Sumérgete en un universo donde los dioses y los humanos comparten sus historias a lo largo del tiempo.
Descubre la fascinante relación entre lo divino y lo humano a través de las representaciones de dioses y diosas desde la Prehistoria hasta nuestros días. A través de cada pieza, descubrirás cómo las creencias han moldeado la cultura y el arte a lo largo de los siglos, evidenciando la búsqueda incesante del ser humano por comprender y conectar con lo sagrado.
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Planta baja
1.- Genio Andrógino (Vestíbulo)
Colosal escultura de mármol de un personaje masculino togado y con la cabeza cubierta (velado) que porta una frondosa cornucopia o cuerno de la abundancia. Esta escultura pública, que se esculpió para ser observada de frente, estaría situada en el foro de la ciudad.
Genio protector de la colonia romana Norba Caesarina.
Ídolo placa de pizarra. Dolmen de Juan Ron (Alcántara). III milenio antes de Cristo.
2.- Ídolo placa (Sala 1)
Identificados tradicionalmente como la Diosa-madre, símbolo de protección o invocación a la fertilidad de la tierra, estudios más recientes sugieren una posible función heráldica, similar al escudo de una familia. Además, algunos investigadores plantean la posibilidad de que sean instrumentos sonoros, que emiten un zumbido grave al girar suspendidos por una cuerda.
3.- Estela guijarro (Sala 2)
Gran guijarro de río en una de cuyas caras se ha grabado una figura humana interpretada como femenina por presentar diadema, collares y pechos marcados, quizá representando a una divinidad.
Estela antropomorfa hallada en Salvatierra de Santiago.
Placa de oro del Tesoro de Serradilla.
4.- Placa con representación de Astarté (Sala 2)
Su composición decorativa es interpretada como la representación de la diosa fenicia Astaré flanqueada por dos cisnes.
Junto a las otras 5 placas del conjunto, pudieron ser parte de un collar pectoral o de una diadema, cuyas piezas quedarían suspendidas por el lado superior mediante un cordón.
5.- Exvoto para Ataecina (Sala 3)
Ofrenda en forma de cabra dedicada a la diosa Ataecina, deidad lusitana de los infiernos, del renacer, la fertilidad, la naturaleza, la Luna y la curación.
Estatuilla en forma de cabra.
Verraco de Madrigalejo. Siglo III a.C.
6.- Verraco (Sala 3)
Los verracos son esculturas de piedra talladas por Lusitanos y Vetones, pueblos de origen celta, que habitaban el suroeste peninsular. Estas estatuas representan toros, cerdos o jabalíes con colmillos prominentes.
7.- Altar dedicado a Zeus-Serapis (Sala 4)
Este altar, que es más bien un thimaterio o pebetero utilizado para quemar perfumes, está decorado con figuras de Serapis, dios de origen grecoegipcio que se caracteriza por llevar un tocado en forma de "modius", cesto sagrado que simboliza la abundancia. Muestra, además, retratos adolescentes de Helios, divinidad griega que personifica el Sol y la luz del día.
Altar de terracota hallado en el Campamento romano de "Cáceres el Viejo".
Estatuilla de Minerva hallada en el Campamento Romano de "Cáceres el Viejo".
8.- Minerva (Sala 4)
Es la diosa romana de la sabiduría, las artes y las estrategias de guerra. Como diosa de la actividad inteligente protege a guerreros, artesanos, maestros, médicos, comerciantes, hilanderas y tejedoras.
9.- Cabeza de Mercurio (Sala 4)
El dios romano Mercurio se identifica con el Hermes griego y, como él, es el dios protector de los ganados, del comercio, de los viajeros y de los ladrones. Se representa calzado con sandalias aladas, cubriéndose la cabeza con un sombrero de ala ancha, llamado pétaso, en ocasiones adornado con dos pequeñas alas, y empuñando el caduceo, símbolo de sus funciones como mensajero de los dioses.
Cabeza de Mercurio, mensajero de los dioses.
Escultura de mármol de la diosa romana Diana.
10.- Diana Cazadora (Sala 4)
Diana, deidad asimilada con la Artemis griega, es considerada la diosa de la caza, la castidad, los animales salvajes y la curación, además de ser la protectora de los partos. Se la representa con túnica corta que se ciñe en el pecho, con arco, carcaj y acompañada de sus perros y ninfas.
11.- Altar consagrado al dios Júpiter (Patio)
Las inscripciones dedicadas a Júpiter sobresalen entre las dedicadas a las otras divinidades romanas. Este altar, consagrado por Marco Helvio a Júpiter Óptimo Máximo, está destinado a la celebración de ritos religiosos en honor al padre de los dioses.
Inscripción votiva dedicada a IOVI Optimo Máximo.
Planta sótano
12.- Cruz laureada (Sala 6)
Cruz patada con laurea y pie de hincar tallada en mármol. La corona o laurea está decorada con sogueado. La cruz presenta una flor tallada en el centro.
Cruz para ser hincada procedente de Salvatierra de Santiago.
Placa-nicho hallada en Montánchez.
13.- Placa-nicho (Sala 6)
Es posible que la decoración de esta placa-nicho sea una escena de Calvario, donde el Crismón simboliza a Cristo y las figuras humanas a María y Juan a los pies de la cruz.
Amplia 30 minutos tu visita y explora otras piezas destacadas de nuestra colección sobre este tema en la Sala 1 de la exposición Espacios e identidades.
Primera planta
1.- Santísima Trinidad.
Esta magnífica escultura representa el dogma de la Trinidad. En su composición vemos a Dios Padre coronado y ataviado con una rica vestimenta, presentando a su Hijo crucificado, que sacrificó su vida para salvar a los hombres. Sobre la cruz se posa una paloma, simbolizando al Espíritu Santo.
Escultura de mármol con restos de policromía.
Pieza de altar modelo Cruz de Jerusalén.
2.- Cruz de taracea.
Hermosa cruz de madera decorada con placas de nácar y motivos geométricos mediante la técnica de taracea. Esta técnica, que tiene sus raíces en la Granada de época islámica, convierte objetos cotidianos de madera en excepcionales obras de arte.
Esta obra, pintada por El Greco hacia 1596-1599, fue concebida para formar parte de un apostolado. En estos conjuntos se suelen disponer seis apóstoles mirando hacia la izquierda y seis hacia la derecha, centrados por la imagen de El Salvador.
Esta exquisita obra de arte está tallada en marfil a partir de un colmillo de elefante, lo que le da al cuerpo una particular forma curva. Se unen a él, la cabeza y los brazos también elaborados en marfil. El Cristo, representado con tres clavos, está colocado sobre una cruz de madera de ébano.
Los trípticos se utilizaban como retablos en oratorios religiosos situados en palacios o iglesias. No solo servían como elementos decorativos, sino también como herramientas visuales para enseñar la doctrina cristiana. Este tríptico en particular representa tres momentos cruciales de la Pasión de Jesús: la Subida al Calvario, la Crucifixión y la Resurrección.
6.- Crucificado. Anónimo.
Talla de madera policromada siguiendo el modelo de Cristo de tres clavos, que muestra la muerte de forma expresiva y naturalista, con detalles del peinado, boca abierta y dentadura, para aumentar el realismo.
7.- BARAKA MIN ALLAH (Bendición de Dios)
Esta pequeña inscripción fue hallada entre el zaguán y el patio de una gran vivienda almorávide de Medina Al-balat. Su función era bendecir y proteger tanto el lugar como a las personas que vivían en él.
Inscripción incisa sobre pizarra, de época almorávide. Primera mitad del siglo XII.
Puntero para la lectura de la Torá.
8.- Puntero Yad.
El yad, que significa "la mano que toca a dios", es un puntero utilizado en la sinagoga para la lectura de la Torá. Este ejemplar en particular está hecho de bronce y está formado por un vástago rematado en una mano con el dedo índice extendido, otros conocidos terminan en forma redondeada. Su largo vástago de bronce, presenta motivos decorativos incisos, iría embutido en un mango de madera, hueso o marfil que solía estar ricamente decorado.
La pieza completa consistiría en un candelabro de base plana rectangular a la que se unen nueve candiles con pie y cazoleta. Destacaría uno de ellos de mayor tamaño utilizado para encender el resto de candiles durante los ocho días de la festividad de Janukká.
Fragmento de una lámpara ritual judía de la Edad Media.
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