En Posorja (Guayaquil) se ha transmitido una interesante narración que da explicación al origen del nombre de este lugar. Este surgió por la llegada de una princesa con en mismo nombre, que vaticinó el futuro de la población.
Cuenta la narración que, en la actual parroquia de Posorja, hace mucho tiempo apareció de la nada entre las aguas una princesa con don para la videncia. La niña tenía un colgante de oro en forma de caracol.
Pronto, la muchacha fue acogida por los pobladores y, cuando se hizo mayor, predijo que llegarían unos hombres que alterarían la quietud del lugar y acabarían con el imperio Inca.
Después de esto, la mujer dijo que esta era su última predestinación, se introdujo en el mar y una gran ola la hizo desaparecer.