Proyecto interdepartamental en el que se han involucrado grupos muy diferentes. Cada profesor, según el nivel y el grupo ha recogido las evidencias de lo trabajado hasta el momento. Como puede verse, las propuestas de cada ámbito son muy diversas.
¿Cómo surge el proyecto?
Son numerosos los escritos que plantean un cambio en la educación. Aun así, parece que sigue habiendo poco consenso al respecto. Si ponemos como ejemplo el aprendizaje de un idioma como el inglés en España, seguro que sí llegaríamos a un acuerdo y podría afirmarse casi de forma generalizada que se aprende mal y poco.
Las palabras de una conocida canción, siempre me hacen reflexionar (e incluso enfadarme):
"El colegio poco me enseñó. Si es por el maestro, nunca aprendo... Si es por esos libros nunca aprendo."
En todas las leyes de educación se insiste en el aprendizaje. Todos los docentes están familiarizados con la competencia de aprender a aprender. ¿Se puede obligar a aprender? ¿Dónde queda el verbo enseñar? Curiosamente en la letra mencionada aparecen los dos verbos, aunque me atrevería a decir que atendiendo a un uso más riguroso del lenguaje, las oraciones no son muy acertadas. Sería más apropiado decir que en el colegio poco aprendí o que los maestros poco me enseñaron.
En mi modesta opinión, puedo decir con rotundidad que los maestros sí que me enseñaron y estoy convencida de que lo hicieron de la manera que mejor supieron. En el colegio aprendí, ¡y mucho!; aprendí con los libros con las clases y con los compañeros. Prefiero cambiar la preposición. De los libros aprendí, pero especialmente con los libros que más me interesaban.
Creo que esta parrafada es suficiente para justificar qué pretendemos con este proyecto:
Queremos aprender a enseñar de mejor manera y que nuestros alumnos quieran aprender no solo sobre aquello que ya les interesa. Queremos que tengan la oportunidad de aprender sobre cosas nuevas (que aún no saben si les interesan). A mi entender, el aprendizaje es algo individual. Como señalé antes, ¿pueden obligarnos a aprender? A estas alturas nos queda claro que la letra con sangre no entra. Podemos animar, motivar e incluso guiar en la apasionante tarea de aprender.
¡Basta de excusas!
Si los libros no gustan, escribiremos nuestro propio manual digital. Si no tienen memoria, (cosa que dudo cuando saben la alineación completa de su equipo o nombres de de todo tipo de productos incluso en inglés) la ejercitarán.
"No me gusta estar sentado, no puedo estar quieto" "¡Levántate y actúa!".
"Me gusta trabajar con las manos" "¡ !Diseña y usa las nuevas tecnologías".
"Me aburro" " (¿Pero no usando tres horas el móvil?) ¡De eso ya nos encargamos!"
"¡La historia es un rollo y no me interesa el arte!" "¡Tik Tok está cargado de obras de arte!"
Ya acabo. Ahora no pregunto, afirmo: ¡Hacemos historia todos los días!