RESPIRANDO NATURALEZA EN LA SIERRA DE LAS NIEVES
RESPIRANDO NATURALEZA EN LA SIERRA DE LAS NIEVES
Queremos dar un enorme GRACIAS a todas las familias que hicieron posible nuestra acampada, tantos detalles que hicieron que todo funcionara como un reloj. También a Protección Civil, siempre pendientes de nuestra seguridad; al profesorado implicado, que puso corazón y energía en cada momento; y, por supuesto, a Manolo y Juan, ¡ese arroz fue de otro mundo!
Sin vuestra colaboración, apoyo y buen trabajo, esta gran experiencia para el alumnado no habría sido posible. Gracias por ayudarnos a crear recuerdos inolvidables, risas compartidas y aventuras que quedarán para siempre en su memoria.
El pasado miércoles 22 de marzo arrancó la acampada en La Fuensanta para el alumnado de Secundaria del CEIP San Agustín… ¡y las mochilas venían cargadas de algo más que ropa!
Durante estos días, nuestro alumnado cambia el aula por la naturaleza, aprendiendo a organizarse y convivir. Entre rutas, actividades y momentos compartidos, se refuerza la autonomía, el trabajo en equipo y el respeto por el entorno.
Además, esta experiencia nos recuerda lo importante que es conocer, cuidar y disfrutar de los espacios naturales que tenemos tan cerca. Porque aquí no solo se aprende… ¡se vive!
Sin duda, una aventura que deja huella.
En el segundo día de acampada (jueves, 23 de marzo), se sumaron a la experiencia los cursos de 4º, 5º y 6º de Primaria, que se desplazaron hasta la zona para realizar una divertida jornada de orientación.
Aprovechando el mismo entorno en el que estamos acampados, el alumnado puso en práctica sus habilidades de localización, trabajo en equipo y conocimiento del medio, disfrutando de una actividad dinámica y en plena naturaleza.
Entrega de premios tras la orientación.
¡Cada estudiante dio lo mejor!
El segundo día tampoco se quedó atrás en lo gastronómico: ¡no comimos nada mal! Queremos dar las gracias a Manolo y Juan, que nos prepararon un arroz espectacular que dejó a todo el grupo encantado. Y por la noche… ¡barbacoa! Todo un manjar para reponer fuerzas.
Para bajar la comida, un poquito de “aguate”… y aún quedaba lo mejor: una divertida actividad de orientación nocturna en la que el alumnado pudo descubrir el entorno de una forma diferente. La velada terminó de la mejor manera posible, compartiendo una historia relacionada con la zona, poniendo el broche final a un día completo.
A todo esto...¿Creéis que el maestro Góngora no nos hizo colaborar en la repoblación de la Sierra de las Nieves?
Estos días dieron para mucho y también sembramos conciencia ambiental.