26 de agosto de 2022
Todo político necesita un oponente. Alguien a quien echarle la culpa cuando las cosas salen mal, a alguien a quien quitarle el crédito cuando salen bien. Incluso para el presidente de la república no es diferente. Recientemente, lanzó al aire la posibilidad de “aclarar” la situación del T-MEC con EEUU para poder avanzar su reforma energética. Un proyecto tan banal que ni siquiera es ley y ya sabe que Biden la va a impugnar por el tratado de América del Norte. El hombre ha dejado en claro que está dispuesto a sacrificar el raciocinio económico por no “ceder la soberanía del país”. A este caso, solo tengo un argumento: si lo hace, es suicidio político.
Más allá de que se ha dejado en claro que AMLO es un mentiroso compulsivo, él sabe que la posibilidad de que México se salga del T-MEC es darle jaque mate a él, su trayectoria política y su “legado”. Por una simple razón: más de medio millón de millones (0.5 x 1012) de USD que son intercambiados entre ambos países. En el mejor de los casos, sería una inconveniencia no tener el T-MEC de por medio; en el peor de los casos, sería matar el sustento económico de miles de familias. Es una idea tan loca como la posibilidad de que Argentina colonizara Brasil o que el continente africano fuese un país.
Sin embargo, y a pesar de lo que conlleva expresar tanta negativa al T-MEC, creo que tiene sus méritos. México, desde su concepción, es independiente de fuerzas extranjeras, independiente de influencias externas o compromisos ajenos a los del país. Recalco esto porque el objetivo de México, si tuviese uno, sería crecer y desarrollarse como una entidad discreta: no tiene como objetivo ser un subsirviente económico a ningún país. En tiempos modernos, debido al tamaño, influencia y cercanía con nuestro vecino del norte, nuestro país ha sido relegado a nada más que un apéndice de una economía mayor.
Por esto, considero importante tener una relación de cooperación entre México y Estados Unidos. Una relación que reconoce a ambos como partes iguales en negociaciones, buscando el interés mutuo. Tanto México como EEUU han sido lo suficientemente berrinchudos como para intentar imponer sus necesidades por encima del otro. Por ello, es importante no ser complaciente. Nuestra relación comercial es buena… pero hasta ahí. Habrá que establecer lazos sociales y culturales más estrechos, donde se busque el interés mutuo.
Por ello, es estúpido salirse del T-MEC. Es estúpido ser berrinchudo y querer hacer excpeciones por cualquier motivo político. Es estúpido no montarse en su macho de vez en cuando para poder establecer una relación de iguales. Siempre y cuando la relación no se rompa, que haya discusiones de qué sí funciona, qué no funciona y cómo saldremos, juntos, adelante.
Referencias:
https://www.visualcapitalist.com/us-largest-trading-partners-2022/