previstos.
h) Promover, en aquellas situaciones que supongan un riesgo para la seguridad de las personas menores de edad, la comunicación inmediata por parte del centro educativo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
i) Promover planes de formación sobre prevención, detección precoz y protección de los niños, niñas y adolescentes, dirigidos tanto al personal que trabaja en los centros docentes como al alumnado y sus familias o tutores legales, con especial atención al personal del centro que ejercen de tutores y a la adquisición por parte del alumnado de habilidades para detectar y responder a situaciones de violencia.
j) Fomentar que en el centro docente se lleve a cabo una alimentación saludable y nutritiva que permita a los niños, niñas y adolescentes, en especial a los más vulnerables, llevar una dieta equilibrada.
k) Promover, en aquellas situaciones que puedan implicar un tratamiento ilícito de datos de carácter personal de las personas menores de edad, la comunicación inmediata por parte del centro educativo a las Agencias de Protección de Datos.
A continuación pasamos a exponer las normas de convivencia que regirán la vida escolar en el IES El Fontanal. Para su elaboración se ha contado no sólo con las aportaciones del claustro de profesorado, sino con las ideas del propio alumnado, tras la pertinente reflexión y trabajo realizado durante las horas de tutoría. En ambos casos se ha partido de lo establecido en el Capítulo III del Decreto 327/2010, dedicado íntegramente a las normas de convivencia, a la hora de concretar las conductas reprobables del alumnado. De este modo, podemos afirmar que las normas de convivencia aquí expresadas junto con sus posibles correcciones son de hecho la concreción de lo fijado en dicho decreto.
En primer lugar se ofrece un resumen explicativo de las normas de convivencia, las correcciones y los requisitos que ha de cumplir cada órgano corrector según la normativa vigente. A continuación procedemos a la concreción de estas normas en nuestro propio centro, detallando primeramente aquellas que, con carácter general, serán de aplicación en los lugares comunes del centro y seguidamente las específicas del aula. Ambas estarán siempre visibles en las zonas comunes y en las clases.
Los siguientes cuadros resumen las conductas contrarias a las normas de convivencia y sus posibles correcciones, así como los órganos correctores y los requisitos necesarios para ello según el Decreto 327/2010:
Conductas contrarias a las normas de convivencia
Correcciones
Requisitos
Órganos correctores
a) Actos que perturben el normal desarrollo de las actividades de la clase.
- Suspensión del derecho de asistencia a esa clase.
-El centro deberá prever la atención educativa del alumno.
- Deberá informarse al tutor y al jefe de estudios en el transcurso de la jornada escolar.
- El tutor deberá informar al padre.
- Quedará constancia escrita en el centro.
Profesorado que esté impartiendo esa clase.
b) Falta de colaboración sistemática en la realización de las actividades y en el seguimiento de las orientaciones del profesorado.
c) Conductas que puedan impedir o dificultar el ejercicio del derecho o el cumplimiento del deber de estudiar por sus compañeros.
d) Faltas injustificadas de puntualidad.
- Amonestación oral.
- Apercibimiento por escrito.
- Realización de tareas dentro y fuera del horario lectivo
- Las tareas han de contribuir a la mejora y desarrollo de las actividades del centro, así como a reparar el daño causado en las instalaciones, recursos materiales o documentos
Todos los profesores.
Tutor.
Jefatura de estudios.(Deberá oírse al profesor o tutor)
e) Faltas injustificadas de asistencia a clase.
f) Incorrección y desconsideración hacia otros miembros de la comunidad educativa.
g) Causar pequeños daños en las instalaciones, recursos materiales o documentos del centro o en las pertenencias de los demás miembros de la comunidad educativa.
- Suspensión del derecho de asistencia a determinadas clases por un plazo máximo de 3 días lectivos.
- Suspensión del derecho de asistencia al centro por un periodo máximo de 3 días lectivos.
- El alumno deberá realizar las actividades formativas que se determinen para evitar la interrupción de su proceso formativo. Estas actividades podrán ser realizadas en el aula de convivencia.
Jefatura de estudios (suspensión de asistencia a determinadas clases).
Director. (Deberá oírse al profesor o tutor)
Plazo de prescripción: 30 días naturales a partir de la fecha de su comisión, excluyendo periodos vacacionales. La audiencia al alumno será preceptiva.
Conductas gravemente perjudiciales para la convivencia
Correcciones
Requisitos
Órganos correctores
a) Agresión física contra cualquier miembro de la comunidad educativa.
b) Injurias y ofensas contra cualquier miembro de la comunidad educativa.
c) Acoso escolar (maltrato psicológico, verbal o físico hacia un alumno producido por uno o más compañeros de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado).
d) Actuaciones perjudiciales para la salud y la integridad personal de los miembros de la comunidad educativa o la incitación a las mismas.
e) Vejaciones o humillaciones contra cualquier miembro de la comunidad educativa, particularmente si tienen componente sexual, racial, religioso, xenófobo u homófobo, o se realizan contra alumnos con necesidades educativas especiales.
f) Amenazas o coacciones contra cualquier miembro de la comunidad educativa.
g) Suplantación de la personalidad en actos de la vida docente y la falsificación o sustracción de documentos académicos.
h) Actuaciones que causen graves daños en las instalaciones, recursos materiales o documentos del instituto, o en las pertenencias de los demás, así como la sustracción de las mismas.
i) Reiteración en un mismo curso escolar de conductas contrarias a las normas de convivencia.
j) Cualquier acto dirigido directamente a impedir el normal desarrollo de las actividades del centro.
k) Incumplimiento de las correcciones impuestas.
-Realización de tareas fuera del horario lectivo y asunción del importe de otras reparaciones que hubieran de efectuarse.
-Suspensión del derecho a participar en las actividades extraescolares del instituto por un periodo máximo de un mes.
-Cambio de grupo.
-Suspensión del derecho de asistencia a determinadas clases durante un periodo superior a tres días lectivos e inferior a dos semanas.
-Suspensión del derecho de asistencia al instituto durante un periodo superior a tres días lectivos e inferior a un mes.
- Cambio de centro docente.
- Audiencia a padres o representantes legales.
- El alumno deberá realizar las actividades formativas que se determinen para evitar la interrupción de su proceso formativo. Estas actividades podrán ser realizadas en el aula de convivencia.
Director (dará traslado a la comisión de convivencia y podrá levantar la suspensión del derecho de asistencia al centro antes del agotamiento del plazo previsto previa constatación de que se ha producido un cambio positivo)
Plazo de prescripción: 60 días naturales a partir de la fecha de su comisión, excluyendo los periodos vacacionales. El trámite de audiencia al alumno es preceptivo.
Las correcciones detalladas en los apartados previos correspondientes a las normas generales del centro y a las normas específicas del aula se basan igualmente en el Capítulo III del Decreto 327/2010 y son fruto del consenso del profesorado y las aportaciones del alumnado. Para lograr su efectividad éstas deberán ser conocidas por todos los sectores de la comunidad educativa, para lo que se realizarán las actuaciones pertinentes.
Cuando un miembro del profesorado detecte la transgresión de alguna norma, ya sea de centro o de aula, procederá a su corrección conforme a los criterios acordados.
No obstante, debido a las características de las enseñanzas de FPI (instalaciones fuera del centro educativo, ausencia de aula de convivencia, enseñanza postobligatoria, mayoría de alumnado mayor de edad), existen ciertas diferencias en este punto, que quedarán detalladas a continuación.
Cada alumno de la 1ºESO, 2ºESO y 3ºESO recibirá a comienzos de curso un carné de puntos integrado en su agenda del centro, personal e intransferible, que deberá traer siempre al centro, custodiar y entregar a cualquier miembro del profesorado que se lo pudiera requerir. En el carné quedará reflejada cualquier transgresión de norma leve, lo que conllevará la sustracción de los puntos establecidos. Las familias, por su parte, deberán igualmente revisar los carnés, conociendo en cada momento que así lo deseen las normas incumplidas por el alumnado.
Semanalmente, cada tutor, en la hora de tutoría lectiva, revisará los carnés y anotará los puntos perdidos por el alumnado en un estadillo trimestral en formato digital en una hoja de cálculo de Google. Además, en la reunión con la orientadora y los tutores de cada curso, habrá una revisión semanal con la jefatura de estudios. La pérdida de todos los puntos del carné comportará la recepción de una notificación de conducta gravemente perjudicial para la convivencia y el comienzo de otro carné, con menor puntuación: 15 puntos (carné 1), 12 puntos (carné 2), 8 puntos (carné 3). Perdido el último carné, se pasará a imponer al alumno partes por reiteración (hasta 35 puntos ha perdido en ese momento).
Además, dispondrán de un carné azul de recuperación de puntos por buen comportamiento. De su revisión, se encargan los tutores. Para recuperar puntos, el alumnado debe estar dos semanas sin ningún tipo de incidencia por disciplina.
La realización de una conducta grave por parte del alumnado deberá ser notificada mediante lo que comúnmente denominamos parte de disciplina. A continuación detallamos las conductas para el alumnado de la ESO, que conllevan dicha sanción, indicando además sus posibles correcciones, atenuantes y consecuencias o implicaciones:
Conductas
Correcciones [responsable]
Atenuantes
Consecuencias/Implicaciones
1. Impide el normal desarrollo de la clase o actividad del centro.
Expulsión de clase (si priva a los demás del derecho a recibir clase)[profesor]
Pedir disculpas y comprometerse a no reincidir (reflexión durante expulsión en el Aula de Convivencia)
a) Derivación al aula de convivencia durante la hora de clase según protocolo establecido.
b) Realizar avisos previos por parte del profesor, de forma razonada, sin dar pie a que el alumno se sienta menospreciado.
c) Fomentar el diálogo con el alumno, en otro momento, para prevenir conductas reincidentes.
2. Falta al respeto de cualquier miembro de la comunidad educativa
En función de la gravedad:
- Trabajos en el recreo [profesor]
- Trabajos en horario no lectivo [profesor]
- Expulsión de clase (esa hora) [profesor]
-Expulsión de clase (máximo 3 días) [jefa estudios]
-Expulsión del centro (por periodo inferior a un mes) [director]
Pedir disculpas y comprometerse a no reincidir (reflexión durante expulsión en el Aula de Convivencia)
a., b., c.
d. La expulsión de varias horas de clase compete a la jefa de estudios, previo acuerdo con el profesor y con un plan de trabajo establecido.
h. La expulsión del centro compete al director, conforme al protocolo establecido.
3. Abandona la clase sin permiso del profesor o se niega a abandonarla cuando se le indica.
Expulsión de clase [profesor]
Pedir disculpas y comprometerse a no reincidir (reflexión durante expulsión en el Aula de Convivencia).
a. Derivación al aula de convivencia durante la hora de clase según protocolo establecido.
4. Dice palabras soeces, hace gestos obscenos o amenaza a algún miembro de la comunidad educativa.
En función de la gravedad:
- Trabajos en el recreo [profesor]
- Trabajos en horario no lectivo [profesor]
- Expulsión de clase (esa hora) [profesor]
-Expulsión de clase (máximo 3 días) [jefa estudios]
-Expulsión del centro (por periodo inferior a un mes) [director]
Pedir disculpas y comprometerse a no reincidir (reflexión durante expulsión en el Aula de Convivencia)
a., b., c.
d. La expulsión de varias horas de clase compete a la jefa de estudios, previo acuerdo con el profesor y con un plan de trabajo establecido.
h. La expulsión del centro compete al director, conforme al protocolo establecido.
5. Agrede físicamente, humilla o acosa a algún miembro de la comunidad educativa.
Expulsión del centro [director]
Pedir disculpas y comprometerse a no reincidir.
h. La expulsión del centro compete al director, conforme al protocolo establecido.
6. Ingiere alimentos en clase.
[profesor]
Pedir disculpas y comprometerse a no reincidir.
e. El alumno dejará de comer.
7. Trae y utiliza el teléfono móvil o algún dispositivo sin autorización.
Parte de disciplina [profesor]
Pedir disculpas y comprometerse a no reincidir.
f. El alumnado mantendrá apagado el teléfono móvil durante sus clases.
8. Realiza destrozos en las instalaciones o materiales y equipos informáticos del centro o trae objetos que puedan producir daños (mecheros, espráis, etc.).
En función de la intencionalidad:
-Reposición económica o material [E. directivo]
- Trabajos en horario lectivo o no lectivo [E. directivo].
- Expulsión del centro [director].
Pedir disculpas y comprometerse a no reincidir.
g. El profesorado velará por esta norma, ya sea con alumnado propio o no.
h. La expulsión del centro compete a la dirección del centro, conforme al protocolo establecido.
9. Falsea documentos o resultados o accede a documentación del centro sin permiso.
En función de la gravedad:
-Trabajos en el recreo [profesor]
-Trabajos en horario no lectivo [profesor]
-Expulsión del centro [director]
Pedir disculpas y comprometerse a no reincidir.
h. La expulsión del centro compete a la dirección del centro, conforme al protocolo establecido.
10. Fuma o tiene algún comportamiento perjudicial para la salud.
Expulsión del centro [director]
Pedir disculpas y comprometerse a no reincidir.
h. La expulsión del centro compete a la dirección del centro, conforme al protocolo establecido.
11. Difunde imágenes degradantes u ofensivas por Internet u otro medio.
Expulsión del centro [director]
Pedir disculpas y comprometerse a no reincidir.
h. La expulsión del centro compete a la dirección del centro, conforme al protocolo establecido.
i. Concienciar a los alumnos de las consecuencias de esta actuación.
12. Incumple las correcciones impuestas.
Parte de disciplina.[profesor]
Pedir disculpas y comprometerse a no reincidir (reflexión durante expulsión en el Aula de Convivencia).
i. Concienciar a los alumnos de las consecuencias de esta actuación.
13. No entrega el carné de puntos cuando se le requiere.
Parte de disciplina.[profesor que requiere el carné]
Pedir disculpas y comprometerse a no reincidir.
j. Parte de disciplina.[profesor que requiere el carné]
14. Agota todos los puntos del carné.
Parte de disciplina.[tutor]
Pedir disculpas y comprometerse a no reincidir.
k. Parte de disciplina [tutor].
15. No devuelve la notificación firmada en 48 horas.
Parte de disciplina.[Jefatura de Estudios]
Haberse ausentado o no haber recibido el parte en su momento.
k. Parte de disciplina expedido desde jefatura.
Aquellos partes que no impliquen la expulsión directa del alumnado se acumularán, de modo que, salvo excepciones debidamente razonadas, los 3 partes de disciplina conllevarán la pérdida del derecho de asistencia al centro. El número de días de expulsión dependerá de la gravedad de los hechos. Ésta será notificada mediante llamada telefónica desde la jefatura del centro, informando a las familias del prescriptivo trámite de audiencia.
El profesorado que sancione con un parte de disciplina deberá necesariamente consignar todos los datos solicitados en el mismo, siguiendo el modelo establecido. No se tramitará ningún parte de disciplina que no esté debidamente relleno o cuya comunicación o entrega se realice fuera de plazo.
A continuación mostramos un modelo del documento de notificación:
La notificación se realizará a través de un modelo auto-copiable que genera de tres copias:
1. Una copia blanca que se deposita en la jefatura de estudios.
2. Una copia amarilla que se le entrega al tutor del alumno sancionado.
3. Una copia rosa, que se lleva el alumno y que tiene que devolver firmada por padre/madre/tutor legal en un plazo máximo de 48 horas.
Esta última copia la tiene que depositar el alumno en en la jefatura de estudios que lo tramitará procediendo a su grabación en la aplicación informática Séneca.
Desde Jefatura se llevará el control de los apercibimientos que tiene el alumnado, para gestionar la medida que se considere oportuna tras la acumulación de los mismos o según la gravedad de los hechos.
Conforme a la caducidad de dichas sanciones, es decir, de los apercibimientos por escrito que sancionan las conductas gravemente perjudiciales para la convivencia, se sigue lo indicado en el Decreto 327/2010, en su artículo 37, punto 2: “Las conductas gravemente perjudiciales para la convivencia en el instituto prescribirán a los sesenta días naturales contados a partir de la fecha de su comisión, excluyendo los periodos vacacionales establecidos en el correspondiente calendario escolar de la provincia”.
Con esta nueva modalidad, se ha pretendido poder agilizar el proceso de comunicación a las familias y a los tutores del alumnado sancionado, al entregar la notificación en el momento en el que se produce la incidencia. El alumnado, por su parte, conoce las sanciones que conlleva cada parte, siendo esta notificada desde jefatura y dependiendo de la gravedad de las acciones llevadas a cabo.
En cuanto a la atención de situaciones en las que se sospeche que puede darse alguna situación de acoso o de incumplimiento grave de disciplina, desde jefatura y dirección se procederá realizando una serie de entrevistas al alumnado afectado y haciendo un seguimiento que permita la resolución de los conflictos planteados o bien ejecutar las acciones que la normativa escolar determine en cada caso, conforme a cada circunstancia (protocolos establecidos, etc.).
Las actuales normas de convivencia, redactadas bajo consenso, han sido trabajadas en sesiones de tutoría y se encuentran siempre visibles, colgadas en el tablón de anuncios de cada clase, así como en las agendas escolares del alumnado.
Se ha organizado el Aula/Sala del AMPA -situada en el edificio del pabellón deportivo- como aula de convivencia para algunos casos de alumnado sancionado con la expulsión del aula. Su finalidad es ofrecer al alumnado un espacio de reflexión que además permita al profesorado indagar en los problemas, además de que no pierdan la conexión con la marcha curricular del grupo clase al que pertenecen. El profesorado agotará todas las posibilidades y recursos que tenga a su alcance antes de derivar al alumnado al aula de convivencia. Se derivarán aquellos alumnos que, con sus conductas contrarias al Plan de Convivencia, estén impidiendo y alterando de forma grave el desarrollo de las actividades lectivas en aula.
Esta derivación con carácter inmediato al aula de convivencia, conllevará un apercibimiento por escrito (parte de notificación de conducta grave). El funcionamiento del aula se lleva a cabo como sigue:
El profesor que derive a un alumno deberá:
Cumplimentar el parte de conducta gravemente perjudicial para la convivencia, señalando en el mismo la derivación al aula.
Enviar al delegado de clase para que informe al profesorado de guardia o, en su defecto, al Equipo Directivo y se lleve a cabo la derivación al aula de convivencia.
Indicar al alumno el trabajo relacionado con la materia y el contenido que se esté trabajando en esos momentos.
Comprobar, en la siguiente sesión lectiva con el alumno, si el alumno realizó la tarea encomendada, tras su derivación al aula de convivencia.
El alumno que sea derivado debe:
Entregar a su familia la copia del parte de notificación de conducta que ha sido impuesto por el profesor, con su correspondiente devolución una vez firmado en el plazo establecido.
Cumplimentar el Cuestionario de Reflexión 1, ubicado en el aula de convivencia (en el caso de que el afectado haya sido derivado con anterioridad al aula de convivencia, tendrá que cumplimentar el Cuestionario de Reflexión 2.)
Realizar las tareas encargadas por el profesorado que lo derivó y entregarlas al mismo, en la siguiente sesión lectiva.
Al terminar la sesión, el alumno sancionado se incorporará a su clase, salvo que la jefatura de estudios haya estimado otra medida.
El profesorado del Aula de Convivencia tiene que:
Recibir al alumnado afectado y entregarle el Cuestionario de Reflexión y Compromiso 1 para su cumplimentación.
Intentar reflexionar con el alumno afectado sobre el motivo de su expulsión de clase, explicarle y/o ayudarle en la cumplimentación del Cuestionario de Reflexión y Compromiso y/o con las tareas propuestas.
Cumplimentar la ficha de registro de recepción de alumnado.
Una vez concluida la hora, depositar los cuestionarios de reflexión en la bandeja/ carpeta disponible para tal fin.
En el caso de que ningún profesor de guardia pueda atender el aula de convivencia por tener que sustituir al profesorado ausente. será el Equipo Directivo el que se ocupe del alumno afectado.
En cuanto a la aplicación del plan de convivencia, el profesorado cumple con el protocolo de actuación referente a la corrección de las conductas contrarias a las normas de convivencia, y de las gravemente perjudiciales para la misma, que está establecido en el centro y en la normativa vigente, con la aplicación de las sanciones pertinentes.
Si bien hemos de entender que la aparición de conflictos es algo natural en la convivencia diaria, es a la vez necesario determinar y establecer las medidas que se llevarán a cabo para prevenirlos y, una vez ocasionados, mediar en ellos y resolverlos de la mejor forma posible antes de que lleguen a ocasionar problemas mayores. A continuación se detallan cuáles son las acciones que desarrollará nuestro centro en ese sentido:
El trabajo conjunto del instituto con los centros de primaria de referencia dentro del programa tránsito facilitará la incorporación del alumnado de 1º ESO. No sólo se coordinarán los contenidos del último curso de primaria con el primero de secundaria, sino que se organizarán visitas previas al centro de alumnado y familias, haciendo a los primeros partícipes de ciertas actividades lúdicas y formativas.
Se procurará facilitar la incorporación al centro del alumnado de nuevo ingreso, especialmente si ésta sucede una vez comenzado el curso. En esta labor se contará con la colaboración de alumnado ayudante.
Se mantendrá el protocolo de actuación para prevenir o resolver los casos de acoso escolar a partir de las encuestas anónimas del alumnado trabajadas durante el primer trimestre desde las tutorías. Éstas permiten detectar posibles casos de acoso y actuar en consecuencia, haciendo un seguimiento desde la jefatura de estudios durante todo el curso.
Sin duda, la labor tutorial desempeñará un papel imprescindible a la hora de prevenir o resolver conflictos desde los distintos momentos en que se puede desarrollar: la atención de los tutores a las familias (tanto la primera reunión a comienzos de curso como las distintas grupales que se puedan organizar o las citas individuales que se concierten) y la atención directa de estos al alumnado (tutoría lectiva con todo el grupo y atención individualizada).
Junto a estas acciones, se tendrá en cuenta, cada vez que sea necesario, el protocolo de detección y prevención de acoso escolar, así como se utilizará la figura de los delegados y encargados de clase para detectar situaciones conflictivas. Se supervisará la organización de las guardias del profesorado, el aula de convivencia, el uso de tarjetas por parte del alumnado en los desplazamientos por el centro, la formación de un grupo de mediación, la buena comunicación entre el profesorado, el contacto con las familias, la implicación y disposición de los docentes y el equipo directivo para promover la participación y la reducción de los problemas de convivencia.
Por su parte, se organizarán actividades para prevenir problemas específicos, tales como la violencia sexista o el racismo. Ello se trabajará principalmente desde el departamento de orientación y las tutorías, además de ser contenidos que, de un modo u otro, estarán inmersos en las programaciones de aula de los docentes. La figura existente en nuestro centro de responsable de coeducación velará por la igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres y propondrá actividades concretas para fomentar dicho aspecto.
Con respecto al estado de limpieza de las aulas y el centro, se ha organizado una acción, consistente en premiar a final de curso al grupo que tenga el aula más limpia durante todo el año con un viaje al parque temático Isla Mágica, donde, a su vez, hay actividades en torno al V Centenario de la muerte de Elio Antonio de Nebrija.
Unido a todo lo anteriormente expuesto, y como actuaciones periódicas, habrá reuniones semanales de tutores de un mismo curso con la persona que ostente la jefatura del departamento de orientación, a las que podrá asistir la persona representante de la jefatura de estudios para supervisar la disciplina y la situación de los carnés de puntos.
Se convocarán reuniones de equipos educativos para tratar aspectos relacionados con la convivencia del grupo, especialmente cuando ésta no sea satisfactoria, se trabajará para la formación un equipo de alumnado ayudante, que no sólo se implicará activamente en la prevención y resolución pacífica de conflictos sino que también colaborará en el Aula de Convivencia y ayudará a la incorporación del alumnado de nuevo ingreso.
Se extremará la vigilancia durante los recreos mediante un equipo de guardia distribuido por los distintos sectores del patio. Además, se organizarán eventos de distinta índole que sean de interés para el alumnado.
Se cuenta, en este sentido y en el centro, tal y como es preceptivo, con la Comisión de Convivencia del Consejo Escolar, que se reunirá para determinar sanciones por actuaciones de cierta gravedad. La Comisión de Convivencia es una de las comisiones del Consejo Escolar.
Según las directrices del Decreto 327/2010, de 13 de julio, por el que se aprueba el reglamento orgánico de los institutos de educación secundaria, estará integrada por el director del centro, que ejercerá su presidencia, el jefe de estudios y dos miembros de cada uno de los tres sectores integrantes (profesorado, familias y alumnado).
La Comisión de Convivencia se reunirá en régimen tanto ordinario como extraordinario para garantizar así el correcto cumplimiento de sus funciones. Se celebrarán reuniones ordinarias tras la finalización de cada trimestre del curso , probablemente en el seno del Consejo Escolar, para así realizar una revisión del grado de convivencia en el centro. Además, se organizarán todas las reuniones extraordinarias que se consideren oportunas bien sea para mediar en conflictos puntuales, adoptar medidas preventivas, o imponer correcciones y medidas disciplinaria.
Las funciones de la Comisión de Convivencia aparecen explícitamente detalladas en el Decreto 327/2010, de 13 de julio, por el que se aprueba el reglamento orgánico de los institutos de educación secundaria. Además de otras que puedan serle atribuidas por el Consejo Escolar relativas a las normas de convivencia, estas funciones son:
Canalizar las iniciativas de todos los sectores de la comunidad educativa para mejorar la convivencia, el respeto mutuo, así como promover la cultura de paz y la resolución pacífica de los conflictos.
Adoptar las medidas preventivas necesarias para garantizar los derechos de todos los miembros de la comunidad educativa y el cumplimiento de las normas de convivencia del centro.
Desarrollar iniciativas que eviten la discriminación del alumnado, estableciendo planes de acción positiva que posibiliten la integración de todo el alumnado.
Mediar en los conflictos planteados.
Conocer y valorar el cumplimiento efectivo de las correcciones y medidas disciplinarias en los términos que hayan sido impuestas.
Proponer al Consejo Escolar las medidas que considere oportunas para mejorar la convivencia en el centro.
Dar cuenta al pleno del Consejo Escolar, al menos dos veces a lo largo del curso, de las actuaciones realizadas y de las correcciones y medidas disciplinarias impuestas.
Realizar el seguimiento de los compromisos de convivencia suscritos en el instituto.
Todo ello se realizará a través de un plan de actuación que incluya la revisión del grado de convivencia en el centro, bien sea a través de las notificaciones de conducta inadecuada (o partes) tramitadas, de las medidas correctoras impuestas y de cualquier otra actuación que permita dicho análisis. El plan también incluirá la propuesta de medidas correctoras en casos graves de indisciplina y el estudio de la efectividad del aula de convivencia.
El papel que juegan las familias en todo lo relativo a la convivencia escolar es fundamental. La educación en valores otorgadas por las mismas en la vida familiar al alumnado, y los buenos resultados que esta educación conlleva, son un claro ejemplo de la necesidad de su implicación en este aspecto.
La participación de las familias de nuestro alumnado en el centro es bastante aceptable y en general colaboran cuando se les requiere, acudiendo con cierta asiduidad a las reuniones de tutoría. No suelen generarse conflictos, siendo el principal motivo de desencuentro las medidas correctoras que conllevan la suspensión del derecho de asistencia al centro durante algunos días. Con frecuencia argumentan que ésa no es una medida educativa (pese a las tareas que han de realizar) y demandan del centro una atención personalizada que no podemos ofrecer por falta de espacio y personal.
Por su parte, la relación del Equipo Directivo con la Asociación de Madres y Padres (AMPA) es fluida y se organizan las reuniones necesarias para coordinar actividades o trasladar información.
En cuanto a la participación de las familias, hay que nombrar también aquí el papel de los padres y madres delegados de clase, que, como ya se ha dicho, sirven de conexión entre lo que se desarrolla en el centro y en el aula y el resto de familias. La elección de esta figura en cada grupo se lleva a cabo a principios de curso, concretamente en la reunión inicial de los tutores y tutoras con las familias. En esta reunión inicial, se procede a la votación secreta de los candidatos que se hayan ofrecido para desempeñar esta labor y el tutor, ejerciendo la presidencia, recaba los votos y levanta acta de la elección que se produzca, entregando dicha acta posteriormente en jefatura de estudios para que se tenga conocimiento desde el equipo directivo de las personas que ostentarán el cargo de delegado o delegada de padres y madres. La función principal de los delegados y delegadas elegidos es representar, coordinar y servir de enlace entre los tutores y las familias para la mejora de la convivencia y los rendimientos educativos del alumnado.
El centro contará con un documento de compromiso de las familias con nosotros. Este documento, que podrá cambiar cada año en función de las necesidades detectadas, se entregará a todos los padres o representantes legales durante el transcurso de aquellas entrevistas en las que se perciba la necesidad de llegar a acuerdos y establecer compromisos que ayuden al buen desarrollo de la convivencia en el centro y que ayuden, sobre todo, a evitar la constante repetición de sanciones sobre el alumnado.
Con este compromiso pretendemos conseguir objetivos como: informar a las familias de unas obligaciones básicas con respecto al alumnado cuya guarda y custodia tienen encomendada, aclarando que su cumplimiento resulta esencial para el desarrollo académico y personal del adolescente e intentar que las familias reflexionen sobre dichas obligaciones y establezcan un compromiso en firme que garantice su cumplimiento, así como llevar a cabo una reflexión conjunta, centro y familia, sobre los aspectos que afectan al comportamiento del alumnado.