Durante estas fechas se suceden las comidas y cenas especiales, con amigos, con compañeros de trabajo, con la familia… Resulta casi inevitable no sucumbir a la tentación que representa un vistoso aperitivo, un suculento pavo relleno o una bandeja repleta de turrones, polvorones, mazapanes y otros dulces. Entonces, ¿qué debemos hacer para no lamentarnos de las comidas navideñas cuando observemos cambios en nuestra silueta?
Ser cuidadosos con las cantidades, no abusar, servir raciones pequeñas y ser selectivos nos permitirá disfrutar de las comidas navideñas sin arrepentirnos después. Cuando el abanico de productos a escoger es abundante, la clave está en limitar las raciones, escoger lo que más nos guste y olvidar el resto.
LO QUE DEBES SABER...
Es recomendable considerar siempre estos consejos:
Durante las Navidades, la tendencia es olvidar la actividad física y sustituirla por comidas, compras, reuniones familiares, etc. La mayor ingesta de calorías sumada al menor gasto energético provoca un claro incremento de peso. Para evitarlo, no debemos descuidar la actividad. Si, por diferentes motivos, no podemos seguir con nuestra rutina, es necesario buscar la forma de continuar ejercitando la musculatura con caminatas en familia, juegos con los más pequeños, etc. Si somos de los que no solemos realizar actividad durante el año, sería buena idea no dejar el ejercicio para los propósitos del Año Nuevo, sino empezar tan pronto como sea posible para contrarrestar el consumo extra de calorías que nos aportarán los turrones.