Como automedicación se entiende el hecho de consumir medicamentos de prescripción (que necesitan receta médica) sin control médico. Esta es una práctica de riesgo, puesto que puede conducir a reacciones indeseables y a la alteración de la eficacia del principio activo.
La automedicación no se debe confundir con la autocura de la salud, entendiéndose por esto el consumo de especialidades que no necesitan receta (publicitarias), que sirven para curar patologías leves y que pueden ser indicadas y dispensadas por el farmacéutico.
Consejos para contribuir a la seguridad y a la eficacia de los medicamentos:
· Para tomar correctamente un medicamento se debe empezar por conocerlo
· No haga "préstamos" de medicamentos: cada tratamiento es particular para cada estado de salud diferente .
· Los antibióticos sirven para tratar infecciones bacterianas. El médico será el profesional que identificará su infección y prescribirá el tratamiento correcto.
· La gripe es una enfermedad causada por un virus: no haga uso de los antibióticos para combatirlo puesto que se crearán resistencias y dejarán de ser útiles para las enfermedades bacterianas.
· No abandone, al margen de la prescripción médica, el tratamiento antibiótico aun cuando se encuentre mejor
· Para patologías de grado menor (resfriados, dolores ligeros o moderados, alteraciones gástricas, etc) pida consejo al farmacéutico.
· Revise el botiquín de su casa: no reutilice medicamentos de tratamientos anteriores. Deposite los medicamentos que ya no necesita a los contenedores de la farmacia diseñados para esta finalidad
· Algunos medicamentos producen reacciones dérmicas "per se" o bien por el efecto del sol. Consulte con el farmacéutico los riesgos de fotosensibilidad de su medicación.
· Mantenga los medicamentos en las condiciones de conservación adecuadas y alejado de los niños