5 de diciembre 2021
Nos encontramos a menos de un año del inicio de Catar 2022, un torneo extremadamente particular por muchísimos aspectos. Desde la novedad de realizar la justa mundialista en Medio Oriente, de que sea en invierno por las altas temperaturas en verano o que las costumbres de la sede sean tan diferentes a las del continente americano o europeo. Este tipo de cuestiones normalmente no serían un problema, pensando en que los mundiales han permitido dar a conocer lugares al mundo como por ejemplo Sudáfrica en 2010.
Sin embargo, las polémicas se han vuelto constantes con Catar. Desde las veces que se ha cuestionado la legalidad en la elección de la sede para el mundial, la explotación a sus trabajadores para finalizar la construcción de sus estadios y las faltas a los derechos humanos que se hacen presentes en su territorio. Aún así, la FIFA parece decidida a ignorar estas situaciones para llevar a cabo el torneo y cumplir con todos sus compromisos comerciales.
Sin embargo, hay problemáticas que simplemente no se pueden ignorar. Una de las más grandes es la postura de Catar frente a la comunidad LGBTI, ya que la homosexualidad en este país es visto como un tema tabú y no es bien visto por la sociedad y por el gobierno catarí. Incluso se ha reportado que la homosexualidad es considerada ilegal en este país y puede llegar a ser penada con la pena de muerte, aunque no existe total certeza jurídica en cuanto a esto. (Público, 2021)
Ante esto, el presidente del Cómite Organizador, Nasser Al-Khater, declaró que garantizará la seguridad de la comunidad LGBTI pero dejó varios comentarios preocupantes.
Al-Khater expresó que no habrá problema con que asistan a los estadios pero con una condición: no podrán realizar demostraciones públicas de afecto. Para CNN agregó que estas demostraciones están mal vistas y se aplica a todas las personas. (BeSoccer, 2021)
Esta última línea de sus declaraciones parecería tratar de justificar que la medida no es sólo en contra de la comunidad LGBTI pero el contexto de las respuestas que había dado no lo dejan bien colocado públicamente.
Además, terminó agregando un tipo de justificación expresando que: “Catar y los países vecinos son mucho más conservadores. Esto es lo que les pedimos a los aficionados, que respeten. Estamos seguros de que lo harán. Así como respetamos las diferentes culturas, esperamos que sea respetada la nuestra”. (BeSoccer, 2021)
Será un tema que dará mucho de qué hablar tanto de ahora al inicio del mundial como en la misma justa mundialista. Seguramente será un tema de protesta en algún punto y veremos si hay una respuesta oficial por parte de la FIFA, que ha demostrado una tolerancia cero contra los gritos homofóbicos pero no ha expresado una postura contra esta situación que existirá en Catar.
El Mundial de 2022 será el más diferente a todos los que se han dado por cuestiones geográficas, por la época del año en la que se realizará y porque habrá un choque cultural y social más que importante. Sin embargo, la polémica seguirá siendo si este mundial será recordado como el mundial de la intolerancia.