La playa forma parte de la zona intermareal, es decir, el área de la costa que está entre la marea baja y la marea alta. Debido a los cambios periódicos en la marea, estas zonas se encuentran expuestas a cambios drásticos en la humedad, la temperatura y la disponibilidad de oxígeno, por lo que los organismos están adaptados para sobrevivir a estos cambios. También se incluye la zona de salpicadura y la zona superior, donde comienza a crecer la vegetación y las condiciones son un poco más estables.
Se le puede clasificar en dos tipos: playas de arena y playas rocosas.
En ellas habitan especies de invertebrados como moluscos, crustáceos y gusanos marinos, y en zonas cercanas se puede encontrar otros organismos como algas, plantas, aves, reptiles y mamíferos.
Aunque pueden parecer carentes de vida, las playas son el hábitat de gran cantidad de organismos. En la costa Pacífica de Costa Rica, puede haber de 29 a 172 especies de invertebrados en playas rocosas, y de 5 a 15 especies de invertebrados en playas de arena.
Permiten la infiltración de agua marina.
Facilitan el transporte de nutrientes.
Son uno de los principales recursos turísticos de las zonas costeras, por lo que favorecen la economía de las poblaciones locales.
El mal manejo del uso de suelo, la falta de regulación en el desarrollo de infraestructura, y el desarrollo descontrolado de actividades turísticas pueden dañar la flora y la fauna que habita en este ecosistema.