Los Ainu son, en la actualidad, un grupo étnico minoritario que habita la isla de Hokkaido. Pese a su situación actual, fueron de los primeros pobladores de Japón y, seguramente, la única población nativa que se ha mantenido hasta la actualidad, por lo que su importancia histórica no debe desestimarse. Para hablar de su origen, hay que remontarse hasta la Prehistoria. Las primeras evidencias de humanos anatómicamente modernos en el archipiélago japonés datan de hace unos 35.000/30.000 años, fruto de la dispersión de los pueblos cazadores-recolectores del Sureste asiático. Esta dispersión fue posible porque el clima de ese entonces (período climático conocido como Último Máximo Glaciar) era mucho más frío que el actual, por lo que había partes de Japón conectadas con el continente asiático (Siberia por el norte, Corea por el oeste y posiblemente Taiwán por el sur), que quedaron inundadas tras el deshielo a inicios del Holoceno (hace unos 11.600 años).
En este contexto, la genética y la arqueología son las únicas fuentes que pueden informarnos sobre el origen y la forma de vida que llevaron los primeros pobladores del archipiélago japonés. En la presente publicación nos centraremos en la genética, dejando la perspectiva arqueológica para un futuro post, dada la cantidad de información que hay en ambas disciplinas. Si nos vamos a la genética, hay que entender que los perfiles genéticos no revelan una estructura clara de la población, por lo que se han propuesto varias hipótesis para el origen de los Ainu. Mientras algunos autores plantean su parentesco con las poblaciones tibetanas, a raíz de que existe un componente del cromosoma Y (paterno) del linaje de los Ainu que se originó en estas poblaciones del Tíbet, otros autores desmienten esta hipótesis y sitúan su origen con las poblaciones siberianas del noreste asiático.
Por suerte, hace unos 16.000 años se habla ya del inicio de la cultura Jomon, caracterizada por sus producciones cerámicas. Se trata de los pueblos seminómadas que habitaron la línea de costa del noroeste de Japón, combinando una agricultura incipiente con la caza, pesca y recolección. Es de este pueblo del que derivan las posteriores poblaciones que habitaron Japón. En este sentido, el ADN de los Ainu de Hokkaido actuales ha sido considerado descendiente directo del pueblo Jommon, por lo que determinar el origen de este último nos servirá para averiguar cómo se originaron los Ainu. El estudio genético de 16 esqueletos recuperados del yacimiento de Funadomari (en la Isla de Rebun, Hokkaido), datados en torno a hace 3800-3500 años, ha revelado información muy interesante del pueblo Jomon. El hecho de que el ADN de estos individuos comparta el mismo haplogrupo con los nativos americanos, afirma una afinidad genética entre ambas poblaciones, es decir, que podrían vincularse con las poblaciones de las estepas del norte de Asia que cruzaron el estrecho de Bering para poblar el continente americano, por lo que la hipótesis anteriormente descrita de las poblaciones siberianas del noreste asiático tendría más verosimilitud. Sin embargo, la genética puede ser un arma de doble filo dependiendo de cual sea la muestra estudiada. Tal es así que el ADN de Funadomari difiere bastante de cualquier población moderna (contradiciéndose con lo establecido respecto a la genética de los Ainu de Hokkaido), probablemente debido a que la muestra (16 individuos) no es suficientemente representativa, o bien la consanguinidad entre los individuos es demasiado estrecha. Aun con todo esto, parece que las poblaciones Jomon tuvieron un rango de dispersión y un papel muy importante en lo que se refiere al poblamiento de Japón, sobretodo del Norte del país, e incluso pueden arrojar datos importantes para las migraciones entre Asia y América a finales del Pleistoceno.
Por otro lado, el estudio del ADN de 37 individuos del pueblo Okhotsk (que se distribuyó en el norte y este de Hokkaido y el sur de Sakhalin durante los siglos V-XIII) de diferentes contextos arqueológicos muestra que las gentes de Okhotsk tenían una afinidad genética con los Ainu de Hokkaido, por lo que pudieron ser los intermediarios del flujo de genes de los habitantes del noreste de Asia a los Ainu. Este hallazgo apoya la hipótesis, sugerida por estudios antropológicos y arqueológicos previos, de que la cultura Okhotsk se unió a la cultura Satsumon (descendientes directos del pueblo Jomon), dando como resultado a la cultura Ainu.
Para contrastar el estudio genético de las poblaciones prehistóricas e históricas expuesto hasta ahora, hay que añadir los estudios genéticos referidos a las poblaciones Ainu modernas. En este sentido, aunque una buena parte del ADN mitocondrial (ADN materno) es exclusivo de los Ainu, comparten varias secuencias de este ADN con los Nivkhi i los Koryaks (pueblos que habitan la parte norte de la Isla de Sakhalin y la Península de Kamchatka respectivamente), además de estar relacionados con otras poblaciones genéticas como los japoneses continentales o los okinawenses. Por lo que al ADN paterno respecta (cromosoma Y) la mayoría del linaje Ainu muestra los linajes específicos del norte de Asia que se distribuyeron sólo por el archipiélago japonés (entre los que se incluye Sakhalin), sin una relación con los haplogrupos comunes en la parte continental y Okinawa. Con todo esto, los presentes estudios sugieren que los Ainu conservan una buena parte de su propia singularidad genética, a la vez que comparten afinidades con otras poblaciones regionales y los Nivkhi.
En conclusión, “los Ainu representan una rama profunda de la diversidad de Asia Oriental más básica que todos los agricultores de Asia Oriental actuales” (Jeong, Shigeki y Di Rienzo, 2015), por lo que, de nuevo, nos vemos obligados a reivindicar y estudiar la historia de este apasionante pueblo.
Ferran Castellón, 26 de Abril de 2021
Ancient Jomon DNA show Jomon populations were more heterogeneous than previously thought. Heritage of Japan: Discovering the Historical Context and Culture of the People of Japan. Recuperado de https://heritageofjapan.wordpress.com/7-ainu-family-life-religion/ancient-jomon-dna-show-to-more-heterogeneous-than-previously-thought/
Adachi, Noburu, Shinoda, Ken-ichi, Umetsu, Kazuo, Matsumura, Hirofumi (2008). Mitochondrial DNA analysis of Jomon skeletons from the Funadomari site, Hokkaido, and its implication for the origins of Native American. American Journal of Physical Anthropology.
Jeong, Choongwon, Nakagome, Shigeki y Di Rienzo, Anna (2015). Deep History of East Asian Populations Revealed Through Genetic Analysis of the Ainu, Genetics 202(1).
Sato et al. (2007). Origins and genetic features of the Okhotsk people, revealed by ancient mitochondrial DNA analysis. Journal of Human Genetics, 52 (7): 618-627.
Tajima et al. (2004). Genetic origins of the Ainu inferred from combined DNA analyses of maternal and paternal lineages. Journal of Human Genetics, 49 (4): 187-193.