Cada vez que se quite los lentes, siga la regla de las dos manos. Use ambas manos para quitárselos y evite usar solo una. Sujete siempre los lentes preferentemente por el marco del armazón y no por las varillas para evitar ejercer más presión en un lado que del otro así evitará deformarlos.
Si tiene que quitarse y ponerse mucho los lentes, no se los ponga en la cabeza al estilo cintillo puesto que deforman el frontal de la montura y puede provocar que el cristal se salga del sitio o que no se ajuste perfectamente.
Poner nuestros lentes encima de nuestra cabeza es fácil, pero lo que no nos damos cuenta es de que lentamente estamos arruinándolos. Poner los anteojos en la parte superior de la cabeza puede provocar tres problemas diferentes: Primero, se estirarán y ya no le quedarán adecuadamente. Segundo, los aceites y productos que usamos para el cabello gradualmente acumularán no solo sobre su superficie, sino que también se depositan en las ranuras donde se ajustan las lunas y son muy difíciles de limpiar. Tercero, el cabello al frotar constantemente con las lunas, provoca que se rayen con el tiempo. Usar cordeles o cadenas es muy útil para estos casos. En OPTICENTER tenemos una buena variedad de estos para que pueda elegir acorde a su preferencia.
Es recomendable, de ser necesario, acudir a la óptica para comprobar que el armazón de sus lentes esté bien ajustado, no solo por su comodidad sino porque una mala colocación del lente puede provocar un descenso en la calidad de la visión.
No coloque los lentes cerca de una fuente de calor o en el automóvil a pleno sol porque se podrían deformar por dilatación, en especial los lentes de pasta. Cuando deja sus lentes expuestos al calor, es muy probable que los marcos se deformen, se debiliten las bisagras ajustadas o que se expanda el marco y se aflojen las lunas. El calor extremo también puede dañar el recubrimiento de las lunas como es el caso de los lentes polarizados, que perderán la calidad si son expuestos a estas condiciones. Lo más recomendable en estos casos es llevar los lentes consigo, no dejarlos en el auto o en lugares donde haga mucho calor y ponerlos en su respectivo estuche para protegerlos completamente.
Si se le aflojan los tornillos de la varilla debido al uso, puede apretarlos, pero tenga cuidado en no hacerlo demasiado fuerte porque puede romper la rosca.
Recuerde que Los lentes son resistentes a las rayaduras, pero no a prueba de rayaduras.
Sus lentes no son eternos, puede que con el paso del tiempo necesite unos nuevos debido al cambio de la graduación requerida o debido al desgaste por el uso habitual, el deterioro del armazón por el uso continuo, golpes y caídas involuntarias, la limpieza en seco y que se opaquen debido a pequeñas rayaduras son causas frecuentes del deterioro de los mismos. Siga los consejos anteriores y prolongará la vida útil de su armazón y sus lentes.