3 de mayo de 2022
Nota: Contingente feminista en el Ángel de la Independencia
Un evento desafortunado; la pérdida de una joven de la cual sus seres queridos no pudieron despedirse. Debanhi Escobar fue una víctima más de feminicidio en México al haber sido encontrada sin vida dentro de la cisterna de un hotel en Nuevo León.
Este suceso significó la gota que colmó el vaso dentro de la sociedad mexicana; demostró nuevamente la ineptitud y la ignorancia del gobierno por buscar solucionar la gravedad que representan las desapariciones de niñas y mujeres que ocurren diariamente en el país. La muerte de Debanhi hizo levantar a miles de personas, mayoritariamente mujeres, el domingo 24 de abril para marchar en Reforma y abogar por todas las vidas que se siguen perdiendo cada día sin que nada se haga al respecto.
Niñas pequeñas, adolescentes, mujeres adultas e incluso mayores se abrieron paso desde la Estela de Luz para gritar por las que ya no están y por las que se sigue sin saber de ellas. Diversos colectivos feministas participaron en la protesta e hicieron una invitación a todas y todos los que desearon ser parte. Carteles con discursos y frases se movían en olas por la avenida con frustración y dolor por una lucha que no deja de existir y que pareciera que cada día empeora sin ningún resultado a favor. Hojas con informes de mujeres desaparecidas inundaban las calles con los nombres que parecieron haber sido olvidados por las autoridades, pero nunca por sus seres queridos.
De ser un fin de semana donde es habitual cerrar Reforma para que la ciudad goce de un recorrido dominical en bici entre familia y amigos, el retumbe de los pasos de las mujeres resonó con fuerza durante toda su marcha hasta el Monumento a la Revolución.
A lo largo de su recorrido hicieron varias paradas, entre ellas en el Ángel de la Independencia para pegar las hojas de papel con las fichas de las desaparecidas y demostrar, a plena luz del día, que en cualquier momento, a cualquier hora, cualquiera de nosotras puede ser la siguiente víctima como lo fueron ellas y que no podemos ignorar la gravedad de la realidad que nos toca vivir en México. Incluso, muchas mujeres que iban a andar en bicicleta se unieron al contingente como mujeres conscientes, que buscan la justicia para ellas y para todas.
La lucha es continua y no descansa porque ellas ya no están y si no somos nosotras quienes alcen la voz por ellas, nadie más lo va a hacer y la justicia nunca se cumplirá. Es desafortunado pensar que la fuerza de tantas mujeres se tenga que usar para llamar la atención por la desapariciones y muertes de más de nosotras, pero a la vez demuestra nuestra valentía y nuestra fuerza, porque nunca seremos calladas hasta que vivamos en un México libre y seguro.