1. Fenómenos y desastres naturales.
2. La luz.
2.1. Fuentes luminosas.
2.2. La propagación de la luz.
2.3. Los cuerpos no luminosos.
2.4. La reflexión, absorción y refracción de la luz.
3. Experimentos y actividades.
4. El tema en distintos soportes.
5. Bibliografía.
Un fenómeno natural es un suceso que se genera sin intervención humana. Se trata de un proceso o un acontecimiento producido por la naturaleza cuyas consecuencias pueden ser muy variadas.
Hay fenómenos naturales que son cotidianos y forman parte de la vida diaria de las personas. La lluvia, por ejemplo, es un fenómeno natural que no suele traer grandes complicaciones, más allá de que existan excepciones. Otros fenómenos naturales, en cambio, son menos frecuentes, como un terremoto o un tornado.
Muchas veces los fenómenos naturales pueden pronosticarse: es decir, preverse. De esta forma, es posible prepararse para sus efectos y minimizar los daños. Tomemos el caso de un huracán, que es un fenómeno natural consistente en el desarrollo de vientos muy intensos que giran en torbellino. Los meteorólogos están en condiciones de anticipar cuándo un huracán puede llegar a un determinado territorio: de este modo, se puede evacuar la zona o tomar determinadas medidas de protección.
Es importante mencionar que las eventuales consecuencias trágicas de los fenómenos naturales pueden estar relacionadas con la actividad humana.
Una erupción volcánica es un fenómeno natural, pero si el hombre decide construir un pueblo al pie de un volcán en actividad y luego la erupción provoca un desastre, habrá responsabilidad humana. En cambio, si no hay ninguna urbanización en torno al volcán, posiblemente la erupción no cause ninguna tragedia.
Ejemplos de fenónemos naturales son: arcoiris, auroras boreales, deshielo, nieblas, rayos, relámpagos, la luz… En este último será en el que nos centremos más adelante.
Por otro lado, los desastres naturales son fenómenos que ocasionan daños y destrucción de diversa magnitud, propiciados fundamentalmente por la acción indirecta de las actividades humanas.
Los desastres se pueden clasificar por su origen en cuatro grupos:
Es una forma de energía que nos permite ver los objetos que nos rodean y aprecia algunas de sus características, como su forma o su color, a través del sentido de la vista. Los cuerpos que emiten luz, como el Sol o las bombillas, se llaman fuentes luminosas. A partir de ellas, la luz se propaga hasta los cuerpos no luminosos.
Como las demás formas de energía, la luz se puede transformar en otras formas de energía, como calor o electricidad.
Las fuentes luminosas tienen la propiedad de emitir luz, pueden ser:
Fuente luminosa natural.
Fuente luminosa artificial.
Sea cual sea el origen de la luz, esta siempre se propaga en forma de ondas e ilumina los cuerpos que encuentra a su paso.
Características:
La luz viaja desde las fuentes luminosas hasta los cuerpos no luminosos. No todos los cuerpos iluminados se comportan de la misma forma ante la luz que reciben. Los podemos clasificar en tres grupos:
Opacos
Como rocas o madera, no dejan pasar los rayos de luz. Por eso no se ve lo que hay detrás de ellos, como la luz no puede atravesarlos y además se desplaza en línea recta.
Translúcidos
Como ciertos vidrios y plásticos, dejan pasar solo algunos rayos de luz. Por eso, los objetos que observamos a través de ellos se ven borrosos
Transparentes
Como los vidrios de un escaparate, permiten el paso de los rayos de luz. Por eso, los objetos que observamos a través de ellos se ven con gran nitidez.
Detrás de los cuerpos opacos se crea una zona oscura llamada sombra, esta cambia de forma y de posición según donde esté situada la fuente luminosa.
Cuando la luz emitida desde una fuente luminosa choca con un cuerpo, los rayos pueden ser reflejados, absorbidos o refractados. Normalmente lo que ocurre es una combinación de estos tres fenómenos; la importancia de cada uno dependerá de las características del cuerpo que se interponga en el camino de la luz.
Cuando la luz choca con un cuerpo, una parte de los rayos que la forman rebota o se refleja. La textura y el color de los objetos influyen en la reflexión:
La reflexión de la luz nos permite ver la forma y el color de los objetos. La luz blanca que nos llega del Sol es una mezcla de siete colores. Cuando ilumina, por ejemplo, un objeto rojo, este absorbe los rayos de todos los colores excepto los del rojo, que son reflejados y captados por nuestros ojos. Si un cuerpo absorbe todos los colores que componen la luz blanca, lo veremos negro; si, por el contrario, refleja todos los colores, lo percibiremos de color blanco.
Si el cuerpo contra el que chocan los rayos de luz está totalmente pulido, como ocurre en los espejos, la mayoría de los rayos se reflejan. Por eso, podemos ver en ellos la imagen reflejada de otros cuerpos.
Cuando la luz choca con un cuerpo, parte de los rayos son absorbidos por él. La energía lumínica de los rayos absorbidos es transformada en energía térmica, y la temperatura del cuerpo aumenta.
Los cuerpos transparentes absorben una cantidad muy pequeña de luz, mientras que los cuerpos opacos absorben la mayor parte de los rayos que reciben, especialmente cuando son de color oscuro. Por eso los cuerpos oscuros se calientan más que los colores claros.
Cuando la luz pasa de un medio transparente a otro, por ejemplo, del aire al agua, cambia ligeramente su velocidad y la dirección en la que se propaga. Este fenómeno que experimenta la luz al cambiar de medio se llama refracción.
Las lentes son cuerpos transparentes que refractan los rayos de la luz, de modo que varían el tamaño de los objetos que vemos a través de ellas. Con las lentes se construyen lupas, gafas, prismáticos o telescopios, Dependiendo de la forma de la lente podemos diferenciar dos tipos:
Convergente
Son más anchas en el centro y concentran los rayos de luz. A través de ellas vemos los objetos a un tamaño mayor que el real.
Divergente
Son más anchas en los bordes que en el centro y dispersan los rayos de luz. A través de ellas, observamos los objetos a un tamaño menor que el real.
Formato Word.
Formato PowerPoint.