El cerebro se oculta pero determina
trayectorias felinas de la masa
desplazando su centro
de gravedad, un péndulo tendido
en un campo elástico y aéreo.
Conteniendo el aliento
desde la oscuridad seguimos
la ceremonia cultural del cuerpo
concentrado en la luz,
a sí mismo librado,
como líneas de fuerza que ejecutan
una coreografía diseñada
siguiendo su estructura. Vemos
cómo alegres tensiones en los músculos
retienen energía
para tender el arco
y describir un círculo veloz
cuyo centro es la mano
y luego otro desde cada pie.
Hasta que el alto conjunto se desprende
del hierro, de su marco
de referencia y gira
sobre su eje horizontal y vuelve a tierra
en rápida parábola final.
Una ovación y cae como un gato.