ESTUDIANTES:
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Desarrollar los trabajos en orden y respondiendo completamente a lo solicitado por la guía.
Aunque la recepción tiene fecha abierta; les sugiero presentar los trabajos desarrollados, oportunamente.
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ENCABEZADO
RELIGIÓN
DOCENTE: MIGUEL ANTONIO ARROYAVE FORERO
28 – 07 – 2020 GUÍA N° 4
CURSO: 1102
GUÍA 4 – RELIGIÓN 1102.
Durante siglos, los alimentos han constituido uno de los elementos vehiculares más importantes en la cadena de transmisión de la cultura y los principios religiosos que cohesionan a las confesiones. Por esta razón, en todas las religiones existen normas que tienden a reglamentar distintos aspectos referidos a la alimentación de los creyentes por lo que podemos resumir que la cultura religiosa es uno de los elementos que más influencian el consumo.
Cuando se habla de alimentación religiosa, se suele hacer referencia a tres cuestiones relacionadas con la misma: la elaboración, incluido el sacrificio de animales; la comercialización y distribución de esos alimentos, asegurando a quien los consume que responden a las reglas establecidas por las creencias o convicciones; y, finalmente, el consumo12. Será esta última faceta el objeto de estudio de este trabajo. El punto de partida reconocido por todos los autores es la constatación de que la cultura (en la que se incluye la religión como elemento configurador de la misma) es uno de los más potentes influenciadores y prescriptores del consumo y la conducta de las personas en general.
Como pone de manifiesto García Ruiz, «la alimentación también es un fenómeno cultural muy diverso estrechamente vinculado, en algunos casos, a determinadas creencias filosóficas o prescripciones religiosas. En ese sentido, sabido es que las religiones, en tanto que cosmovisiones, regulan todos los ámbitos de la vida y la alimentación no constituye una excepción. Todas las tradiciones religiosas –más o menos organizadas– establecen una serie de indicaciones alimenticias no solo respecto de lo que se puede comer sino también en relación a cómo se puede comer y cuándo se puede comer».
Deberíamos comenzar señalando que «Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que el cristianismo, en cualquiera de sus versiones (católica, ortodoxa y protestante), ha ejercido una influencia determinante en el régimen alimenticio de los europeos desde los albores de la Edad Media hasta bien entrado el siglo XX».
Además, es un hecho el cambio sociológico que se ha producido, así como el proceso de secularización que se ha desarrollado en España durante los últimos cuarenta años. Por evidentes razones históricas se puede afirmar que «la `católica España´ es actualmente una sociedad en la que solamente una parte se considera católica practicante. Lo que sí se mantiene, quizás como reducto de una religiosidad que ya hoy se ha convertido en parte de la cultura española, son las costumbres respecto a la celebración de las fiestas». A esto debe añadirse que «a pesar de que el porcentaje de católicos practicantes sea solamente de un tercio de los bautizados, aproximadamente, muchas tradiciones se mantienen como parte integrante de la cultura. Esto no significa que los creyentes no sigan respetando la necesidad de guardar el ayuno y la abstinencia de comer carnes y derivados, sino solamente que esta práctica ha decaído».
En la religión católica, no hay alimentos prohibidos, aunque La Gula constituye un pecado capital, por lo que comer y beber en exceso implica que la sensualidad prima sobre la espiritualidad y por ello, aunque ningún alimento sea malo moralmente, hay que consumirlos con moderación.
Con respecto a las celebraciones católicas, las fechas más importantes son: la Navidad (Nacimiento de Jesucristo), la Semana Santa (su muerte) y el Domingo de Resurrección y Pascua (su Resurrección). Entre los católicos, existen dos maneras de realizar penitencia respecto a la alimentación: con el ayuno y la abstinencia. Conforme a la primera, consiste en realizar una comida al día y en la actualidad se mantienen dos días de ayuno, el miércoles de ceniza y el viernes santo. Y conforme a la segunda, se prohíbe el consumo de carne los viernes de Cuaresma, período de 46 días que abarca desde el miércoles de ceniza hasta el sábado santo, aunque podrá sustituirse por una limosna. En definitiva, «la religión católica prohíbe el consumo de carne en determinadas fechas, establece el ayuno como obligación o penitencia y cuenta la Gula como uno de los siete pecados capitales».
EVALUACIÓN TEÓRICA 1102
Contestar las siguientes preguntas en una hoja tamaño carta cuadriculada colocando apellidos y nombres completos, curso y fecha.
Que identificaría como un problema entre gastronomía y religión.
Que es lo más significativo del texto. ¿Por qué?
Que puede aplicar de lo aprendido en este texto a lo cotidiano de su vida.
¿Qué opinión le merece lo manifestado por García Ruiz?
Cuando se habla de alimentación religiosa se hace referencia a tres cuestiones: ¿Cuáles son?
Cuál sería el análisis que haría sobre la GULA como pecado capital.
Que le significa y que opina de la necesidad de guardar el ayuno y la abstinencia y la producción gastronómica de semana santa? Explique