CERRADO HASTA LA FINALIZACIÓN DE LAS OBRAS EN EL PALACIO DE LAS VELETAS         

 El «Palacio de las Veletas», también conocido como Casa de Los Aljibes, esconde bajo su sobrio claustro uno de los mejores aljibes hispanomusulmanes conservados en la Península Ibérica. 


          De la antigua trama urbanística del Cáceres islámico, apenas conocemos las murallas y el aljibe de la Casa de las Veletas, cuya conservación a lo largo del tiempo se debe indudablemente a su funcionalidad, ya que esta ciudad se ha caracterizado siempre por sus problemas para el abastecimiento de agua; la existencia de numerosos aljibes subterráneos en el casco histórico es una clara muestra de ello. Los musulmanes, grandes arquitectos del agua, de las sombras y de la frescura, son en este sentido herederos directos de la tradición bizantina; a partir de ella difunden en Occidente, aunque con dimensiones más reducidas, el modelo de las grandes cisternas destinadas a la conservación de agua que existen en Constantinopla. En al-Andalus es corriente la construcción de aljibes en los castillos y fortalezas como elemento necesario para garantizar el suministro de agua ante un eventual asedio militar, las cisternas de los castillos de Medellín, Trujillo y Montánchez son ejemplos claros y cercanos de esta práctica. A tenor de los datos disponibles, la cronología de la obra habría que llevarla a los siglos X-XI, si tenemos en cuenta que es ésta la fecha que se baraja en la actualidad para la construcción del primer recinto defensivo musulmán de la ciudad, frente a las interpretaciones anteriores que preferían atribuir la construcción al período almohade (segunda mitad del siglo XII a comienzos del XIII). Estos aljibes continúan en uso tras la conquista cristiana y se convierten, bajo patios y claustros, en un elemento propio del nuevo modelo urbanístico bajomedieval.