Margarita Salazar
Trabajé muchos años como técnica bibliotecóloga en un hospital grande. También fui editora y complice de Jorge. Actualmente soy ama de casa. Vivo en Cartago. Soy madre de cuatro hijos: Lucrecia, Raimundo, Juan Carlos y Eunice. Casé por primera vez en 1959 con Jorge Delio Debravo. Jorge tenía veintiuno, yo dieciséis. Nos casamos tan solo una semana después de habérselo propuesto a mis padres. Me acuerdo que fui al matrimonio con un vestido rosado y que Jorge me regaló unos manganos rojos y una camisa blanca, que me encantaban. Nunca me molestó que Jorge pasara mucho de su tiempo escribiendo en la mesa de la sala, donde ponía sus papeles. Allí, él creaba con tranquilidad pues ni yo ni mis pequeños hijos lo interrumpíamos. La poesía era su hijo mayor. Una noche podía escribir de 20 a 30 poemas; hasta quemó algunos. No los arreglaba mucho y cuando terminaba un poema se ponía a pasear, siempre en pantuflas, y a decirlos en voz alta por toda la casa. Con sus manos iba sintiendo la música de los poemas.
Margarita -musa del poeta- entrevista en las históricas "Las Arcadas" (lugar donde se reunía el Círculo de Poetas de Costa Rica) contiguo al Parque Mora, Hotel Costa Rica y Teatro Nacional.
Iris Lucrecia Bravo
Por mucho tiempo fui fotógrafa. Actualmente trabajo en Librería Internacional. Vivo en San José. Soy la primera hija de Jorge Debravo. Nosotros no le decíamos papá, le decíamos “Oge”. Soy madre de cuatro hijos, una mujer y tres hombres. Para mami, el que más se parece a Oge es mi hijo Jorge, el mayor. Mi hijo Esteban también se parece mucho; lo que no tiene, son los ojos verdes. Mi hijo mayor, Jorge es músico profesional, pianista, y dirige un grupo -Grupo Libertango- que toca la música preferida de mi papá: el tango.
Lucrecia en entrevista en su lugar de trabajo en Librería Internacional.
Raimundo
Trabajo como profesional de la tecnología. Soy apasionado de mi trabajo, pues no solo lo veo como un ente aislado, sino en función de los seres humanos y de la vida en general. Tecnología en función del hombre y no el hombre en función de la tecnología. Vivo en San Ramón de Alajuela. Soy el segundo hijo de Jorge Debravo. También soy padre de cinco hijos, tres mujeres y dos varones. Me gusta la música, la poesía, el arte en general. Soy creyente no solo del amor sino del respeto y la justicia. Un recuerdo que no borran los años y que confío que nunca lo haga es la confección de mini calcomanías doradas con letras negras con la leyenda LEA POESÍA. Mi papá las ponía en cualquier lugar posible y visible, como en la ventanilla de un bus, o en cualquier puerta. Era tanta su pasión por la poesía, que quería que todos los hombres vieran el LEA POESÍA. Porque el leer poesía era uno de sus mayores alegrías.
Raimundo con su hijo Jorge Elias