Al iniciar el año lectivo, es fundamental establecer un proceso de diagnóstico que nos permita conocer a nuestros estudiantes, recuperar los saberes, destrezas y habilidades desarrollados en cursos anteriores, y adaptar nuestra enseñanza a sus necesidades individuales. Para ello, se sugiere emplear una variedad de recursos y actividades que fomenten la participación activa y el aprendizaje colaborativo. Podemos utilizar trabajos en grupo, discusiones guiadas, cuestionarios, entrevistas, presentaciones orales, elaboración de productos creativos y herramientas digitales como encuestas en línea o foros virtuales; entre otros. La clave está en ofrecer diferentes opciones para que cada estudiante pueda demostrar sus habilidades y conocimientos de la mejor manera posible. Además, es necesario recordar la importancia de la interdisciplinariedad, integrando, en lo posible, diferentes áreas del conocimiento en nuestras actividades de diagnóstico. Al combinar estas estrategias, podremos obtener una visión completa de las fortalezas y áreas de oportunidad de cada estudiante y del grupo en general, y así diseñar un plan de trabajo personalizado que impulse su desarrollo académico y personal.
Algunos recursos disponibles para estas actividades son las Evaluaciones SEA, las actividades de inicio de MATEMAC, actividades de MATIFIC o la primera prueba de verificación de Aleks.
Las actividades de inicio deberán estar debidamente planificadas y quedar, junto con su correspondiente planificación, claramente registradas en el portafolio docente. Asimismo, se elaborará un informe que dé cuenta de lo trabajado en estas instancias y de los insumos recogidos en esta etapa, lo cual aportará al diagnóstico de cada grupo para contextualizar la planificación.