Nombre científico: Eretmochelys imbricata
Familia: Cheloniidae
Estado de conservación según la lista roja UICN
Estas turtugas pueden medir hasta 95 cm, y pesan alrededor de 60 kg.
Es la más grande de las tortugas marinas que poseen caparazón duro.
Su coloración puede ser desde marrón-rojizo a beige-naranja, con marrón oscuro, negro, o líneas color crema a amarillas.
El vientre es de color amarillento, aunque a veces puede ser marrón-anaranjado o con rayas o manchas color crema.
Los colores del caparazón generan un contraste muy llamativo, que tiende a desaparecer cuando la tortuga supera los 60 cm de longitud.
Su caparazón tiene una forma parecida a un corazón y termina en una punta muy marcada. Además, las placas que lo componen se superponen entre sí, dándole una textura particular.
Su cabeza es pequeña y tiene un pico curvado, parecido al de un ave rapaz, lo que le ayuda a alimentarse de manera eficiente.
Se distribuye ampliamente en las aguas tropicales del mundo. En los océanos Atlántico, Pacífico e Índico.
Vive cerca de costas rocosas y arrecifes de coral, y se le puede observar cerca de estuarios y manglares.
En cada desove puede poner entre 50 y 200 huevos, los cuales deposita en un nido cubierto por arena.
Sus crías nacen entre 58 y 75 días después haber puesto los huevos.
Tiene una dieta omnívora, lo que significa que come tanto plantas como animales. Cuando son jóvenes, se alimentan sobre todo de algas, pero al crecer prefieren esponjas de mar, pulpos, cangrejos y corales, que muerden con su fuerte pico en forma de gancho.
Una de las mayores amenazas para esta especie es la caza por parte de los humanos, que buscan sus caparazones. Estos son muy llamativos por sus colores y patrones, y se usan para fabricar muebles, joyas, cajas, peines y otros objetos decorativos.
También son cazadas por su carne, y al igual que ocurre con otras tortugas, muchas veces sus nidos son saqueados para consumir o vender los huevos.
La captura incidental en redes de pesca y las colisiones con embarcaciones también representan un riesgo para la especie.
La degradación del hábitat y la destrucción de sus sitios de desove representa una amenaza para la Tortuga carey.
En sitios como Japón se ha desarrollado carey artificial, el cuál podria reemplazar el obtenido de las tortugas, ayudando a disminuir la demanda de sus caparazónes y por lo tanto, su cacería.
Además se recomienda eliminar o reducir los desechos sólidos en las playas y mares.
Es importante reducir la presencia de químicos en las aguas residuales
Si se encuentra con una tortuga —ya sea un nido, huevos, crías, juveniles o adultos— lo mejor es no tocarlas, moverlas ni alimentarlas. Déjelas caminar o nadar en paz para no alterar su comportamiento natural.