Este día no asistimos a la escuela, ya que Bienestar Estudiantil había preparado un increíble taller sobre trabajo en equipo para todos los estudiantes de práctica docente 4. Si soy sincera, este taller fue de gran provecho, porque a veces necesitamos reflexionar sobre en qué aspectos estamos fallando. Además, es importante recordar que en este trayecto debemos trabajar con una o dos personas, y aunque a veces se trata de compañeros de toda la vida desde la práctica 1, pueden surgir diferencias. Realizamos diversas actividades, y el taller se compuso de cinco estaciones con dinámicas grupales que fomentaron la colaboración y la comunicación:
La primera actividad consistió en trabajar con globos, donde teníamos que formar un "gusano". La primera persona tomaba el globo y lo pasaba hacia atrás, mientras que los demás debían seguirlo sin tocarlo con las manos, manteniéndolo en el medio y evitando que cayera. Esta actividad fomentó la coordinación y la confianza entre los miembros del grupo.
La segunda actividad, liderada por Sor Elizabet, consistió en un juego de adivinanza llamado "¿Quién es el asesino?". Nos pusimos de espaldas y ella tocó a una persona, quien se convirtió en el "asesino". Los demás debían descubrir quién era, lo que promovió la observación y el trabajo en equipo.
La tercera actividad involucró aros y una cinta que ataba nuestros pies. Debíamos unir un pie con el de una persona a nuestra izquierda y el otro pie con alguien a nuestra derecha. Esta dinámica trabajó en el orden, la coordinación y la importancia de ayudar al otro, ya que debíamos movernos como un solo cuerpo.
La cuarta actividad consistió en formar una fila en la que el último de la fila debía dibujar en la espalda de otro compañero. El primero de la fila tenía que plasmar en un papel lo que sentía en su espalda. Me gustó mucho esta actividad, ya que requería concentración y atención a las sensaciones, lo que fomentó una mayor conexión entre nosotros.
La última actividad fue la más desafiante y, sin duda, la que más nos hizo reflexionar. Consistía en recostarnos unos sobre otros utilizando sillas, mientras que Rosanny, la encargada de Bienestar Estudiantil, iba retirando las sillas, haciendo que todo el peso recayera sobre nuestros pies. Esta actividad no solo fue físicamente exigente, sino que también nos enseñó sobre la confianza y la necesidad de apoyarnos mutuamente en situaciones difíciles.
Este taller me brindó nuevos conocimientos que planeo implementar en mi vida personal, académica y, por supuesto, en mi pasantía con mi triada. La experiencia me recordó la importancia del trabajo en equipo y de cómo cada uno de nosotros puede contribuir al éxito colectivo, lo que será fundamental en nuestra futura labor como docentes.
Durante el encuentro con la profesora Mayra, tuvimos un espacio de intercambio muy enriquecedor en el que compartimos nuestras experiencias en el nuevo centro educativo y expresamos cómo nos sentíamos en este proceso de adaptación. Fue una oportunidad para reflexionar colectivamente y resumir nuestras vivencias, lo que nos permitió identificar tanto los aspectos positivos como los desafíos que enfrentamos.
A continuación, nos enfocamos en los objetivos generales y específicos de cada tríada. La profesora Mayra nos guió en este proceso, revisando cuidadosamente lo que habíamos planteado. Con mucha paciencia y claridad, corrigió los objetivos y destacó los puntos que necesitaban mejoras, brindándonos sugerencias valiosas para lograr una redacción más precisa y alineada con las metas del proyecto.
Luego, pasamos a una dinámica creativa y colaborativa: cada tríada trabajó en la elaboración de un árbol de problemas en la pizarra. Este ejercicio visual nos permitió desglosar el problema central que enfrentábamos en nuestro centro educativo. En el esquema, el tronco representaba el problema principal; las raíces, las causas profundas que lo originan; y las hojas, las consecuencias que derivan de dicho problema. A medida que íbamos construyendo el árbol, la profesora realizó observaciones puntuales y nos ayudó a corregir varios aspectos para mejorar la claridad y coherencia del análisis.
Finalmente, este ejercicio fue fundamental para redactar una descripción sólida y detallada de la problemática en el capítulo 1 de nuestro proyecto. No solo fortalecimos nuestra comprensión del problema, sino que también adquirimos herramientas para abordar su análisis de manera más estructurada y efectiva. El encuentro fue una experiencia de aprendizaje significativo que consolidó nuestro trabajo en equipo y nos proporcionó nuevas perspectivas.