En un campeonato, tirar con bolas privadas cuando el resto lo hace con bolas públicas es como correr con un coche de carreras rodeado de utilitarios. Por lo general, las bolas comunitarias se cuidan lamentablemente poco, por lo que la ventaja es abismal.
Sin embargo, si queremos recuperar los bolos en los pueblos, debemos ser conscientes de que entre el juego tradicional y el deporte actual hay que mantener un equilibrio. En consecuencia, no puedes hacer un campeonato de pueblo pensando solo en los jugadores federados, sino que debes pensar en todo el mundo.
Cuando surgieron los primeros campeonatos individuales, al principio todo el mundo tiraba con las bolas del pueblo; más adelante se permitieron las bolas privadas con la condición de que todo el mundo las pudiera utilizar y, finalmente, se consintió en meter las bolas privadas y que solo sus propietarios las pudieran utilizar. Estas tres etapas reflejan con claridad la evolución del esplendor a la decadencia de los bolos. No hay que ser muy listo para entender lo que ocurrió.
Por lo tanto, lo razonable sería tirar solo con las bolas del pueblo, pero entre los intereses de los jugadores (tirar con sus propias bolas) y los intereses de algunos pueblos (no poner un simple par de bolas buenas), el que, sin duda alguna, sale perjudicado es el juego de bolos.
Óscar Ruiz, julio de 2016.