El Proceso de Prácticas de Formación Profesional que estamos llevando a cabo en el segundo año de la carrera de Trabajo Social se sitúa en la zona periurbana* del partido de La Plata, más específicamente en la Zona Oeste, su emplazamiento se relaciona con las condiciones óptimas de terreno para la agricultura y/o horticultura. Los objetivos generales de estas prácticas consisten en reconstruir la historia de la organización asignada, Tierra Fértil, y, además, generar un proceso de inserción comunitaria a nivel institucional, en vínculo con las organizaciones barriales con el fin de aprehender la dinámica de su funcionamiento y capacidad de construcción ciudadana.
Se nos brindó la posibilidad de elegir un barrio dentro de la zona Oeste para realizar el relevamiento del territorio y sus instituciones entre todos los grupos y, así, conocer más en profundidad la zona. Dentro de estas elegimos la comunidad de Colonia Urquiza, perteneciente a la localidad de Melchor Romero. Esta comunidad está delimitada desde las calles 178 a ruta Provincial nº36 y desde la calle 513 hasta calle 448.
Además, nos enfocamos en la organización de productores florihortícolas “Tierra Fértil”, la cual se nuclea en la Casa del Trabajador Rural, ubicada en la localidad de Abasto, en las calles 207 y 519.
A raíz de los cambios de objetivos por problemas de inserción en el territorio, se nos dio el lugar para trabajar en un espacio de niñez en el marco de los “Talleres de Comidas Latinoamericanas” organizados por y para mujeres productoras de la zona, que se llevó a cabo en la Casa del Trabajador Rural. El objetivo de este espacio de niñez fue contribuir con un espacio de contención y recreación para los niños y niñas que debían asistir a los talleres con sus madres. A modo de cierre de este espacio, hicimos una devolución como evaluación final para contar nuestra experiencia en el mismo y contribuir a la constitución de estos talleres a largo plazo.
Para la realización de este informe y como lineamiento general de nuestra intervención en el espacio de nuestras prácticas, tomamos ciertos puntos fundamentales los cuales nos sirvieron como fundamentación para la misma.
En la actualidad el Trabajo Social comunitario, constituye una estrategia de intervención fundamental para aportar en la reconstrucción de acciones colectivas y en la constitución de la agenda pública del Estado, en un proceso en el que la sociedad civil es protagonista en la construcción del bien común como efectivo cumplimiento y respeto de los derechos sociales.
El análisis y la problematización de las categorías de comunidad e intervención profesional los abordamos a partir de la propuesta teórico-metodológica de Margarita Rozas Pagaza, quien define el concepto de comunidad cómo los procesos de reproducción social de los sujetos dentro de un mismo grupo social, que cotidianamente desarrollan en la búsqueda por la subsistencia y la satisfacción de las necesidades. En cuanto a la Intervención profesional como Campo Problemático, desarrolla la autora que en éste se pueden ver expresadas, analíticamente, las manifestaciones particulares de la Cuestión social. Entendemos por Cuestión Social a la expresión de la difícil y contradictoria relación entre sujeto y necesidad. Está intervención en tanto proceso teórico-metodológico implica la construcción y el análisis de la práctica profesional a partir de esta compleja relación, contemplando las trayectorias particulares de los sujetos y las diversas racionalidades que construyen dinámica en ese territorio. El campo de lo social se expresa como un entramado particular de actores sociales, fuerzas, disputas y negociaciones. De esta manera, la intervención profesional en ese campo social de creciente complejidad requiere de la rigurosidad teórica y metodológica para la lectura de esos procesos sociales.
A su vez, también hemos tenido en cuenta el concepto de Problemáticas sociales Complejas propuesto por Alfredo J.M. Carballeda en el texto “La intervención en lo Social y las Problemáticas Sociales Complejas: los escenarios actuales del Trabajo Social”, en donde se explica que en las sociedades actuales y en la configuración de los territorios, la desigualdad configura nuevas formas de intervención que deben estar orientadas a comprender la complejidad de estos territorios, a partir de la trama de relaciones sociales en un proceso de mediaciones que pongan en evidencia el mundo social en sus dimensiones: del poder, de lo económico, de lo cultural y de lo político. A su vez, buscando comprender la singularidad de cómo se expresan los problemas sociales en estos sujetos, citando textualmente a Carballeda,
“… así reclaman intervenciones desde diferentes ámbitos que marcan nuestros desafíos a las posibilidades de la interdisciplina, especialmente, desde la singularidad. Pareciera que cada caso, cada momento de intervención requiere de un proyecto a construir en la diversidad de ese otro, donde se observa la necesidad de su palabra, su comprensión y explicación del problema como forma de apropiación a la “verdad” de este.” (Carballeda, 2008, pág. 3)
El territorio, entendiendo al territorio como una construcción social activa y sumamente compleja en el cual se despliegan disputas, se incuban problemas sociales y también donde los diferentes grupos sociales desarrollan estrategias de resolución de los mismos, designado “Colonia Urquiza” podemos describirlo y/o caracterizarlo de la siguiente manera.
En principio, el Consejo Agrario Nacional crea “Colonia Justo José de Urquiza” con los primeros inmigrantes italianos. El espacio donde actualmente se encuentra ubicada fue propiedad de dos inmigrantes terratenientes europeos. Ante la inminente aplicación de la Ley de Nacionalización de grandes latifundios (expropiación de territorios en 1948) durante el gobierno de Juan Domingo Perón, estos terratenientes decidieron venderles sus tierras o gran parte de las mismas a sus puesteros o inquilinos. La colonia fue pensada para grupos de inmigrantes de distintas nacionalidades europeas (italianos y portugueses), sin embargo, a lo largo del siglo XX hubo 3 oleadas de migraciones provenientes de Japón, Bolivia y Paraguay y por último migraciones internas provenientes de Corrientes y otras zonas de Argentina. Por lo tanto, en la conformación actual de la Colonia hay una diversidad cultural muy amplia. Por lo que nos comentaron los referentes, cada comunidad suele mantener distintas formas de relacionarse debido a la distribución territorial, caracterizada por las grandes distancias entre las quintas al ser un territorio periurbano caracterizado por la falta de definición precisa de los terrenos, lo que genera un aislamiento de las familias y dificulta la socialización entre los vecinos.
Desde esta concepción de desarrollo de la comunidad, la intervención debe ser pensada como una forma de facilitar mejoras en las condiciones de vida y trabajo de las y los productores, reforzando la presencia estatal.
Por otro lado, notamos en las primeras visitas a la comunidad que la mayoría de las instituciones y el polo educativo se concentran sobre la calle principal 186, una de las pocas calles asfaltadas de la zona, dichas instituciones son: la escuela secundaria nº86, la escuela primaria nº57 y el jardín nº 940. Además, se encuentra el Centro de Salud nº31 orientado a la atención primaria, dependiente de la Municipalidad de La Plata, el cual deriva los casos que requieran de una atención compleja al hospital general Dr. Alejandro Korn, en la localidad de Melchor Romero (dirección 520 y 175). Este centro de salud cuenta con atención médica general, psicológica, pediátrica, odontológica, obstétrica, servicio de enfermería y cuenta con una farmacia que funciona las 24 hs., por otro lado, hay un espacio para el funcionamiento de una Trabajadora Social. Los casos que necesitan derivación al hospital general no son realizados por el centro de salud, ya que no cuentan con ambulancia para los traslados.
Cuando asistimos a la Jornada de Acceso a Derechos para las Familias organizada por el programa COPRETI (Comisión Provincial para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil) dependiente del Ministerio de Trabajo de la Provincia, pudimos notar que la demanda para las vacunas era muy alta, ya que había gran cantidad de personas esperando su turno para vacunar a los/las niños/as y adolescentes. Por esto, consideramos que existe una falencia por parte del Centro de Salud, ya sea en cuanto a la difusión del servicio o eficacia del mismo. Notamos también que en dicho centro se brindan cursos de RCP (rehabilitación cardiopulmonar) y cuentan con servicio de profilácticos gratuitos. La secretaría del lugar nos comentó del vacunatorio, dando a entender que el mismo funcionaba eficazmente y contaban con todas las vacunas del calendario, pero como comentamos antes, en la Jornada de Acceso a Derechos había una gran demanda por el vacunatorio, sobre todo de niños/as y adolescentes, por lo que podemos llegar a la conclusión de que tal vez, la secretaría del lugar se sintió intimidada por lo que quizás nos dio la información de que todo funcionaba correctamente.
La fundación Emmanuel, en donde se realizó esta jornada (calle 474 y 186), en un principio tenía como objetivo ser una institución que vinculara a parejas que quisieran adoptar niños/as en situaciones de vulnerabilidad, vinculándolos a través de programas de apadrinamiento. Pero luego su objetivo fue cambiando y se le sumó la idea de generar un espacio de recreación para los/las hijos/as de productores/as ya que vieron como problemática en la zona la falta de espacios de contención para los/las niños/as, así como también la forma de trabajo de agricultura familiar que tienen estas comunidades, lo que genera una gran tasa de Trabajo Infantil.
Los programas con los que trabajan son:
- Fortalecimiento Familiar.
-Acompañamiento a la Familia en Dificultad.
-Acogimiento Familiar
Siguiendo con la problemática de falta de espacios para los/las hijos/as de productores/as, la Fundación Emmanuel creó un Jardín maternal y una escuela de deportes en la que se dictan distintos deportes como softball, futbol, basquet, para generar un espacio donde se generen lazos sociales y redes de contención, que posibiliten distanciar a los/las chicos/as de los ámbitos de trabajo y conectar con otros chicos a través del entretenimiento y el juego en equipo.
En cuanto a la dinámica barrial, observamos diferencias entre las viviendas con respecto al material, no existe una estética compartida en todo el barrio, sino que hay construcciones de materiales como ladrillos, techos de teja, y otras de maderas y techos de chapa.
El día que asistimos a la Jornada de Agricultura Familiar brindada a la comunidad en la Facultad de Veterinarias, en el “encuentro de jóvenes tranqueras abiertas por la agricultura familiar” hablamos con un hijo de productor el cual nos comentó que esta situación de casillas en los terrenos productivos no solo puede tener que ver con una situación económica de los/las trabajadores/as, sino que también puede tratarse de que los dueños de las tierras generalmente no dejan construir los terrenos con casas de material, debido a que los contratos se realizan son por cortos plazos
Algunas casas están cercadas con rejas, pero la mayoría están marcadas las divisiones entre los terrenos por medio de cercos de alambre en casi todos los casos que observamos. Pudimos ver en rasgos generales, que las casas de material (ladrillo, revocadas, techo de tejas, generalmente cerradas con alambrados o rejas) tienen la producción, los cultivos y los invernaderos, alejados de la casa donde viven, o bien en un lote aledaño. Y, por otro lado, hay viviendas pequeñas y de materiales más precarios (madera, techo de chapa, a veces cerrada con lona en algunas partes de la casa) donde viven los productores y la producción de los cultivos los tienen a metros de sus casas, lo que implica condiciones de vida insalubres, ya que, por ejemplo, se encuentran a metros de los químicos que necesitan para producir.
Con respecto al acceso de transporte, en su mayoría las calles son de tierra y las pocas calles que se encuentran asfaltadas tienen grandes problemas de baches y pozos, ya que por las mismas transitan camiones con cargas de las distintas producciones de la zona, por ser una zona productiva, donde las calles desembocan en rutas provinciales (ruta provincial nº36, Av. General Belgrano, Camino Centenario) que facilitan la comercialización, lo que se suma a la falta de mantenimiento de las calles y el descuido estatal. Además, notamos que no cuentan con cordones, cunetas, o mismo veredas para la circulación de los peatones, y, a su vez, tampoco notamos señalizaciones de tránsito.
Dentro de la comunidad, hay una falta importante de acceso a servicio de transporte público, ya que las únicas líneas que comunican a Colonia Urquiza con la Plata o lugares más céntricos como Melchor Romero son la línea 215 C de la empresa Unión Platense S.A. y la línea 87 perteneciente a la misma empresa. Los horarios de ambas líneas funcionan casi únicamente en horarios escolares y con muy poca frecuencia.
La observación realizada en el territorio nos permitió evidenciar la dificultad que tiene la comunidad en cuanto a la accesibilidad de los lugares comerciales como así también a los espacios públicos como centro de salud o las escuelas, es decir, que la comunidad atraviesa dificultades en el acceso desde una “dimensión material”, que según plantea Andrea Echeverría hace referencia a “la accesibilidad en clave geográfica o topográfica, intentando dar cuenta no solo de la facilidad o dificultad del acceso desde el lugar de residencia a centros urbanos”
Siguiendo las palabras de la autora, a pesar de las dificultades mencionadas, los espacios públicos mencionados con anterioridad, se vuelven “espacio de encuentro o mediación”, permitiendo que se constituyan ámbitos donde se empieza a dar una historia barrial, su identidad y que va ir repercutiendo asimismo en los imaginarios territoriales.