8M. 8 de Marzo
Isabela Calva González
11 de Marzo de 2024
El tráfico de un viernes típico en la Ciudad de México y el calor primaveral sofocaban las calles, pero eso no imposibilitó que la marea morada avanzara con vigor hasta su encuentro. Reforma se cerró, dándole espacio a todas las manifestantes que se fueron juntando en diferentes lugares para dar inicio a lo que sería la marcha feminista del día de la mujer del 2024. En unísono el rugir de sus voces se hizo escuchar, mientras comenzaron avanzar. No había un solo pedazo de acera o de avenida que no estuviera cubierto por mujeres caminando, bailando o brincando juntas en total expresión de su identidad y su fuerza.
Sin conocerse unas a otras se llamaban “hermanas”, “amigas” o “compañeras” porque todas compartían un mismo sentir, un mismo dolor y un mismo objetivo. Desde los puntos más alejados de la Ciudad, el llamado del 8 de marzo sacó a las calles a todas las mujeres a que gritaran y defendieran sus derechos; a que se escucharan sus gritos de enojo y preocupación contra un gobierno y un país sumiso al machismo y a la violencia.
El morado coloreaba las calles con mujeres vistiendo prendas simbólicas del movimiento feminista y su lucha constante. Para la que no trajera, no faltaba el vendedor ambulante que te ofreciera desde el paliacate hasta el típico patito de hule con el que te bañas portando una bandera miniatura morada.
Numerosos contingentes caminaban uno detrás del otro, adoptando y protegiendo a cualquiera que decidiera unírseles porque en la marcha no hay distinciones ni barreras, sino igualdad y respeto, sororidad entre las unas y las otras. Colectivos de músicas acompañaron en el trayecto, animando con melodías rítmicas y empoderantes que enaltecían los ánimos y la energía de todas. Humos morados y copal quemado brindaban la sensación de estar sumidas en otra atmósfera.
Mujeres de todas las edades, grupos y profesiones avanzaban rumbo al Zócalo. Fue impactante la presencia de niñas tan pequeñas siendo partícipes de este evento tan simbólico. Y es que sí, es algo que nos concierne a todas y a todos pero nadie creería que una niña tendría la necesidad de marchar para defender sus derechos, ninguna tendría que hacerlo.
Las historias que escuchabas y que leías eran desoladoras. “Asesinada por su novio”, “violada por su tío”, “nunca regresó a casa”; mujeres y niñas de diferentes contextos unidas por la desgracia de haber vivido experiencias indeseables o de conocer a víctimas de eventos desafortunados. Cifras y estadísticas que al leerlas te erizaban la piel porque parecían hechos surrealistas y exagerados, pero no podían ser más acertados de lo que pasa hoy en día. Eso sí, no faltaron los carteles con frases humorísticas que brindaron cierta gracia al ambiente para subir los ánimos de todas y que hubiera una que otra carcajada de júbilo.
El 8 de marzo provocó altibajos y una mezcla emocional visible en los rostros de todas sus participantes. Sin embargo, este día tan significativo movilizó nuevamente a miles de mujeres que recorrieron las calles de la capital para hacer un llamado a la justicia, el respeto y la igualdad de todas las presentes, las que desafortunadamente no están y las que en un futuro vendrán. Abrir el camino para un México seguro para todas las mujeres es una lucha de todos los días que no termina con el 8M, por lo que es nuestra labor hacernos escuchar tan fuerte como nos sea posible hasta que vivamos en un país donde ser mujer no sea sinónimo de vulnerabilidad o injusticia.