SOBRE MI
SOBRE MI
Mi nombre es Carlota, tengo 26 años y soy estudiante del Grado de Educación Infantil en la Universidad de las Islas Baleares.
Este dossier quiero que sea un espacio de aprendizaje, de posibles reflexiones, un espacio donde también pueda hacer autocrítica para posteriormente aprender, un espacio donde pueda plasmar nuevos conocimientos, y de este modo ir construyendo mi futuro tanto profesional como personal.
MI TRAYECTORIA
A continuación me gustaría explicar mi experiencia en el mundo de la educación,
Antes de entrar en la universidad, realicé la Formación Profesional de Educación Infantil, por lo tanto, no llevé a cabo las prácticas de escuela infantil 0-3 en la UIB.
Por ello, mis primeras prácticas fueron en l’Escola d’Infants de Son Sardina, las cuales hice en el Grado Superior de Educación Infantil en La Salle.
La escuela de niños de Son Sardina está ubicada en el barrio de Son Sardina, en medio del pueblo. La mayoría de niños que iban a esta escuela eran residentes del pueblo.
Era una escuela dónde en el aula de 0-1 había 7 niños y niñas con una maestra; en el aula de 1-2 había 13 niños y niñas con una maestra y, finalmente, en el aula de 2-3 había 15 niños y niñas con una maestra.
En la escuela había también un profesor de apoyo que iba rotando cada día a un aula diferente.
Cómo había tres aulas y éramos tres practicantes, rotábamos cada mes e íbamos cambiándonos de aula.
L’Escola d’Infants de Son Sardina sigue una metodología activa, donde fomentan la adquisición de conocimientos y competencias mediante planteamientos vinculados a la vida real. Esta consiste en enfrentar a los alumnos a proyectos en los cuales se tienen que dar respuesta a problemas reales. Donde también estaba muy presente la naturaleza, puesto que siempre que podíamos, las clases se hacían en el patio exterior.
Por otro lado, el curso pasado hice las prácticas 3-6 en CEIP Badies. Este centro está situado en el municipio de Llucmajor, en la zona de urbanización, concretamente Bahia Grande, el cual cuenta con dos líneas por cada edad, tanto de infantil como primaria.
CEIP Bahías trabaja por proyectos, donde siempre tienen en cuenta los intereses de los niños y parten de sus conocimientos previos para después investigar y descubrir de manera conjunta. Además, dentro de las aulas los niños trabajan por equipos cooperativos donde cada uno tiene su responsabilidad y papel fundamental que hace que se sientan importantes. Respecto a las actividades, normalmente se llevan a cabo talleres y los equipos cooperativos van rotando con el fin de llevar a cabo todas las funciones.
Hay que destacar que es una escuela que cumple los requisitos que creo que debe tener un centro educativo, como por ejemplo: es una escuela innovadora, flexible e inclusiva, que atiende de manera individualizada a los niños, da importancia a la atención a la diversidad, potencia las aptitudes y los éxitos de los niños así como sus valores y el respeto. Realiza propuestas educativas adaptadas a las necesidades de estos y da importancia al trabajo familia-escuela, puesto que esta relación favorece a los niños y mejora la práctica educativa de estos.
Las primeras prácticas en el centro 0-3 las realicé en l’Escola d’Infants de Son Sardina, como he mencionado anteriormente, de la cual salí muy contenta y creía haber aprendido mucho sobre el rol del docente pero contrastando con el centro 3-6 en el cual realicé mis segundas prácticas hay muchas diferencias.
En CEIP Badies, la maestra acompaña y guía a los niños y niñas en su aprendizaje, con una mirada respetuosa y atenta.
El rol del docente es ser un educador que se siente identificado con la escuela, esto es importante porque genera sentido de pertenencia. Compartir los valores de la institución que representa es fundamental para desarrollar bien su trabajo y poder transmitir la actitud correcta. El ideal para la escuela sería que el maestro se sienta plenamente identificado con el centro porque, además de trabajar más a gusto, la difusión de los valores está garantizada.
Otra de las características que puedo destacar de los docentes de esta escuela es que hacen pensar y disfrutar a sus alumnos, escuchando sus propuestas. Además he podido analizar que las educadoras escuchan y detectan las necesidades de sus alumnos y hacen una reflexión periódica sobre su práctica educativa.
Todo lo que realiza el niño tiene la importancia que tiene que tener, es decir, la maestra muestra interés por lo que los niños han construido, han dibujado, etc.
En lo referente a los conflictos, las maestras acompañan a los niños y favorecen que estos hablen y lo resuelvan por ellos mismos. Además, respetan los momentos de los niños, puesto que no siempre están preparados para hablar y resolverlo en aquel preciso momento.
Por otro lado, los proyectos que hacen en el ciclo de infantil, pude observar que surgían de los intereses de los niños y de las niñas donde el papel de las docentes es fundamental, puesto que son ellas que a través de preguntas abiertas favorecen la construcción y reconstrucción del conocimiento. Además las preguntas de las maestras iban dirigidas a profundizar en el conocimiento de la acción cosa que creo que es muy importante para que los niños puedan adquirir un aprendizaje autónomo y de este modo puedan construir su propio aprendizaje. Además durante el proyecto de manera continua, tanto niños como maestros trabajaban la lectoescritura y las habilidades comunicativas, ya sea de manera escrita u oral.
Además decir que las docentes de CEIP Bahías, establecen un ambiente donde los niños y niñas crean sus propias hipótesis gracias a pequeños debates y al diálogo constante. También, las educadoras crean situaciones para estimular a los alumnos a tomar decisiones, reflexionar, contrastar, etc, teniendo en cuenta la colaboración y aportaciones de las familias en el proceso.
En conclusión, creo que en CEIP Bahías, las docentes proporcionan a los niños momentos para pensar, escuchando sus propuestas y dando los tiempos necesarios para que expresen sus ideas e investigaciones promoviendo una mayor interrelación familia-escuela. Además, organizan las aulas dando cabida a las inquietudes e intereses de los niños y niñas.
Por ello puedo decir que mi experiencia hasta el momento ha sido muy positiva y enriquecedora. A pesar que de que, por supuesto, en momentos he visto cosas que quizá no me han gustado, creo que de todo se aprende y es de esta manera como vamos creando nuestra identidad como docentes.
“Enseñar no debe parecerse a llenar una botella con agua, sino más bien a ayudar a crecer una flor a su manera” – Noam Chomsky