Tener fotos de la familia al alcance del niño
Llevar su objeto transicional al aula
Tener un espacio para compartir con las familias hasta que el niño se sienta más seguro en la clase.
Preparar el aula con una temática a partir del interés de los niños
Anticipar las actividades y rutinas que se harán en el aula
Conocer el espacio antes del proceso de acogida
Flexibilidad para respetar los ritmos de los niños
Dinámicas de presentación en pequeños grupos (a partir de los 2 o 3 años)
Imágenes de los compañeros con su nombre porque se puedan conocer
Entradas y salidas más flexibles/ relajadas, que haya un espacio transitorio.
Creación de diferentes espacios, espacios fáciles: espacios donde poder relajarse, otros más artísticos… donde cada niño encuentre un espacio donde esté tranquilo y cómodo.
Grupos de acogida reducidos, empezar por un cuarto de los alumnos del aula
Validar emociones y empatizar con sus sentimientos
Interesarse por sus emociones pidiendo cada dematí como se sienten, como han dormido etc. es decir, dar importancia a su bienestar (trato individualizado)
Antes de cada actividad o rutina pedir a los niños si se sienten preparados o a gusto a hacerla, con el objetivo de no presionarlos y se sientan a gusto.
Ir conociendo todo el personal de la escuela
La maleta de la escoleta(maleta que se van pasante entre niños que se llevan en casa dónde a su interior encuentran objetos, juguetes de la escuela por así ir habituándose y sentirse conectados.
Rituales afectivos
Emplear materiales como barro, agua, etc.
Espacios fáciles, adaptados al niño
Tener en cuenta los criterios utilizados para crear grupos
Hacer que se sientan un más, y no ser solo la familia de “x”. Mediante entrevistas individuales y diferentes comentarios concretos de sus niños (hoy ha construido una torre muy alta con otro compañero y ha estado muy contento, le ha costado el momento de la entrada al aula pero después se ha juntat con X y se ha relajando más…) podremos conseguir mejor el vínculo maestro-familia para mostrar que no solo son un número más en el aula, sino una persona a la cual tenemos en cuenta.
Encuentro individualizado maestro-familia para conocer cada niño, de forma que cuando el niño llegue a clase ya las maestras puedan tener conocimientos sobre ellos, sus intereses, preferencias, miedos, etc.
Dar a conocer las diferentes estrategias y qué línea de trabajo se sigue en el aula y centro.
Proporcionar un espacio de acogida donde padres, niños y maestros puedan interactuar juntos.
Dejar que las familias puedan compartir algunos tiempos con sus hijos y que puedan tener algunos días donde ellos le ayuden con la comida. También ofrecer la posibilidad de quedarse cerca del aula por así estar más disponibles para sus niños. Además de dejar que las familias entren dentro del aula hasta que el niño esté cómodo o se sienta acogido y seguro.
Hablar sobre los sentimientos que frecuentan en los niños y sus aptitudes o como reaccionan. Realizar diferentes charlas por parte de los maestros u otros profesionales externos del centro para aclarar dudas que pueden surgir sobre este periodo.
Una zona en el espacio exterior donde el adulto esté cómodo (butacas, zona de biblioteca por adultos con temas relacionados con la educación…) De este modo las familias se pueden sentir más parte del centro.
Pedir el que por ellos iría mejor, tenerlo en cuenta durante el periodo, siempre y cuando pensamos que es adecuado.
No huir de forma mágica de la vista del niño. Realizar una separación con el niño tranquila, poniendo palabras a todo el que se siente y se quiere hacer.
Ofrecer un diario, enlace por internet u otra estrategia donde los padres puedan ver fotografías o comentarios del día a día de los niños, tanto grupal como individual (Las actividad que se ha realizado aquel día, si hoy X niño ha dado sus primeras pasas…)
Día de puertas abiertas en el cual las familias puedan visitar la escoleta de manera libre.
Entrada y salida relajada. Proceso de acogida adaptado y flexible a los niños y al contexto social y familiar.
Hacer ver a las familias que se tiene que respetar el ritmo de cada niño, no tener comportamientos negativos ninguno este, como reñirlos si lloran, si sienten angustia… Muchas veces los padres venden deprisa a dejar a su hijo/a porque tienen tomada y esto angustia y hace más presión sobre los niños. Los tenemos que enseñar que el proceso de acogida es lento y necesita su tiempo.
Tener una pareja educativa, ya sea hasta que todos los niños se sientan acogidos o durante todo el curso.
Coherencia por parte de los profesores, actuar como equipo.
Entrevistas previas a las familias para conocerlas: de manera individual con las maestras y de forma grupal con los otros familiares.
Plantear actividades para conocer tanto a las familias como a los niños, como las cajas de vida.
Formación del profesorado continúa. Tener diferentes estrategias por saber cómo reaccionar ante cualquier situación.
Formación inicial de prácticas en diferentes momentos de la etapa escolar.
Equipo de apoyo hacia los maestros en esta etapa, ayuda para aprender a gestionar la situación.
Tiempo más flexible por la acogida acompañada de familiares.
Crear un espacio familia-escuela para ofrecer una acogida más respetuosa.
Fomentar actitudes favorables, empatía, sensibilidad, respeto,....
Aprender a ser flexibles con las familias y los niños, no tener establecidas las actividades de forma cerrada antes de conocer a los niños.
Facilitar la participación de las familias dentro de las aulas, momentos favorables, crear actividades en base a las propuestas de las familias.
Buena comunicación con las familias, de manera cotidiana y diaria.
Creación de un diario docente, una carpeta o similar donde los maestros puedan adjuntar reflexiones, experiencias e ideas para poder mejorar personalmente en la tarea de profesorado y que ayude a conocer y mejorar los procesos de los compañeros.
Adaptación por parte de todo el centro.
Ratios más bajas.
Programación y planificación flexible.
ESTRATEGIAS DE IDENTIDAD
Fomentar las fiestas populares. (Hacer partícipes a las familias del que haremos y trataremos dentro de la clase, después hacer algún recurso material porque los niños puedan ver que haremos, también por medio de canciones…)
Presentar a las familias y sus tradiciones y costumbres.
Cuentos. Emplearlos como estrategia dependiente del que queramos trabajar, por ejemplo, si tenemos una clase donde gustan mucho los animales, podremos elegir cuentos de animales para atraer su atención.
Rincón de cuentos para observar cuáles son sus preferencias, qué cuento coge siempre.
Hacer que los niños participen en la narración de la historia y puedan decidir como resolverían ellos los problemas que van surgiendo o que harían ellos en la situación de los personajes.
Diferentes cuentos con mucho de roles distintos porque cada nin o muñeca pueda identificarse con quién quiera.
Conversar con los niños por saber qué los motiva o interesa y preparar actividades a partir de aquí.
Preparar espacios donde los niños de forma libre puedan elegir aquello con el que más se identifiquen o se los grita más la atención.
Presencia de espejos en las aulas porque se puedan ver cuando ellos quieran. También sirve para empezar a reconocerse, construir su imagen.
Contacto con la naturaleza, los motiva? Ofrecer materiales naturales a los niños para observar sus preferencias. Descubriremos con observación si están en contacto con la natura.
Llevar a cabo dibujos de ellos mismos, porque los educadores puedan ver como los niños se ven a ellos mismos. También de los compañeros.
Tener cura con las palabras que utilizamos y no poner hashtags a los niños.
Cada semana, elegir un protagonista que se encargue de tareas dentro del aula, explicará el que más le gusta hacer y el que no, cuáles son sus juguetes preferidos de casa suya, tarea con la familia...
Respetar cuáles son sus ritmos, no hacer que coman con prisas (por ejemplo) porque si no se quedarán sin patio.
Tener un tiempo cada por la mañana porque los niños y la maestra puedan compartir como se sienten, compartir un hecho importante o interesando para expresarse y tener la oportunidad de conocer y escuchar a los compañeros.
Cajas de vida (objetos que identifican su identidad).
El protagonista de la semana: Cada semana un niño es el protagonista. Explica el que más le gusta hacer y el que menos, lleva algún objeto de casa, cuenta experiencias familiares, etc.
Fomentar una autoestima positiva: usando un lenguaje positivo con ellos, recalcando sus habilidades, pidiéndolos opinión sobre las cosas que los afecten. Dejar que elijan la ropa, los colores, el peinado, si vuelan o no una cosa, si los apetece unas actividades o unas ideas o no.
Hacer propuestas, no imposiciones.
Dejar que sean autónomos. Dejando que experimenten, que coman con los enseres adultos, que se vistan y se duchen solos aunque no lo hagan del todo bueno.
Rincones: poner a su disposición varios rincones y que puedan elegir donde ir según sus intereses y motivaciones
Crear rincones porque puedan expresar sus pensamientos y emociones.
Saber trabajar en equipo.
Trabajo por proyectos → Ayudan a construir competencias y favorece hacerse interrogantes. Favorece la autonomía, y por tanto la autoestima.
Hacer una dinámica donde tengan que decir algo positiva y una negativa de ellos.
Juego - ¿Quién es quién?: Cada niño lleva una imagen suya, y la profesora organiza el juego de forma que entre todos van adivinando la identidad de cada uno. (física y personal).
Conocer las partes del cuerpo y sus características. Podemos hacerlo mediante canciones o dinámicas en parejas donde se describen las partes del cuerpo.
Utilizar los disfraces como recurso, darlos libertad para elegir la ropa o disfraces que quieren llevar.
Teatro (cambio de roles): realizar obras teatrales en que cada niño tenga que representar un personaje diferente de él mismo, tiene que asumir un rol.
Pedirlos que lleven algún objeto especial para ellos y explicarlo a los compañeros.
No tener prejuicios ni interferir en la formación de su identidad: comentarios sobre su actitud, respetar su privacidad, etc.