Fecha de publicación: 31-dic-2015 8:27:54
He publicado en el sitio dos textos de una excelente prosista: Nicole Montijo García, alumna de mi curso de Literatura 1, en el semestre que acaba de finalizar.
El primer texto es su recreación de la leyenda de la maestra de piano de la escuela primaria Leona Vicario: "Concierto fantasmal". Aquí tienen sus primeros párrafos:
La ciudad era Mexicali, Baja California. Recién comenzaba el verano, aquel caluroso, y en ocasiones insoportable, verano.
Transcurrían los años sesenta. 1965, para ser exactos. Ya había pasado medio año. Verano, palabra que llenaba de ansias a los niños para salir de vacaciones, y no solo a los niños de primaria, también a los jóvenes del fresco, inaugurado CETYS Universidad y de la nueva estructurada Universidad Autónoma de Baja California.
En Ensenada, o en Tijuana tal vez, pero todos anhelantes por dejar sus instituciones y disfrutar dos largos meses de descanso sin preocupaciones. Apenas se había abierto el programa de maquiladoras en la ciudad. La economía había mejorado y eso significaba vacaciones con mejor presupuesto.
Ciclo escolar a punto de terminar, los niños ávidos y eufóricos por el final de clases, en especial los alumnos que asistían a la primaria Leona Vicario. El calor ya llenaba de sudor las frentesitas de aquellos que se divertían en sus áreas de juego; solo esperaban el terminar del mes para salir de la escuela.
Leona Vicario, en la calle Reforma, una de las primeras primarias fundadas en Mexicali; el año fue 1924. Siendo así, y por su ubicación, era una de las escuelas con más asistencia y de mayor prestigio.
El segundo texto es su cuento "La vie en rouge", de contexto histórico. Aquí, sus primeros párrafos:
Le planté un beso en la boca, el más largo y bello que jamás había dado… Se detuvo el tiempo, saqué el cuchillo afilado que mi padre usó en la guerra y, antes de terminarlo todo, le susurré al oído:
–Je t’aime mon cheri, au revoir.
Y se lo enterré en el estómago. Ahí terminó todo, ¡oh, mi bella Edith, tan pálida y con sus labios rojos, último destello de sus ojos azules…! Y se fue, todo lo que hubo, todo mi amor; ahora yacía en mis ensangrentadas manos, y entonces me decidí a llevarla a la cocina.
Las tres de la mañana, hora de irme. Me di un baño y me puse el traje que usé en el funeral de mis padres. Tomé el revólver y salí de casa. Caminé hasta perder la noción del tiempo y del espacio.
Me detuve. Me coloqué el arma debajo del cuello y recé, le recé a un Dios que no sabía si existía, pedí perdón por pecados de los que no me arrepentía y jalé el gatillo.
He disfrutado mucho las narraciones de Nicole, me gusta su estilo. Espero que a ustedes también les guste.