Por Pablo Mascareño
Vicepresidente de AETAE
La ciudad de Mar del Plata cuenta con una compañía teatral abocada a desplegar las posibilidades escénicas del musical, género que cuenta con un nutrido y fiel número de seguidores. Leo Rizzi es el director que lidera este colectivo artístico también conformado por Mona de Marco, Macarena Riesco y Oscar Miño, reconocidos referentes de las artes escénicas de la ciudad.
También el músico Axel Otarola formó parte de las dos producciones de la compañía con sus interpretaciones y, en el segundo título, se sumó la cantante Camila Suero.
En el 2019 se produjo el estreno de Tu falta de querer, un delicioso melodrama, pletórico de música y humor, que llevó al paroxismo los mohines del culebrón televisivo. En enero de este año, fue el turno de Mucho bardo y pocas nueces, una genial propuesta que se metió con el ideario shakespeariano y lo atravesó con el imaginario -idas y vueltas, poderes y sometimientos, amores y desamores- de los estudios de la época de oro del cine nacional enrevesados en una trama de confusiones desopilantes.
Ambas propuestas van en busca de un espectador amplio y diverso -incluidos los adolescentes- siendo ese otro de los sellos de esta compañía que difunde su paleta de posibilidades en busca de una platea expandida.
Leo Rizzi, dramaturgo y director detrás de ambas propuestas, también ofrenda su cuerpo de actor. Rizzi es un artista de notables capacidades interpretativas y de una actividad incesante. En una trayectoria que no supo de pausas, vale recordar que formó parte de Teatrantes, grupo también conformado por Cecilia Martin y Mónica Arrech, que se extraña enormemente en la cartelera marítima.
Además, Rizzi es docente en la Escuela Municipal de Arte Dramático, en la Escuela de Artes Visuales y en el Colegio Nacional Arturo U. Illia, prestigiosas instituciones de la ciudad de Mar del Plata.
AETAE conversó con este prolífico artista, ineludible a la hora de pensar en el teatro de su ciudad con proyección nacional y federal.
-¿Cómo nace la idea de hacer Mucho bardo y pocas nueces?
-El proyecto de Mucho bardo… nace después de hacer Tu falta de querer, porque queríamos seguir trabajando juntos, investigando como grupo la mezcla de teatro y música. Por otro lado, Mucho ruido y pocas nueces es un texto que hace años tenía en carpeta, sabiendo que algún día lo iba a concretar. En la unión de estas dos cosas está el germen de la obra.
-¿Cómo fue el proceso creativo y de adaptación?
-Llevó alrededor de tres meses de escritura y cuatro de ensayos. Primero buscando la adaptación en cantidad de personajes, pasando de los veinte originales de William Shakespeare a los seis que quedaron; luego llegó el tono de la obra y dónde sucede. Siempre entendí Mucho ruido… como un gran melodrama y decidí ponerla en el contexto del nacimiento del melodrama argentino, en el cine de los estudios de los años ´40. Con eso cerró la propuesta, la forma de actuación y el tono de la puesta. Con Axel Otarola fuimos trabajando paralelamente las canciones, yo le indicaba donde aparecían y qué decían. Mientras tanto con el elenco íbamos trabajando los personajes y las escenas. El proceso fue rápido, muy efectivo y muy divertido también. Cada uno aportó desde su lugar.
-¿Cómo dialoga con Tu falta de querer?
-Creo que dialogan porque están en el mismo universo, no solamente por la reunión música-teatro. Las dos obras hablan del mundo de la actuación y la relación con el poder en cada caso. Creo también que Tu falta… nos dio la seguridad para hacer Mucho Bardo…, que es mucho más compleja en cuanto a estructura, ya que todos doblamos personajes y, musicalmente con coros más complejos y canciones originales que había que aprender.
-No es usual una compañía de teatro musical. ¿Qué dificultades conlleva?
-Las mayores dificultades son en el campo técnico porque no hay muchas salas con el equipamiento -sobre todo de sonido- que necesitamos para que nuestros espectáculos se vean y se escuchen como queremos. Tengo la suerte de trabajar con un grupo muy profesional y con mucho afecto, toda esa admiración que nos tenemos ayuda a como sale todo en el escenario.
-¿Cuál es el vínculo con el espectador?
-En estos años de trabajo hemos logrado un piso de público muy bueno que se ha ido ampliando con el correr de las funciones. Las dos obras dialogan con el espectador muy llanamente, generando un lugar de mucha complicidad para que la comedia se genere. También creo que derribamos algunos prejuicios con respecto a la comedia musical como género, que muchos espectadores ven como un poco banal o del teatro más comercial.
-¿Ya pensás en un nuevo título para la saga?
-La verdad que no. Aunque soy espectador de musicales, nunca pensé que iba a escribir alguno, todo esto me tomó un poco por sorpresa. Las ganas de seguir trabajando juntos están, también creemos que la obra todavía tiene un gran recorrido por delante, Vamos a ver dónde nos lleva.