Ventajas:
Representación legal: El presidente de la comunidad de propietarios tiene el deber y el derecho de representar y tomar decisiones en nombre de la comunidad. Esto le concede la ventaja de ser el interlocutor principal con proveedores, autoridades y otros actores externos, lo que agiliza la gestión de los asuntos comunes. Toma de decisiones: Ser presidente de la comunidad de propietarios implica tener el poder de convocar y presidir las juntas de propietarios. Esta ventaja le permite al presidente tener un rol activo en la toma de decisiones relacionadas con la comunidad, como la aprobación de presupuestos, la contratación de servicios o la adopción de acuerdos para mejorar las zonas comunes. Velar por el cumplimiento de normas y reglamentos: Una de las obligaciones del presidente de la comunidad de propietarios es asegurarse de que se cumplan las normas y reglamentos establecidos en la comunidad. Esta responsabilidad le concede la ventaja de poder mantener el orden y la convivencia, así como velar por el buen mantenimiento de las instalaciones comunes, lo que contribuye al buen funcionamiento y la valorización de las propiedades.
Desventajas:
Falta de tiempo: Ser presidente de la comunidad de propietarios puede requerir de mucho tiempo y esfuerzo, ya que implica realizar tareas administrativas, organizar reuniones, supervisar el mantenimiento del edificio, entre otras responsabilidades. Esto puede ser especialmente desventajoso para aquellos propietarios que trabajan a tiempo completo o tienen otros compromisos que les impiden dedicarse plenamente a estas labores. Responsabilidad legal: El presidente de la comunidad de propietarios tiene la obligación de velar por el cumplimiento de las normas y reglamentos del edificio. Sin embargo, esto también implica una responsabilidad legal, ya que puede ser demandado por cualquier incumplimiento o fallo en su gestión. Esto puede generar un ambiente de estrés y preocupación constante. Conflictos interpersonales: Asumir el rol de presidente de la comunidad puede llevar a enfrentarse a situaciones de conflicto entre los propietarios. Esto puede generar tensiones y desgaste emocional, ya que el presidente debe mediar en disputas y tomar decisiones que pueden no ser del agrado de todos. Además, puede ser objeto de críticas y enfrentamientos personales por parte de otros propietarios insatisfechos con alguna decisión tomada. Inclusión de tareas no remuneradas: A diferencia de otras posiciones en la comunidad de propietarios, el presidente no recibe una remuneración por sus servicios. Esto implica que todas las tareas y responsabilidades que asume no son retribuidas monetariamente. Además, puede tener que realizar gastos personales para cubrir las necesidades de la comunidad, como por ejemplo, viajes para asistir a reuniones o material de oficina. Esto puede resultar económicamente desfavorable para el presidente.