¿Nadie se ha planteado en Pasabolo Tablón incorporar dos rayas verticales que den más valor a los bolos lanzados por el centro que a los desplazados lateralmente? Seguro que sí. De esta manera, tres bolos bien centrados en la raya del 4 valdrían más que tres «descentrados» en la raya del 7 (ver la tabla de más abajo como una posible sugerencia de puntuación).
Se equilibraría más la fuerza con la precisión, el buen brazo con la destreza. En esta modalidad de rayas, que es la única federada, los más fuertes se imponen claramente a los más técnicos.
Sin embargo, en la zona de Valderredible, Valle del Sedano y las Loras, Alfoz de Bricia... se jugaba, y aún se juega en algunos pueblos, al Pasabolo a la Viga, donde la técnica se impone a la fuerza. Hay que pasar los bolos entre los dos palos verticales puestos a cada extremo de una viga que cierra la bolera (antiguamente no existía el parabolas), más o menos como en el rugby, pero sin travesaño.
Mucha gente no sabe que esta forma de jugar está en el origen del Pasabolo Tablón. Manuel Secunza recuerda que su abuelo lo «importó» a Ampuero (Cantabria) desde la provincia de Burgos, a fines del XIX. Lo que se produjo por entonces, creo yo, fue una innovación sobre este primitivo juego: la potente carrera. Y lo pienso así al conocer la ubicación y dimensión de las boleras más primitivas de pasabolo del norte de Burgos (Agüera, San Pelayo...) Esta innovación de la carrera, que precisaba una gran campa detrás, bien pudo producirse en Ampuero, en el Valle de Mena o en las Encartaciones. En cualquier caso, tuvo gran éxito, se convirtió en deporte federado y, precisamente, en este pueblo cántabro se celebraron los primeros campeonatos de España.
En realidad, en la mayoría de los pueblos del norte de Burgos y sur de Cantabria occidental (Valderredible) se jugaba una mezcla del Pasabolo a la Viga y el Tres Tablones actual (en un solo tablón principalmente). Es curioso que, si al juego de Bolos Tres Tablones actual simplemente se le redujese el diámetro de la bola al que tenía hasta hace pocos años y se incorporase la jugada antigua de pasabolos, sin carrera, sería como volver al siglo XIX, volver a un juego mixto más rico y espectacular.
Recuerdo cómo un jugador anciano de la zona del Tozo me explicaba, hace unos años, que la jugada de máxima belleza, la que más admiraban todos en su pueblo, era cuando los tres bolos volaban bien derechos y juntos, dibujando una parábola perfecta.
En mi opinión, el jugador «total» debe ser un jugador equilibrado y la combinación de ambas modalidades daría lugar a un juego más espectacular y atractivo.
Hay otras modalidades de pasabolos igualmente interesantes, aunque ya desaparecidas.
José Bustamante Bricio (La tierra y los valles de Mena, biografía de un municipio. Gráficas Ellacuria, 1971) escribía que, en el Valle de Mena, los bolos volvían a jugarse, pero en la especialidad de rayas (se refería a la actual federada) y que «…La otra especialidad, llamada pique, feneció con la caída de la última bolera cerrada; exigía un grado de destreza superior, más que de fuerza, pues consistía en tirar juntos los tres bolos contra la pared frontal».
Interesante también fue la solución que dieron en Noceco de Montija, donde, al no disponer de espacio, las rayas eran marcadas sobre una malla metálica que se alzaba al fondo de la bolera.
Yo juego, en ocasiones, a pasabolos en una bolera de Tres Tablones —tirando desde el cas que está a diez metros del primer bolo y sin carrera, como los antiguos— y le doy el doble de valor a los bolos que caen directos en el cajón central de la viga que en los laterales. Es muy divertido y os animo a probarlo. No estoy inventando nada, sino recuperando prácticas antiguas. Meter los tres bolos bien derechos en el cajón central es para mí, la jugada más brillante que hay; requiere una precisión extrema y es más difícil que dar al mico en cualquier sitio.
Óscar Ruiz, junio de 2016.