"He comprimido y condensado el tiempo, lo he doblegado a mi voluntad. Mi día va de 8 de la mañana a mediodía. No estoy loco, tú estás loco si crees que sólo tienes 24 horas como un hombre de las cuevas de hace 300 años. Mi segundo día comienza a mediodía y llega hasta las 6 de la tarde, y el siguiente desde las 6 de la tarde hasta medianoche. Con ello consigo 21 días a la semana. En una semana mía te estoy destrozando, en un año estás perdido. En 5 años mi vida entera es distinta." Un verdadero loco y la protagonista de esta obra, Jenny Jiao Xhia.
ATENCIÓN: Este análisis contiene spoilers de los dos últimos capítulos del juego, en especial de una escena importante del capítulo 5. Si no te importan los spoilers o ya lo has jugado siéntete en casa.
Una base suave de Turning Red y un aderezo de Wario Ware y tienes un nuevo videojuego. Esto es lo que pensé cuando conocí la existencia de esta obra. Consume me es un juego desarrollado por un pequeño equipo bajo el paraguas de la desarrolladora Hexecutable, una autobiografía de Jenny Jiao Xhia en la que pasamos por su adolescencia desde el mismo momento en el que su madre realiza el peor comentario despectivo hacia su cuerpo. Una vez dentro de la psicosis de las adolescentes viviremos su caída en el laberinto de las promesas y los fracasos.
La principal pregunta que nos hace la obra es: ¿Cuántas piedras puede aguantar la espalda de una persona? Según el espejo de Jenny, todas y un poco más. Desde que su madre le agrede verbalmente, Jenny encuentra en las rutinas y los objetivos un aliado para encontrar ese futuro que ella cree que desea pero que no comprende muy bien. Debe estudiar medicina pero le da asco lo visceral. Debe hacer dieta pero le encanta comer. Debe ser mejor que su rival pero, realmente, no está compitiendo con nadie.
Consume me es, quizá, la mejor autobiografía que tenemos en el mundo de los videojuegos. Puede que también la mejor biografía. Aunque existen muchas obras de este género, en especial en el mundo independiente, no conozco ninguna que sea capaz de trabajar tan bien los matices de la carga del día a día con los cortos minijuegos que conforman el entramado del juego de Hexecutable. El puzle de las comidas, cada vez más complejo cuanto más comes fuera de casa, el leer cuando las distracciones vienen volando... La energía vital de la adolescencia casa perfectamente con el sistema de pequeñas pantallas, muchos brillos y colores chillones y escenas que no duran más de un minuto.
La alegría que produce toda esta energía adolescente choca completamente con lo que nos muestra el juego de una manera preciosa. El estrés por no llegar a nada y la gamificación de la vida nos ha afectado a muchos, llevando a ver días de la semana como eventos con objetivos a cumplir. Alguno nos hemos descargado aplicaciones de gamificación para poder soportar la vida en este sistema.
Seamos francos, la vida de Jenny es una mierda. Abusa de sí misma, se echa cargas que no son necesarias y convierte todo en un problema. Toda cosa buena que le pasa refuerza las dietas, refuerza el aerobic para perder peso, refuerza el fantasma en el espejo. Así, cada mes que pasa, los problemas son más grandes y las cosas buenas cada vez más pequeñas. Al final del viaje, en el capítulo 5, lo único que le queda es su soledad y, gracias a un encuentro fortuito, su contacto con Dios.
La parte final del capítulo 5 es la parte que más controversias ha generado alrededor de Consume me. La relación de Jenny con el cristianismo, tanto en el juego como en la vida real, no es casual. La importancia de esa fenomenal escena se da en lo bien que ha expresado la obra los temas de la soledad, de la absoluta soledad que implican las dinámicas sociales del mundo capitalista. Soledad, competitividad, abuso generacional y falta de futuro son el suelo de donde ha germinado la religiosidad en países de todo el mundo.
Es completamente normal que una chica como Jenny pudiera encandilarse con la idea de Jesucristo. Jesús es como un padre (recordemos que el Jenny no se deja ver) que está ahí siempre, sin exigir nada, con amor incondicional. Jesucristo es lo opuesto al capitalismo social pero es una parte indispensable de él, pues actúa como desagüe temporal de todas las ansiedades pero sin conducir a ningún cambio. El juego lo sabe, lo vemos en la acción del rezo, y Jenny lo sabe, pues habla en el capítulo 6 de lo religioso como una fase. Decir que este juego contiene propaganda cristiana es falso.
Nadie es perfecto, ni Jenny ni nosotros. No conozco a nadie que no haya tenido un problema con la comida, con el ejercicio, con las tareas de casa, con sus padres o con el trabajo. Consume me tiene una enorme habilidad para contar lo que quiere y clavarte la daga en el corazón en todo momento. Su ritmo frenético es la vida de cualquiera de nosotros (¿en qué momento han pasado dos meses desde lo último que escribí?) y sus baches se coordinan con los míos más de lo que me gustaría.
Me gustaría no verme en el abuso que la madre de Jenny acomete contra ella continuamente. Me gustaría no verme en el control estricto de la dieta que hace Jenny y cómo la tristeza le lleva a grandes comilonas para encontrarse mejor. Me gustaría no pensar en mi futuro como un enorme condicional en el que cualquier fallo puede convertirme en un fracaso.
Quizá, como dice el capítulo 6, todo se va haciendo más fácil. Poco a poco, y con las personas adecuadas, todo puede ser mejor.