El Parque Nacional Llanganateses es conocido por una leyenda muy extendida, cuyo origen puede hallarse en épocas de la colonización.
La narración gira en torno a un misterioso tesoro oculto en la Cordillera Llanganatis, el cual ha dado lugar a diferentes creencias acerca de una posible maldición.
Cuenta la leyenda que, en 1522, Francisco Pizarro fundó la ciudad de San Miguel de Piura. Posteriormente, expandió su conquista y capturó al Inca Atahualpa en Cajamarca.
Atahualpa propuso a los españoles llenar una habitación de oro para que lo pusieran en libertad. Francisco Pizarro, movido por la codicia, aceptó el trato. Pronto, Atahualpa fue condenado a pena capital, pues Pizarro no confiaba en él.
Dice la narración que, el general incaico Rumiñahui llevaba 750 toneladas de oro para el rescate de Atahualpa, pero en el camino se enteró de su muerte. Entonces, Rumiñahui regresó sobre sus pasos y escondió el tesoro en el lago de la Cordillera Llanganatis. Jamás dijo el sitio exacto donde se encontraba el oro. Por eso, se ha buscado durante más de 500 años, y nadie ha logrado hallarlo, incluso les ha costado la vida a muchos.
Se dice que el tesoro es como una especie de maldición.