Desde los aspectos teórico metodológicos propuestos por la cátedra y retomando a Margarita Rozas, entendemos la intervención como el desentrañamiento de las manifestaciones de la cuestión social y la reconstrucción analítica de esas manifestaciones en la particularidad que adquiere en la relación contradictoria entre los sujetos y sus necesidades. Esto se ve claramente en la vida cotidiana de los/as productores/as donde se hace muy presente la precarización laboral y los sujetos viven el día a día sin tener un ingreso fijo, lo que hacen que tengan largas jornadas laborales que no les permite participar de espacios recreativos de socialización donde fomentar los lazos entre productores en tanto trabajadores y como sujetos. En la vida cotidiana se visibiliza el objeto del Trabajo Social, ya que es allí donde se expresan y se hacen visibles las múltiples necesidades, cómo demandas y carencias. Y a partir de ahí, se puede comprender el saber cotidiano de los sujetos, cómo organizan su vida, qué hacen y cómo lo hacen de acuerdo a la época y las circunstancias particulares, ya que se va resignificando porque el saber cotidiano depende de la experiencia de los sujetos. Citando a Lugano “se organiza de acuerdo a una dimensión simbólica, temporal y espacial. La experiencia social de los sujetos atiende a la inmediatez, el no horizonte, atravesado por la fugacidad, sometidos a procesos de vulnerabilidad, desigualdad y exclusión.” (Lugano, 2002, pág. 3)
Creemos que la interacción y el diálogo con los integrantes de la organización nos aporta información necesaria y valiosa acerca de las necesidades de los actores desde su propia percepción, entendiendo a los mismos como sujetos portadores de necesidades, y a estas no como una condición natural de la vida humana, sino como parte de un orden social, político y económico dentro del sistema capitalista.
Además, Rozas Pagaza no reduce el concepto de necesidad a una demanda, sino que lo asocia a la garantía de contar con condiciones óptimas de reproducción biológica y social de los sujetos donde existe una proyección social y política de las necesidades como aspectos emancipatorios en la vida de los sujetos. Por ello, la reducción de las necesidades a su nivel puramente material es un reduccionismo que empobrece la condición humana. En nuestro centro de prácticas las necesidades que notamos estaban relacionadas con el uso de agro-tóxicos y los problemas de salud que se desatan producto de estos; otra de sus problemáticas es la falta de terrenos propios para la producción, ya que en la zona la mayoría de los productores deben alquilar los terrenos y surgen situaciones como que el arrendatario no les paga bien, o no pueden cultivar productos libre de agro-tóxicos cómo les gustaría por demandas del dueño de las tierras. Por esto, una importante demanda al Estado sería facilitar el acceso a la tierra a través de créditos blandos para acceder a terrenos propios de 2-3 hectáreas que les es suficiente para la agricultura familiar.
Siguiendo esta línea, Luciano Andrenacci plantea que la organización funciona como una fuente de intervención, que tiene como propósito resolver necesidades específicas generando fuentes de ingreso monetario y alternativas al empleo. Una de las actividades que realizaron fue el intercambio de técnicas de cultivos. Estas intervenciones, no cabe duda de que mejoran la situación de la población y se invierten las condiciones de degradación del empleo.
Al mismo tiempo las condiciones de vida que permiten el funcionamiento de la economía, dejan de ser consideradas como un problema económico para convertirse en un problema político, un problema que no depende de alternativas de políticas económicas sino del complejo de políticas sociales.
Teniendo en cuenta el texto de Martinelli “El diagnóstico social”[1], entendemos la mediación del profesional como paso previo a la intervención, un momento fundamental ya que es allí donde se especifica la direccionalidad de la práctica dependiendo del proyecto político de las fuerzas sociales e institucionales que entran en juego y del contexto coyuntural de la realidad. Para ello, es necesario la recopilación de datos y el análisis de los mismos como recursos fundamentales para comprender las vías de resistencia y de transformación. Los cuatro principios para la construcción de mediaciones (principio de reconocimiento del ser social, principio de la actividad, principio de la sistematización y principio de la totalidad) forman parte de un mismo proceso, sin embargo, nos parece destacable el principio de la totalidad, ya que es preciso conocer la realidad, aprehenderla en su concreción y su dinamismo para poder comprender adecuadamente los fenómenos. Para lograr esto, es necesario generar una relación de confianza entre nuestro grupo de prácticas y la comunidad a intervenir.
El primer paso de la inserción fue el acercamiento que hicimos a través de la observación, esta herramienta de análisis nos posibilitó la comprensión de los fenómenos sociales y la identificación e interpretación de la historia de los procesos y las expresiones colectivas. Es decir, que cuando hablamos de observación nos referimos a “...la primera instancia de intervención que tiene como horizonte principal la reconstrucción de las fragmentaciones del espacio micro-social.”(Carballeda, 2002). Implica una aproximación a la realidad de los sujetos de intervención que están atravesados por su historicidad y la singularidad del espacio micro-social en el que están inmersos. Esta herramienta nos permite tener un conocimiento profundo de los códigos locales, la forma de participación y las modalidades de comprensión y explicación de los problemas sociales que poseen los miembros de la comunidad.
Entre sus variantes, utilizamos la modalidad de observación sin participación para la identificación de las instituciones, donde como observadoras pudimos dedicar toda nuestra atención a la observación y realizar anotaciones al mismo tiempo. Observamos las siguientes instituciones: el Centro de Salud N°31, Club barrial “Colonia Urquiza”, Jardín de Infantes N°940, Escuela Primaria N°57, Escuela Secundaria N°86, Fundación Emmanuel (funciona un jardín maternal), Destacamento Policial, Asociación Japonesa “Nihongo Gakko”, Cooperativa Telefónica de Abasto.
Sin embargo, luego se utilizó la observación con participación, en donde participamos en los procesos sociales, cuya intervención provee conocimiento a través de la interacción de los actores sociales con las instituciones. Como lo hicimos en los diferentes acercamientos a las instituciones, intentamos generar un vínculo con los y las profesionales que se encontraban en el momento de nuestra visita, lo que permitió poder conocer las funciones, diferentes proyectos y la relación que tienen con la comunidad.
Como objetivos que nos planteamos a corto y mediano plazo, desde un principio fue poder conocer y comprender las características propias del territorio, sus aspectos centrales, que nos permiten entender la vinculación que existe entre las instituciones y sus habitantes, intentando generar un fortalecimiento en la organización designada a partir de la comprensión de sus problemáticas y su vinculación con la comunidad. Además, buscando profundizar y entender el lazo social que se construye en esta comunidad en particular. En este sentido, creemos que es importante la reconstrucción de la historia de la organización, porque da cuenta de los procesos que atraviesan y atravesaron desde sus comienzos en relación a sus problemáticas.
Sin embargo, estos objetivos fueron cambiando a lo largo de nuestro proceso de formación pre profesional por dificultades en el proceso de inserción, lo que desarrollaremos más adelante.
Previamente a asistir al territorio, nos planteamos los objetivos para las visitas. En este proceso, decidimos distintos modos de abordar las entrevistas en base a nuestros objetivos, intentando conocer los aspectos relevantes del barrio.
Entendemos al barrio a partir de los aportes de Merklen, el barrio como el lugar de inscripción territorial en la sociedad contemporánea. “El barrio como soporte de una integración simbólica y en consecuencia a la formación de identidad social”
El primer contacto que tuvimos fue con la fundación “Emmanuel” en Colonia Urquiza, a través de una entrevista informal, donde nos presentamos como grupo de prácticas de la Facultad de Trabajo Social de la UNLP, establecimos contacto con las profesionales que allí trabajan, nos contaron un poco sobre el funcionamiento de la institución, en relación con la comunidad y los programas con los que cuentan.
Nos pareció relevante para nuestro objetivo conocer el Centro de Salud de la misma localidad, donde a través de una entrevista no estructurada, sin un orden preestablecido pero siguiendo algunos lineamientos de lo que nos interesaba conocer, íbamos realizando preguntas de acuerdo a las respuestas que iban surgiendo durante la entrevista. Hablamos con la secretaría del lugar sobre la dinámica del centro y los insumos con los que contaba, nos dio una aproximación a cómo este funcionaba.
Además, otro de nuestros lineamientos del proceso de prácticas era conocer la organización de productores Tierra Fértil. La primera entrevista que realizamos al referente de la organización fue una entrevista de tipo semi-estructurada que combina preguntas abiertas y cerradas, donde se inició con interrogantes orientados a obtener información precisa respecto al territorio o institución en particular. Mediante el relato del entrevistado surgen respuestas más abiertas, orientadas hacia lo que le parece relevante al entrevistado.
En cada entrevista realizada a los referentes, como primer objetivo nos propusimos conocer la actualidad y la historia de la organización “Tierra Fértil”, a partir de preguntas a él y la referente, S. (Presidente) y G. (Secretaria).
El diagnóstico nos permitió un ordenamiento tanto general como particular de las carencias y demandas que manifiestan la comunidad en dichas instituciones. Es el punto de partida de la intervención profesional, el momento en el cual se determina la jerarquización de problemas a partir de la cual se orienta la acción. “…El diagnóstico se refiere a saber las causas de un problema, para luego solucionarlos…”. (Rozas Pagaza, 1998, pág. 81)
A decir: “El seguimiento de estas demandas, como expresión de necesidad, nos permitirá redefinir mejor el SOBRE QUÉ, el PARA QUÉ, y el CÓMO y con quienes se debe desarrollar la intervención profesional. (Rozas Pagaza, 1998, pág. 85)
Y por último, la planificación. Este último paso no es un proceso aislado, forma parte de un mismo proceso junto con la inserción y el diagnóstico. Permite ordenar las acciones de los distintos actores en función de objetivos específicos y donde esos actores participan activamente en la vialidad de los mismos. “La planificación estratégica está orientada a generar un proceso de elaboración y toma de decisiones, a partir de la interacción de los actores y el conocimiento que fundamenta la realidad” (Rozas Pagaza, 1998, pág. 89). Esto lo relacionaremos con la planificación que hemos realizado para el sector de niñez en el marco de los Talleres de Intercambio de Comidas Latinoamericanas, organizado para mujeres productoras de la agricultura familiar, llevada a cabo en la Casa del Trabajador Rural.
Todo lo observado, escuchado y aquello que nos hacía surgir alguna inquietud en el momento de estar en el territorio lo plasmábamos dentro del registro, es una herramienta que nos permitió asentar aquello que nos planteamos como objetivos para cada visita, contar detalladamente cada actividad realizada en el territorio a través de crónicas o del cuaderno de campo.