He ido a lo malo conocido y he metido la mano en el batido de las nuevas ficciones que abundan el mercado para dar con esta trilogía original de Wattpad, la plataforma para escritores y lectores: Culpa mía.
Mi razón para catalogar la escena del enlace como una mala interpretación se basa en la superficialidad con la que los actores, seguramente por el código de este tipo de producciones, comunican la historia que les sucede por dentro. Dicen muchas palabrejas y frases "fogosas" pero ni ellos mismos se están creyendo lo que pasa. Realizan acciones antinaturales como lanzar el móvil hacia atrás o forzar una mirada de asombro al cruzarse a un perro de frente. Y, desde luego, no existe un arco de personaje no solo en la película, sino en las tres películas de la saga.
Ahora hay un "Culpa mía: Londres". Well.
https://youtu.be/eQ9DAcQPdqo?si=i7AhSz74vPduxlGS
Al verme de puntillas frente al barranco, he decidido tirar más por lo emocional y el recuerdo propio. He escogido una escena muy conocida de la serie "Por trece razones" o "13 Reasons Why". Se trata de la escena en la que la madre de Hannah Baker, la protagonista, la encuentra sin vida en la bañera tras haberse quitado la vida.
Además de ser una escena realmente durísima a nivel de guion, de dirección y de verosimilitud, quisiera enfocarme en la interpretación que nos dan Kate Walsh y Brian d'Arcy James, pero sobre todo Kate Walsh, cuyo personaje no es menos que una madre enfrentándose a la realidad más cruel e insoportable posible. La manera en la que transita ese huracán de emociones y sensaciones tan fuertes que ni siquiera logran ser percibidas de primeras. El temblor en las manos, la mirada fría penetrada en el rostro inerte de su hija, el shock al acercarse a hablar con ella mientras poco a poco va siendo consciente de qué significa lo que tiene delante. Ya solo por lo que transmite al público, merece una mención por lo menos.
También cabe recalcar el increíble manejo del personaje a lo largo de la serie, que no se vuelve cliché ni mucho menos. Transita todas las fases de un duelo de ese calibre de forma bastante naturalista y respetuosa. Y, en mi opinión, ser respetuoso con un personaje lo es todo.
https://drive.google.com/file/d/1L4ChoYVp09MoqSGltJAhnVrMGOk9qL4N/view?usp=drive_link
¡IMPORTANTE!
Los personajes descritos a continuación servían simplemente de inspiración. Aquellos que se presenten en clase no serán más que la esencia que los simboliza. En ningún momento se utilizará el contexto, ni siquiera el nombre, del personaje original.
Ejemplo: Si elijo al personaje del gato, no haré de Mortimer con todo lo que le sucedió en la obra "La Mantícora", sino que acarrearé únicamente su naturaleza suicida.
ACCIÓN -> Comer.
El primer personaje que se materializa en mi mente es Mortimer, un gato de pueblo perteneciente a mi ficción "La Mantícora". Este gato conoce a una bruja que le otorga, por accidente, una consciencia humana. Mortimer, aún gato pero con raciocinio, empieza a plantearse preguntas y una visión de la vida cada vez más sublime, hundiéndolo en una profunda depresión donde lo único que contempla es la oscuridad de la naturaleza humana.
Mortimer representa las sombras de nuestra especie y, consecuentemente, nuestra sociedad. Refleja el despertar intelectual ante un mundo trágico y absurdo, y cuya única certeza y, por tanto, salvación, es la muerte. Es por ello que Mortimer, a lo largo de la historia, va incubando un ignífugo deseo suicida que, como una falla, arde desde sus órganos hasta el pelo de sus bigotes. Mortimer quiere morir porque no le ve sentido a la existencia.
También representa la pérdida de la animalidad por culpa de nuestro raciocinio humano, condenándonos a una artificialidad permanente.
Pinchando en la imagen de la derecha se puede ver un tablero de Pinterest sobre el personaje.
ACCIÓN -> Frotarse.
Por algún motivo, siempre vuelvo a caer en el frío. En la estética de nieve, glaciares, invierno, magia... Desde mi novela "Barefoot" he sentido una fuerte atracción.
Hace poco empecé a plantearme la mala costumbre que se tiene de anteponer las prioridades ajenas a las propias. En lo personal, siempre he preferido asumir el sufrimiento de otra persona para liberarla. En cierto modo, vivo más tranquilo sabiendo que alguien no sufre, aunque ese dolor lo engulla yo. Las consecuencias son obvias, pues todo lo negativo de lo que me apropio me consume. Me siento como una especie de catalizador.
De aquí nace este pequeño duende, cuya historia sería la siguiente: Un reino en el que hay una autoridad mayor que el rey, y es el frío. Un frío asesino, que no solo retiene desolada a toda una tierra, infértil de frutos y de animales, del que nadie escapa ni bañándose en llamas. Las familias reducen sus números, sus platos las raciones y las calles olvidan el paso de la gente, pues las chimeneas son el único lugar seguro.
Un día, un duende se cuela en la cueva de las estaciones y roba el invierno.
Su pueblo recupera el calor, los cultivos y la felicidad. Pero este duende no se ha deshecho del enemigo, sino que lo guarda pegado al pecho para contenerlo. Cada día, el invierno va helando más y más al duende, introduciéndose en su carne y alcanzando sus huesos, hasta que inevitablemente abrace su corazón y lo mate.
Para evitarlo, el duende deberá encontrar un remedio para deshacerse de este sufrimiento que se ha impuesto a sí mismo, así como en la vida real hacemos con las personas. Buscamos formas de desahogarnos y calmar el dolor. Para ello el duende puede cantar, por ejemplo.
Actualización: Al ser un personaje de fantasía, y de tal magna complejidad, no creo que pueda trabajarlo en profundidad estos meses, así que renunciaré a él para la asignatura.
ACCIÓN 1 -> "Leer" (acechar).
ACCIÓN 2 -> Anotar en el ordenador.
Lo extracotidiano está en el ritmo de las teclas.
ACCIÓN 3 -> Tocar la guitarra.
Funciona pero puedo incluirle texto cantado.
El tercer y último personaje al que me enfrento es un psicópata. Al principio, queriendo seguir el hilo de fantasía, tenía el gusanillo de encarnar a una especie de demonio. Alguien oscuro pero atractivo. Un intruso malhechor que se entrometa en la vida de gente débil y la encarrile hacia su fatalidad. La morbosidad de este personaje reside en la satisfacción por el sufrimiento ajeno, todo lo contrario al personaje del duende. Con una naturaleza casi divina, prácticamente inmortal y despreocupada por la vida humana, que carece de nociones morales, encontraría diversión en ganarse la confianza de una persona para influirle negativamente hasta la desesperación máxima y el deseo carnal de querer desprenderse de la vida.
Llevándolo a tierra, pues la fantasía es, una vez más, demasiado para tratar en pocos meses, he traducido a este demonio como un psicópata. Una persona llevada por el caos, pero sin olvidar su humanidad.
Al principio, encarnando a este psicópata, me costaba salir del estereotipo de estar siempre encantando o siempre rabioso a punto de matar a alguien. La clave, y ahora lo veo, es encontrarle la humanidad al personaje, pues es con lo que el público empatiza y lo que le da esa pincelada de verosimilitud, esa dimensión compartida con el mundo de no ficción.
Mi decisión ha sido la siguiente: ¿Cómo puedo yo, Diego, el actor, ayudar a este personaje a existir de la forma más pura y honesta? Aportándole mi propia humanidad, una verdad que no se dice simplemente, sino que se transmite, a través de la música.
Así nace Jaime, un psicópata pero también un melómano. El único amor de Jaime es la música, su guitarra.
Jaime es una persona antisocial, que disfruta de la soledad y de la armonía del silencio, acompañándose siempre de música acústica. Sus artistas favoritos varían entre géneros de folk o blues y algo de pop, incluso música de cantautor. A veces compone sus propias canciones, en las que impregna su amor por su guitarra y ciertas fantasías que reproduce en su imaginación.
A Jaime no le apasionan las amistades ni el romance, pues el único vínculo emocional que siente es hacia su instrumento que él mismo visualiza como una mujer con curvas y cuyo canto que procede de las cuerdas son casi como gemidos para él. Su relación trasciende lo afectivo y se vuelve una obsesión sexual que impregna sus relaciones con mujeres de verdad.
Para Jaime no es importante el futuro, ni tampoco realmente el pasado. Él busca una vida fácil pero al mismo tiempo estimulante, en la que enriquecerse de placeres y alivios inmediatos evitando los conflictos (que le afecten negativamente a él). Es también impulsivo e inestable en sus emociones. Más que emociones, Jaime vive protoemociones bastante desdibujadas, llevándolo a confundir ira con irritabilidad, amor con excitación sexual... Es por ello que todas sus relaciones, si es que las llega a tener, son fugaces como estrellas. O él se aburre de ellas, o ellas no aguantan su carácter y se van. El objetivo de Jaime siempre será el riesgo dentro de su control.
Jaime vive en un piso de alquiler en La Latina compartido con otros dos estudiantes: Pablo y Mikel. El piso tiene paredes de ladrillo y muebles de madera, algunos recogidos de la basura. En especial, la habitación de Jaime, no tiene más que un colchón en el suelo, una mesilla en la que guarda marihuana, y ropa tirada por todas partes. La cama nunca está hecha, siempre puede verse alguna esquina del colchón y las sábanas amarillentas de sus pocos lavados.
Jaime se levanta todos los días tarde, tirando a mediodía, sobre las 12 o las 13h. Se hace un café o se fuma un porro, depende del día. Si tiene sobras en la nevera, evento inusual, pues Jaime es demasiado perezoso como para cocinar, empalmará el desayuno y la comida. Jaime trabaja todos los jueves, viernes y sábados en un bar/sala de conciertos de la zona, donde canta con su guitarra covers o canciones propias de las que rasca reconocimiento ajeno. Esto no le daría para pagar el alquiler, y es por eso que Jaime hace algo más que tocar música. Cuando acaba el tiempo de conciertos, la sala se convierte en discoteca, y es cuando Jaime aprovecha para vender droga a los asistentes. Droga que cocina su compañero Pablo y que distribuye entre los del piso para pagar el alquiler.
En el mundo de la noche, Jaime conoce a infinidad de personas. Con muchas de ellas se acaba acostando en la misma noche, llevándolas a su mismo piso y disfrutando allí de un placer insaciable. Durante el sexo, Jaime es muy demandante y esporádico con sus propios deseos. No busca el placer ajeno ni mucho menos el romance, sino más bien la sumisión de la otra persona a la dominancia que hace sentir poderoso a Jaime.
Un día, Jaime encuentra a Pablo, su compañero de piso, trasteando con su guitarra sin su permiso. Jaime se enfada y se forma una pelea que se va agravando hasta que de un arrebato, Jaime lo noquea de un golpe en la mandíbula con el mástil de la guitarra para después asfixiarlo con la almohada. Esto coloca a Jaime en la acción, pues su piso se ha quedado sin su gallina de los huevos de oro, y debe cuanto antes encontrar a alguien que lo sustituya, para mantener el piso y su cómoda vida. Además, debe encargarse de esconderle el suceso a Mikel y ocuparse del cuerpo.
Jaime y Bryan se conocen en el baño de la discoteca.
La discoteca en la que toca Jaime los fines de semana se transforma en discoteca a partir de las 00:00h. De todos los DJs que pasan por allí, Bryan, o Mr Utopía, son de las caras más frecuentes, por lo que él y Jaime han coincidido anteriormente. Sin embargo, nunca han entablado conversación, a pesar de saber cada uno a lo que se dedicaba el otro en realidad.
Una noche, Jaime entra al baño de la discoteca y se encuentra con Bryan. En un juego de miradas, se meten más adentro y Jaime le intenta vender un gramo de droga por 60€. Bryan trata de que le rebaje el precio, pero Jaime insiste en que es su última mercancía. Finalmente, a Jaime se le ocurre una estrategia. Él se ha quedado sin proveedor en su piso (Pablo, al que ha matado hace poco), y necesita cubrir su porción de ventas mientras él se encarga de cocinar para poder pagar el piso, así que le ofrece a Bryan el siguiente trato: Si Bryan le consigue nuevos clientes, es decir, se convierte en su camello, le vende el gramo por 40€. Bryan, que quiere meterse ese gramo por encima de cualquier cosa, acepta la propuesta e incluso le ofrece un contacto que cocina. Ambos intercambian teléfonos y salen del baño con un trato y un amigo.
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Presión: trabajar y normas sociales, morales y éticas
Deseo: vivir en placer, tanto sexual como espiritual, y vivir siempre junto a su música (su guitarra)
Expectativas: absoluta libertad en la vida, acostándose con mujeres y cumpliendo sus fantasías sexuales con su guitarra
QUÉ QUIERE TU PERSONAJE: vivir cómodo y tocar música
Punto de vista: él es completamente superior a los demás, casi como una especie dominante que únicamente busca el placer y la comodidad junto a su femenina guitarra. no quiere que nadie, como diría él, "le toque los huevos".
Actitud: despreocupada y chulesca. en cuanto alguien lo enfada, pierde el control y su instinto lo lleva a herirlo, al igual que con los animales.
Cambio:
Esta es Belma. Como la de Scooby-Doo. ¡Cómo estaba esa zorra! Belma y yo nos lo pasamos muy bien, somos bastante liberales en el sexo. Suelo invitar a alguna mujer a casa, y en medio del acto, me levanto para agarrar a Belma y ponérsela sobre las piernas. Entonces le digo que toque. Algunas lo hacen bien, tienen dedos finos y hasta me cantan. Otras empiezan con gilipolleces, a hacer preguntas, decir que no, temblar, SOLTAR MI PUTA GUITARRA, Y ESO ME PONE DE MUY MALA HOSTIA, Y ME DA POR REVENTARLES LA MANDÍBULA Y ASFIXIARLAS. Solo me ha pasado con dos o tres. Y entonces me toca esconderlas, meterlas en bolsas de basuuura, llevármelas de nooche y todo el puto coñazo. Me deprimo solo de pensarlo. Pobrecitas.
Hace rasca. El cielo se aclara anunciando al Sol, a punto de salir de la tierra de Oriente. Jaime vuelve a casa después de una de sus noches de fiesta en la discoteca donde trabaja. No lleva chaqueta, y se pela de frío. Por el camino, Jaime pasa por el cartón de un vagabundo vacío, lleno de ropa y almohadas. Para cubrirse, decide robar una de las chaquetas del vagabundo sin ningún remordimiento. Se la pone y se va antes de que lo vea el mendigo.
Para la muestra final de la asignatura, se ha decretado que todos los personajes acaben en la cárcel.