Problemas visuales

¿Cuál es el momento oportuno para enviar a un niño con el oftalmólogo?Estudios refieren que es frecuente que los padres no atiendan las quejas de los niños sobre síntomas visuales, hasta que otra persona adulta, generalmente un profesor, manifiesta su observación e inquietud sobre la salud visual de su alumno.Organizaciones médicas en EEUU toman en cuenta cinco tipos de circunstancias para enviar al paciente al oftalmólogo: 

1. En un niño sin síntomas ni signos oculares, sin antecedentes oftalmológicos graves ni factores sistémicos de riesgo de una oftalmopatía, se sugiere un examen oftalmológico completo a la edad de cuatro años.

2. El niño sin síntomas ni signos oculares, pero con antecedentes familiares de una oftalmopatía hereditaria, debe enviarse de inmediato con el oftalmólogo.

3. El niño sin síntomas ni signos oculares pero con sospecha o confirmación de una enfermedad sistémica y posible ataque a los ojos debe ser visto por el oftalmólogo a la brevedad posible para su tratamiento y su vigilancia.

4. En el niño con síntomas oculares, pero sin signos objetivos en los ojos, se debe ser prudente; si a pesar de una buena exploración no se encuentran datos objetivos, se le debe vigilar. Si los síntomas persisten, es conveniente enviarlo al oftalmólogo.

5. El niño con signos oculares positivos, deficiencia de la visión o anormalidades en un examen oftalmológico inicial, es indispensable consultar al oftalmólogo lo más pronto posible.

En el Instituto Nacional de Pediatría se consideran las siguientes indicaciones para el envío del niño al oftalmólogo.

1ª. Todos los pacientes con antecedentes de prematurez, con síndrome de TORCH o con ambos problemas.

2ª. Todos los pacientes con enfermedades sistémicas.

3ª. Todos los pacientes en los que sea posible cuantificar la agudeza visual con la escala de Snellen que tengan diferencia de más de dos líneas de visión entre cada ojo, independientemente de la edad.

4ª. Todos los pacientes con estrabismo.

5ª. Todos los pacientes con reflejo rojo de fondo de ojo anormal.

6ª. Todos los pacientes cuyos padres o algún familiar hayan notado “algo raro en los ojos del niño”, un reflejo blanquecino o reflejo como “el ojo del gato”.

Estas recomendaciones pueden confirmarse a simple vista cuando el niño tiene alguno o varios de los siguientes problemas:

Estas alteraciones, aun sin evidencia de lesiones oculares, pueden existir. Tal es el caso en niños con un síndrome o con una enfermedad sistémica, como: síndrome de Down, de Möbius, síndrome Goldenhar, de Noonan, artritis reumatoide, diabetes mellitus juvenil, etc.

Trastornos en los que el paciente tiene síntomas oculares aún cuando no haya lesiones aparentes como en los casos de: diplopia (visión doble), puntos flotantes, destellos, visión distorsionada, etc.

Otras circunstancias que justifican derivar al paciente al oftalmólogo, sin esperar que aparezcan lesiones son las de niños que toman medicamentos potencialmente dañinos para el ojo, como: 

Fuente:

Ordaz-Favila. Lineamientos para el envío del niño al oftalmólogo. Acta Pediatr Mex 2012;33(4):163-164.