El puchero de res es un platillo de origen español que llegó a México durante la época colonial y que, con el tiempo, fue adaptado en distintas regiones del país. En Tabasco, el puchero tomó un carácter muy particular gracias a la influencia indígena y al uso de ingredientes locales como el plátano macho, la yuca, el elote y diversas verduras tropicales.
A diferencia de otras versiones del país, el puchero tabasqueño se distingue por su combinación de carnes (res, cerdo y a veces pollo) con vegetales y frutas que reflejan la riqueza agrícola del estado. Se cocina como un caldo abundante y espeso, ideal para reuniones familiares o festividades, y es considerado un platillo completo por su valor nutritivo y sabor reconfortante.
Este guiso tradicional sigue vigente como uno de los favoritos en la gastronomía tabasqueña, heredado de generación en generación.
Carnes:
1 kg de carne de res (chambarete, costilla o falda)
500 g de carne de cerdo (opcional)
1 trozo de hueso con tuétano (opcional, para dar más sabor)
Verduras y raíces:
2 elotes (mazorcas) partidos en trozos
2 plátanos machos verdes o pintones, pelados y partidos
1 yuca (mandioca), pelada y troceada
2 papas grandes, peladas y partidas
2 zanahorias, partidas en trozos grandes
1 chayote, pelado y partido
1 calabaza (opcional)
Condimentos:
1 cebolla
2 dientes de ajo
Sal al gusto
Pimienta al gusto
Agua suficiente para cubrir todos los ingredientes
Cocer la carne:
En una olla grande, coloca la carne de res (y cerdo si usas), el hueso con tuétano, la cebolla y los ajos. Cubre con agua y deja hervir. Retira la espuma que se forme.
Sazonar:
Agrega sal y pimienta al gusto. Cocina a fuego medio por aproximadamente 1 hora, o hasta que la carne esté suave.
Agregar los vegetales duros:
Incorpora el plátano macho, yuca y elote. Cocina durante unos 20 minutos.
Agregar el resto de las verduras:
Añade las papas, zanahorias, chayote y calabaza. Cocina todo junto por 25 a 30 minutos más, hasta que todo esté bien cocido.
Servir:
Sirve caliente, asegurándote de incluir trozos de carne y variedad de verduras en cada plato. Se acompaña con arroz blanco, tortillas y, en Tabasco, a veces con un toque de chile amashito.