El pozol es una bebida ancestral originaria de las culturas maya y zoque, profundamente arraigada en la identidad del estado de Tabasco y otras zonas del sureste mexicano como Chiapas y parte de Campeche. Su nombre proviene del náhuatl “pozolli”, que significa “espumoso” o “espuma de maíz”.
Desde tiempos prehispánicos, el pozol se elaboraba con masa de maíz cocido y fermentado, a la que se le agregaba agua. En algunos casos, se le añadía cacao para hacerlo más energético y sabroso, dando origen al pozol con cacao, una variante muy popular. Los antiguos habitantes lo llevaban como alimento líquido en sus jornadas de trabajo o travesías, ya que es refrescante, nutritivo y puede conservarse por varios días.
En la actualidad, el pozol no solo es una bebida típica, sino un símbolo cultural de Tabasco. Se sigue consumiendo en comunidades rurales y urbanas, en jícaras o vasos, y se prepara de manera tradicional en festividades, ferias y celebraciones familiares. Además, es considerado una bebida viva, pues su fermentación natural forma parte de su esencia.
Para el pozol blanco:
½ kg de maíz blanco (preferentemente criollo)
Agua suficiente
Cal (hidróxido de calcio, para nixtamalizar)
Para el pozol con cacao (opcional):
100–150 g de cacao tostado y molido
(Se puede ajustar según qué tan fuerte se quiera el sabor)
1. Nixtamalizar el maíz:
En una olla grande, hierve el maíz con una cucharada de cal por cada litro de agua.
Cocina hasta que la cáscara del maíz se afloje (aprox. 45 minutos).
Retira del fuego, deja reposar, enjuaga bien el maíz para quitar la cal y la cáscara (esto es el nixtamal).
2. Molido:
El maíz cocido se muele en metate, molino manual o molino de masa, hasta obtener una pasta fina.
Si haces pozol con cacao, mezcla el cacao tostado y molido con la masa de maíz hasta que se integren completamente.
3. Formar la masa:
Amasa con las manos agregando un poco de agua hasta obtener una pasta suave y manejable.
Puedes hacer bolas de masa (así se conserva más tiempo) o guardarla en recipiente tapado.
4. Servir el pozol:
Para tomarlo, coloca un poco de masa en un vaso o jícara, agrega agua fría al gusto y disuelve bien con una cuchara o con la mano limpia.
Se puede endulzar con azúcar si se desea (especialmente en el pozol con cacao), pero tradicionalmente se bebe sin azúcar.