24 de mayo 2022
Tres meses han pasado desde el 24 de febrero, cuando Rusia escandalizó a la comunidad internacional al lanzar su ataque en territorio ucraniano.
Hoy, se hace cada vez más claro que ningún lado está dispuesto a ceder en las negociaciones de paz y que la guerra no va a terminar pronto. Mientras que algunos acuerdos se han alcanzado, como la evacuación de soldados heridos de la planta de Azovstal que se sigue realizando al momento de esta redacción, un tratado de paz que concluya un alto al fuego o incluso un fin al conflicto en territorio ucraniano parecen poco probables.
Lo que hace todavía más difícil un acuerdo próximamente son las victorias que Ucrania ha alcanzado, haciendo improbable que quiera ceder en las negociaciones, y las escalaciones de Rusia, como el uso de fósforo blanco, que indican que ellos tampoco tienen intención de darse por vencidos.
Detallemos un poco esas victorias ucranianas. Hace poco las autoridades ucranianas confirmaron que sus tropas conectaron con la frontera pre-invasión al norte de la ciudad de Járkov, evento que evidencia la magnitud de los contraataques ucranianos.
Otras buenas noticias para el gobierno de Zelensky incluyen la estimación del gobierno británico de que Rusia ha perdido ya el 30% del equipo y personal que dedicaron a la invasión en febrero (~130,000 soldados equipados), y sobre todo la reciente noticia de que Finlandia y Suecia solicitarán unirse formalmente a la Organización del Tratado del Atlántico Norte, movimiento que no solo le da fuerza a la organización, sino que también es un enorme problema para Rusia, y evidencia la catástrofe estratégica que representa la invasión.
Recordemos que una de las principales justificaciones para la invasión de Ucrania fue que Rusia se sentía amenazada por la expansión de la OTAN, pero con la invasión de Ucrania lo único que logró fue empujar a Finlandia y Suecia, dos países mucho más desarrollados y fuertes que Ucrania en el ámbito militar, a la alianza de la que los quería alejar. Además, países como Moldavia y Georgia también se vieron empujados a unirse a la Unión Europea, lo cual los acerca aún más a la esfera de influencia occidental.
Aún así, hay países como Turquía, miembro de la OTAN, que no están dispuestos a dar el voto aprobatorio para aceptar a estos países nórdicos en la asociación, y sin el voto unánime de todas las naciones miembros, Suecia y Finlandia no podrán ingresar. Queda por ver si Turquía cederá y permitirá la entrada de estos países en los próximos días.
Pero no podemos olvidar que Ucrania también ha perdido mucho en esta guerra. El número de refugiados se ha elevado a 6 millones, mientras que el de desplazados internos está en 7 millones. En total, más de 13 millones de ucranianos, el 30% de la población nacional, se encuentran fuera de sus hogares. Más de 2,100 edificios han sido destruidos a nivel nacional. Ciudades como Mariupol han sido destruidas casi en su totalidad. Rusia ocupa importantes áreas industriales y agrícolas de Ucrania, y las ofensivas, aunque a menor escala y concentradas en áreas específicas del país, le siguen costando la vida a muchos. Ciudades grandes como Melitopol y Jersón siguen bajo ocupación rusa.
Incluso aunque ya no se vean misiles en ciudades como Kiev, que inicia el proceso de reconstrucción, hay áreas como el Donbás que aún sufren ataques rusos constantemente. Y es ahí precisamente donde Rusia busca concentrar su ofensiva, especialmente desde el 14 de mayo, día que Rusia anunció que todo el territorio de la república autoproclamada de Lugansk había sido liberado por tropas rusas.
En resumen, la situación no parece deteriorarse o mejorarse decisivamente para ningún lado. Los ucranianos se mantienen a la defensiva y contraataques exitosos les han devuelto partes de su país a un costo elevado.
Los rusos están pagando un precio aún mayor, pero han asegurado avances y victorias importantes en el este y el sur del país, con la captura de Lugansk y la caída de Mariupol. Es evidente, sin embargo, que están perdiendo la paciencia, por el uso de armas como el fósforo blanco y los rumores no confirmados de que Rusia se prepara para lanzar ataques con armas químicas en Ucrania, evento que involucraría aún más a las potencias occidentales en el conflicto.