Las empanadas con queso y chaya tienen su origen en la cocina tradicional del sureste de México, especialmente en estados como Tabasco, Chiapas y Yucatán, donde la chaya —una planta silvestre de alto valor nutritivo— ha sido utilizada por las culturas indígenas desde tiempos prehispánicos.
En Tabasco, estas empanadas surgieron como una forma sencilla y económica de aprovechar los ingredientes locales: masa de maíz, queso fresco y hojas de chaya cocidas y picadas. Cocineras tradicionales comenzaron a prepararlas en comales de barro o metal, especialmente en desayunos o como antojito para las tardes.
La chaya, considerada un “superalimento maya”, aporta no solo sabor sino también nutrientes, y su combinación con el queso en empanadas ha perdurado como una receta casera, nutritiva y muy representativa de la gastronomía tabasqueña. Hoy en día, estas empanadas siguen siendo muy populares en mercados, fondas y festividades locales.
2 tazas de masa de maíz nixtamalizado (puede ser maseca)
1 taza de agua (aproximadamente, para ajustar la consistencia)
1 pizca de sal
Para el relleno:
1 taza de hojas de chaya cocidas y picadas finamente
(Si no tienes chaya, puedes usar espinaca, pero la chaya es lo tradicional)
1 taza de queso fresco desmoronado (puede ser queso blanco, panela o ranchero)
Opcional: un poco de cebolla picada
Para freír:
Aceite vegetal suficiente para freír
Cocer la chaya:
Hierve las hojas de chaya por unos 5 minutos con un poco de sal. Escúrrelas bien y pícalas finamente.
Importante: La chaya debe cocerse siempre, ya que cruda puede ser tóxica.
Preparar el relleno:
Mezcla la chaya cocida con el queso desmoronado (y cebolla si gustas). Reserva.
Preparar la masa:
Mezcla la masa con agua y sal hasta que esté suave, ni seca ni muy húmeda.
Formar las empanadas:
Haz bolitas con la masa, aplástalas con una tortillera (poniendo plástico a ambos lados) para formar discos. Coloca una cucharada de relleno en el centro y dobla la tortilla para formar una empanada. Presiona los bordes para sellar.
Freír:
Calienta aceite en una sartén profunda. Fríe las empanadas hasta que estén doradas y crujientes por ambos lados. Escúrrelas en papel absorbente.
Servir:
Sirve calientes, acompañadas de salsa roja, verde, curtido de cebolla o crema al gusto.