Antes de aproximarnos a las distintas hipótesis y teorías que a lo largo de la historia y en la actualidad han intentado explicar el surgimiento de la vida en nuestro planeta, vamos a intentar repasar las condiciones que hacen a nuestro planeta diferente al resto....
Algunas consideraciones acerca de los orígenes del sistema solar:
Las evidencias obtenidas a partir de las modernas investigaciones astronómicas, nos permiten considerar que la Tierra y el resto de los planetas del sistema solar al que pertenecemos comparten un mismo origen. Estas evidencias apoyan la Teoría del Big Bang, la más aceptada en la actualidad por los científicos, la cual sostiene que una gran explosión ocurrida hace 15 millones de años habría dado origen a la materia y al espacio. Estudiando a los otros planetas podemos comprender con más claridad cómo se formó el nuestro y cuál fue su evolución hasta llegar a lo que es hoy.
Sabemos que nuestro sistema solar está constituido por nueve planetas (incluido Plutón que es ahora considerado como planeta enano) y otros astros que giran alrededor de nuestra estrella, el sol. Algunos de esos planetas son considerados de “tipo terrestre” debido a que la constitución de su corteza les confiere solidez. Venus y Marte son dos planetas de este tipo y el estudio de los mismos les sirve a los astrónomos para deducir las características que pudo haber tenido la propia Tierra hace millones de años. Analicemos las características de estos planetas:
VENUS
Segundo planeta a partir del Sol, tiene 12300km de diámetro. Rocoso, cubierto de una densa atmósfera que impide visualizar su superficie. Su temperatura global es de 470 °C y la presión atmosférica es 90 veces superior a la de la Tierra. Carece de agua aunque pudo contener cantidades significativas en sus orígenes. Se calcula que antes de que se formara la actual atmósfera la temperatura global era de 87°C. El desprendimiento de gases como CO2 y su acumulación en la atmósfera ocasionó un recalentamiento global del planeta cuyo efecto fue la pérdida de agua.
TIERRA
Tercer planeta a partir del Sol. Su diámetro ecuatorial es de 12.756,76 km. Consta de una envoltura gaseosa compuesta fundamentalmente por Nitrógeno y en menor proporción por Oxígeno.
Posee abundante agua en estado líquido, y en la actualidad su temperatura global ronda los 15 °C.
Su superficie se ha caracterizado por su aspecto cambiante, debido a diversos procesos de los cuales, el más notable, es el de la deriva continental.
MARTE
Es el cuarto planeta a partir del Sol. Su diámetro es de 6790 km. Posee una delgada atmósfera compuesta principalmente por CO2.
En la superficie marciana se observan regiones oscuras llamadas mares y regiones brillantes de tono rojizo denominados continentes. Su temperatura promedio ronda los 60 °C bajo cero. No existe evidencia de agua líquida, aunque sí encontramos agua formando los hielos de uno de sus casquetes polares.
La Tierra primitiva:
El estudio de otros planetas, diversos indicadores geológicos y otras investigaciones sugieren que la Tierra primitiva, antes de la aparición de las primeras formas de vida era muy diferente a como la conocemos ahora.
Estas diferencias podemos resumirlas en los siguientes ítems:
1-Ausencia de oxígeno atmosférico
2-No existía la capa de ozono
3-Fuertes tormentas, numerosas descargas eléctricas
Ninguna de las características de la Tierra se ha mantenido inalterable a lo largo de la historia y es lógico pensar que las variaciones en las condiciones generales del planeta, es decir la evolución de las condiciones fisicoquímicas y geológicas de la Tierra, fueron acompañadas de una evolución biológica. En este planeta, tan diferente y cambiante, surgió hace aproximadamente 4000 millones de años, la vida. (Los registros fósiles más antiguos con los que se cuenta hasta el momento tienen una antigüedad de 3.830 m.a.)