La Inscripción y la Couples, Notas de Fenomenología de la creación. Por Abdel Hernández San Juan
Conferencia impartida en el Centro de Cultura Hispano americana, Voyeur, taller de arte y filosofia
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La Inscripción y la Couple
©Por Abdel Hernández San Juan
Conferencia impartida en el Centro Hispanoamericano de Cultura de la Habana, programa de filosofía y Arte: El Proceso Creador (Voyeur), Febrero 2, 2018
En esta ocasión que nos reúne un concepto tan significativo como el del “proceso creador”, yo me voy a centrar en discutir uno de sus aspectos, el de la relación entre el ser, el pensamiento y la escritura, entendiendo esta última como el medio en que aquel ser y aquel pensamiento abran de inscribirse.
Al volverse escritura una vez leída, aquel pensamiento y aquel ser que antes de ser escritos eran solo un “querer decir”, un “deseo de expresión”, una motivación, han pasado a la forma, se han vuelto a un media en el cual se han inscrito.
A este espacio que va desde la relación previa entre el ser y el pensamiento antes de ser escritos, es decir, en el horizonte previo del “querer decir”, del “querer expresar”, y el proceso por medio del cual ese ser y ese pensamiento se inscriben, la entendemos en general como el “proceso de creación”.
Este esquema, sin embargo, aunque nos sirve para ilustrar desde afuera a que nos referimos cuando decimos “proceso de creación”, simplifica tanto las cosas que en realidad las desatiende.
Supone, por un lado, que el ser y el pensamiento tienen ellos una forma en sí que está ya dada de antemano en el “querer decir” respecto a lo cual entonces la forma en que se va a decir, sirve de medio o vehículo, como si el proceso de darle forma, en la escritura, no tuviera implicaciones para el ser y para el pensamiento.
Primero porque, viéndolo del lado de ese ser en sí y hacia sí, el ser para poder ser en la escritura tiene que hallar el lenguaje y el modo de escribir en que puede ser, segundo tan pronto quiere ser en ese medio o forma, este, según sus reglas gramáticas, le exige y le pide, le impone requerimientos de composición, redacción, forma y estilo, en los cuales para poder ser tiene que hallar ese lenguaje y tiene que ser en él y ser él.
A la vez tiene que dejar de ser como era un ser antes de ser en esa forma, porque una vez comienza a ser en esa forma, la de ese medio, aquí la escritura, ya no puede ser en los mismos términos, ya no puede incluso ser un ser como el ser es fuera de esas formas y esto inicia en el proceso de escribir un dialogo continuo entre el “querer decir” correlativo al ser en si supuesto anterior y simultaneo a la escritura, y las formas como en la escritura con sus reglas ese ser va siendo y deviniendo.
A esta relación entre el ser y la escritura, entre el ser y la forma, entre el ser y el medio en que se inscribe, que hemos visto como un dialogo entre el querer decir y la forma, la llamamos una couple, porque viene desde el ser hacia la forma y desde esta última hacia aquel requiriendo un apareamiento, la couple define aquí esa pareja o noviazgo en que ya el ser no puede ser sin la forma y el media en que se inscribe a la vez que a la inversa, la forma misma, o el media de esa forma, no pueden ser sin ese ser en que son y adquieren un sentido, sentido que sin esas formas no habría hallado su génesis, pero sentidos que esa forma no habría recibido en su nuevo modo adquirido sin un ser y su “querer decir”.
En términos abstractos diríamos que se trata de un apareamiento antes de estar apareados en los modos concretos en que se inscribe porque el “querer decir” requiere una forma, siendo pues este apareamiento condición de posibilidad de cualquier forma de la creación, un a priori de uno respecto al otro, también en lo concreto una vez apareados ya son inseparables y la pareja efectiva puede durar tanto como dure un estilo, una forma de expresar y una obra.
En el dialogo de esa couple, el “querer decir” se modifica, porque al venir desde la forma en que se va inscribiendo de vuelta hacia el ser que siente y quiere decir, el dar la forma que ha requerido trabajar con reglas gramaticales, comenzó a incidir en la producción de sentidos, tan pronto comenzó a volverse forma en ese media, los sentidos que aún no tenían forma en el solo “querer decir” hallaron su primer modo de ser formas del sentido en pautas de lenguaje en las que se volvió inscripción, estas no solo participaron en la forma que adquirió, no solo vinieron después a ponerle una forma a algo que no la tenía, sino que participaron en su génesis, es ello lo que Jacques Derrida define como la relación entre génesis y estructura. Es requerida una estructura, aquí la de las reglas gramaticales, para que haya una génesis.
Esta relación con la estructura, sin embargo, que Derrida discute como nosotros del lado de la génesis en la fenomenología, es también crucial para entender de qué lado se han separado y distinguido hasta la actualidad las distintas formas o tendencias, supuestos y preceptos respecto al “proceso creador”, dado que ha sido precisamente la comprensión de la estabilidad de una estructura lo que condujo las formas de la interpretación de las obras por lo que en estas, per se a las motivaciones y razones autorales, prevalece como autonomía estructural del texto en la relación entre este como algo en si separado de su autor y el acerbo de los lectores, las audiencias y la sociedad sin necesidad de recurrir a aquel.
Pero si bien esta última acepción que condujo en gran medida a la interpretación semiótica de la obra de arte que yo mismo he practicado en la crítica y continúo haciéndolo se aleja del autor en aquel sentido del “querer decir” o las motivaciones autorales, esta, sin embargo, requirió antes, para dar con la estabilidad de su estructura de un recorte sincrónico aquí y ahora de la sociedad el mismo supuesto en el proceso creador. De hecho, para poder recortar en la autonomía de las obras sus estructuras fue requerido el recorte sincrónico de la estabilidad estructural del mundo social y para dar con este último fue requerido antes dar con la estabilidad estructural sincrónica de la lengua.
A diferencia de aquella, que prescinde en realidad, sobre todo, de un tratar de ver en las obras expresiones de la conciencia autoral y lee entonces las obras abriéndose a la sociedad por el lado de la polisemia interpretativa, la entropía y la pluralidad de ello resultante, es decir, según el acerbo de los lectores y audiencias, el análisis de la relación entre génesis y estructura, que tampoco se refiere a un supeditar la interpretación de las obras a las intenciones autorales, ni de un ver al creador en el sentido auratizado del creador exnihilo, se refiere a un tiempo y un espacio que simultáneo y sincrónico lo es una vez del lado del individuo, el nuestro, el de esta reunión, el único lado en que esta “el proceso creador”, y lo es otra vez del lado de la sociedad o lo colectivo.
El tiempo y el espacio a que nos referimos aquí, que es un tiempo sincrónico y procesual, es un tiempo y un espacio que corresponde al individuo uno, lo cual no implica que no se aplique más allá solo que en otro modo que va desde lo individual. Este aquí y ahora del presente vivo y vivencial no se aplica solo al análisis del proceso creador para el cual es decisivo, sino también para muchas otras formas de la sociología que por el motivo que nos ocupa, se centra en como es el mundo de vida aquí y ahora, como conocemos, como nos relacionamos y vivimos, como se relacionan el self y lo social, como se relacionan la experiencia, los acerbos, las pertinencias y las tipificaciones en los mundos de vida, como comprendernos y entendernos a nosotros mismos, a cada quien y a los demás, en que hemos devenido, quienes somos y que es de nuestros conceptos e ideas del mundo, memoria, cultura, ser, modernidad, o como la sociedad se reproduce no solo en lo biológico, sino en tanto sociedad, cultura y comunidades, que contempla la educación y la transmisión social del conocimiento, los valores y la tradiciones.
Todas estas son formas del análisis que requieren situarse en la relación entre génesis y estructura, el mismo tiempo sincrónico que requerimos en “el proceso creador” y habría que decir que en la distinción entre un “proceso creador” inaccesible, inmaculado, aureolado por una sacralización de los otros a las que pocos tenemos acceso que entenderíamos como ese “proceso creador” al que nos referiríamos como él es o seria perse como si no hubiéremos reparado en él y allí donde en su diferencia “el proceso creador” pasa a ser como en esta ocasión algo intencionalmente resaltado, donde el reparar sobre él se vuelve una intencionalidad, o donde incluso deviene programático, se trato precisamente de un resaltar la vida que llama al primer plano “el proceso creador” porque también en cierto modo lo desacraliza o trae sobre él un sublime mundano.
También es decisivo en el análisis de la búsqueda y desarrollo de lenguajes para la expresión del individuo que se da cuando buscamos una forma del y al filosofar en la escritura en la que podamos expresarnos, por cuanto aprender a ser escritores consiste en dar con un lenguaje propio, algo que se hace especialmente visible y notable, y diría sobre todo, en el ser escritores y en los talleres de arte cuando la enseñanza consiste en como el individuo va hallando un lenguaje propio para expresar su ser o para volver sobre si y tratar sobre él, para hallar una forma expresiva que mejor corresponda a su mundo interior, a ir desde el o tras él y a su relación con la forma a que se aparea y lo modifica, este punto, que nos conduce al expresionismo en filosofía y también en arte, requiere de ese mismo espacio y ese mismo tiempo del proceso creador, su necesidad se corrobora sobre todo en la transmisión social del conocimiento y las técnicas.
Pero no hemos visto que ocurre antes entre el ser y el pensamiento, y como el apareamiento no es solo entre el “querer decir” y la forma, el ser y la forma, sino también entre el ser, el pensamiento y la forma o el medio en que se inscribe.
Recordemos que en la lógica del ser Hegel no solo sostiene sino que hace de ello el centro de su filosofía del ser que la reflexión y el pensamiento son abarcados por la filosofía del ser y en última instancia formas del ser. Para poder ser pensamiento este primero tiene que ser en los dos sentidos de esta expresión, tiene primero que ser de simplemente ser y tiene después que, ahora a nivel ontológico, ser pensamiento, la relación entre ambos es también un apareamiento, una couple.
La realidad de este apareamiento la vemos así, el “querer decir” solo corresponde al ser, el pensamiento no es el por sí mismo algo que tiene un “querer decir” o que “quiere decir”, solo el ser quiere decir, al percatarnos de que el pensamiento no tiene un “querer decir” ni quiere decir, surgen de inmediato dos preguntas, la primera, si el pensamiento no tiene en si un “querer decir” ni quiere decir y solo el ser lo tiene y lo quiere, como es entonces el pensamiento un ser?, la segunda pregunta, si el pensamiento no quiere decir ni tiene un “querer decir” porque consiste, como es entonces que el consiste en algo que tiene un sentido como lo tiene lo dicho.
La respuesta a estas dos preguntas nos lleva a la comprensión del apartamento que mencionábamos que como el primero entre el “querer decir” y “la forma”, hace inseparables al ser, el lenguaje y el pensamiento.
En estas preguntas el pensamiento parecería supeditarse o en cierto modo requerir y hasta depender tanto del lenguaje como del ser, necesitar de su apareamiento a ellos para poder ser pensamiento, no tendría el mismo un “querer decir”, pero lo recibiría en su apareamiento con el ser y el lenguaje pues al abarcar al pensamiento como una forma del ser el primero recibiría su couple desde ese “querer decir” del ser y seria aquí, en este momento supeditado en la couple, en última instancia lo dicho de ese decir que aunque no lo recibiría en su génesis de sí mismo le llegaría apareado desde el ser y pasaría a él volviéndose con el cómo en ese momento con su esencia.
El “querer decir”, por lo demás, no es el ser solo, sino ya buscando el lenguaje, buscando la forma y al pasar del deseo de expresión a aparearse con la forma y el lenguaje la couple para el pensamiento se completaría en el lenguaje pues solo en lo dicho del decir recogemos del lenguaje, lo que del pensamiento podría suponer ese decir. Le faltaría aquí en “el querer decir” al pensamiento su reflejo, su abstracción y la fuerza de su concepto, pues todas las formas del decir, obviamente, no son pensamientos, y no deberíamos aquí indistinguir reflejo de pensamiento, pero por uno de sus lados, allí donde preguntamos como el pensamiento no tiene “querer decir” y porque parece en términos de sentido de algo como lo dicho o el decir, requeriría la relación recibiéndola en la esencia del ser y del lenguaje y menos dando de si o de su esencia al ser y al lenguaje.
El apareamiento sin embargo entre ser, pensamiento y lenguaje, puede darse en la dirección contraria, cuando son el ser y el lenguaje los que reciben del pensamiento la forma que adquieren.
Veámoslo así.
Hegel establece una distinción entre momentos del ser y el primero de ellos es el “ser en sí” que es el ser ontológico el cual es uno consigo mismo, que es como la mismidad algo indiferenciado respecto a lo cual no tenemos aún ninguna extrinsecación o relación externa, lo que simplemente es con ese devenir supuesto en el concepto mismo de ser como su movilidad interna lo que lo hace ser y lo que es.
Sin embargo, desde el momento en que el sentir de ese “ser en si” aun quitando el lenguaje, solo puede reflejarse en un sujeto que lo siente o percibe como un “ser en si” indiferenciado, el pensamiento está ahí. Si el sujeto esta desde el principio en el sentir, el corroborar y el percibir que el ser puede ser en sí sin extrinsecación, pero el mismo es ya una extrinsecación, como puede este ultimo ser a la vez una extrinsecación y un “ser en sí”.
Desde aquí el apareamiento comienza a correr a favor del pensamiento respecto al ser y al lenguaje y estos últimos a recibir entonces de aquel la forma que reciben, pues no tendríamos reflejo o representación, no tendríamos sentir o percepción de que ese ser puede ser en si una mismidad sin la subjetividad en que no solo se recoge y expresa, sino en que se reflexiona, se abstrae y se vuelve concepto, “ser en sí” es, por lo demás, también ya un concepto. Es en la lógica del concepto donde único el ser en si puede ser sentido y representado.
En su lógica de la esencia y el concepto Hegel dice que el concepto es la verdad de la sustancia (aunque la sustancia no es la verdad del concepto, agrego yo, pues en él esta es superada a la vez que negada) y que en el concepto la esencia se divide, la remitencia del concepto a la sustancia y a la esencia, está relacionada con esa simultaneidad a través de la cual ser en sí y pensamiento aparecen simultáneamente requiriéndose uno al otro, apareándose entre sí también desde el principio con el lenguaje pues como podría ser un ser en sí que solo es en su mismidad indiferenciada de ser si tiene a la vez y simultáneamente un sujeto en que se refleja y lo extrínseca, de donde proviene este sujeto en la pregunta ontológica si haciendo par a la vez y al mismo tiempo con aquel ser en sí, le es extrínseco, ello supone que el concepto, como la esencia, es de una naturaleza distinta a la del ser aunque requiera del apareamiento con este ultimo y el lenguaje para ser pensamiento.
En la lógica del ser Hegel establece una distinción entre un ser en sí y un ser puesto, el lenguaje y la escritura, podríamos decir, serian de esta segunda forma según el puestas, pero decía entonces que la reflexión es una forma de ser puesto como un modo de aludir a esa extrinsecación que hemos referido, pero luego dice que el “ser en si” media al ser puesto haciendo que la reflexión, originalmente puesta o extrínseca a aquel pase a ser una forma del “ser en sí” a la vez que también se refiere a formas en las cuales el ser puesto trae hacia sí “el ser en sí” y lo media hacia la forma suya.
Es de suponer que nada quede exento y todo requiera de este momento del ser para poder ser pues hasta cuando decimos que el leguaje es o que el ser es en el lenguaje o que el pensamiento es necesitamos que sea en sí, que sean y que sean lenguaje y pensamiento.
La relación más tacita para este apareamiento de ser, lenguaje y pensamiento con este “ser en si” la vemos dentro del lenguaje donde para dar con aquello que simplemente es sin que nada se haya extrínsecado el ser en sí y el devenir supuesto en el tiempo en que ese ser es, deben aparearse en la clausula es, en ingles él es y el are como las conjunciones que forman el verbo ser y estar, espacio y tiempo, es al cual recurrimos en su forma articuladora sin que haya aun aparecido un ser subjetivo. Ello nos remite a la distinción entre el ser subjetivo o vivencial y él es del tiempo, el devenir y la sustancia, y se corrobora como apareamiento en el lenguaje cuando entre el ser espiritual o vivencial de las relaciones de lenguaje entre sujeto y predicado, en el es y el are, en el es, se conjugan y se aparean con el verbo del devenir, el acaecer y el tiempo formando una couple.
A modo de cierre no debemos olvidar que en su forma primera y última la lógica del concepto es remitida a la relación entre un sujeto y un predicado, que supone a la vez, el apareamiento con el lenguaje y con el ser pero una vez estos corren ya tras el pensamiento o supeditados a él, las relaciones de momentos son aquí cruciales en términos de espacio-temporalidad porque aunque todas las formas del ser y del lenguaje ciertamente quedarían supeditadas a este principio del concepto, la relación sujeto-predicado, esta relación adquiere a su vez forma en el lenguaje cuya gramática y estructura se forman de ella y consisten en ella a la vez que ninguna de las formas o momentos del ser, ciertamente, podría escapar a ella, toda vez que el ser es sentido o representado, ello que Derrida llama el aparecer de nosotros mismos ante nosotros mismos como primera forma del signo, es ya entonces una forma del pensamiento.
De la sustancia y de la esencia cuya verdad ultima de ambas es el concepto en el cual a su vez ambas son superadas y negadas, el pensamiento recibe esa naturaleza que le permite correr a la par del ser del que surge la pregunta misma por la ontología de esa mismidad indiferenciada. Sin haber recibido su naturaleza de aquellas no podría el sujeto estar allí extrínsecado para reflejar ese ser y su ontología, dado en ello por dicho que el pensamiento y el ser no corren igual en lo que los hace inmateriales o espirituales, aquí cuando en el segundo abstraemos solo el ser vivencia perse al es del puro devenir o del tiempo, pues el pensamiento supone y requiere una alta abstracción, la del concepto, que ha requerido distanciarse no tanto del ser como del tiempo del ser, o de su relación implícita al devenir que lo hace ser, para abstraerlo entonces en un modo que no corre parejo con aquel ser que simplemente seria en sí sin extrinsecación, al mismo tiempo, lo hemos visto, el pensamiento tiene que ser y ser pensamiento, él como lo es o el cómo recibe el ser en su apareamiento, lo hemos visto respecto al querer decir, ambos se unifican y sintetizan en la necesidad de decir o de expresar pues un pensamiento que no se comunicase o que no requiriese ir más allá de un simple ser pensado, para ser comunicado, no tendría lo que del ser este recibe como su propia necesidad de ser pensamiento, su propia razón de ser.
Pero la Couple antes discutida entre ser, pensamiento y lenguaje vuelve también a la inscripción con la cual necesitan aparearse no solo el ser que veíamos antes, sino también el pensamiento y el lenguaje.
Cuando tenemos un pensamiento, o un conjunto de pensamiento que conforman un pensar tenemos aún solo un cumulo de abstracciones, pero mientras volvemos sobre ellas a lo largo del día, del mes o del año en el solo pensamiento sin aun tener inscripción, ese pensamiento no tiene aún forma, cada vez es distinto, puede mantener cierta estabilidad que nos permita distinguir unos pensamientos de otros, pero nunca lo que pensamos es igual o idéntico a sí mismo hasta que no recibe una forma, hasta que no se inscribe, en el paso a la inscripción el pensamiento tiene que aparearse inevitablemente en su couple con el ser y con la forma, también con el lenguaje, con la inscripción.
Al llegar a la forma y tener que ser en ella comienza un primer dialogo de apareamiento entre el ser y el pensamiento atreves del “querer decir”, según la forma va exigiendo de acuerdo a las reglas de lenguaje, el ser comienza a ir y a venir como un viaje (un journey o un trip) de ida y vuelta, como en un vaiven, desde la forma hacia el pensamiento y desde este de regreso a aquella, cuando el ser va aquí al pensamiento le llega con la forma y es como si le dijera “vengo a ti con la forma todo lo que tienes acumulado tiene que pasar a mi “querer decir” para ser forma, esta exigencia la pide el lenguaje, si no le preguntamos desde el “querer decir”, aunque lo pensado en si no tenga la forma del “querer decir” no podemos transformar ese cumulo pensado, en lenguaje y en forma, no podemos darle forma ni inscribirlo, aquí el pensamiento comienza su couple con la expresión atreves del ser, para luego al irse inscribiendo en la forma, volviéndose lenguaje, ocurrirle igual que a la couple del ser con la forma, comienza también el pensamiento ahora valiéndose del vaiven que le ofrece el ser, a permearse con la forma en que haya su propia forma y se inicia un dialogo continuo entre el pensamiento y la forma que lo es entre el pensamiento y el lenguaje el cual no cesa nunca más.
En la couple con la inscripción, como en aquella del ser, el pensamiento no puede ahora ser pensamiento sin lo que recibe de su dialogo con la forma y en este dialogo formar un pensamiento propio y un lenguaje propio se vuelven una y la misma cosa entre sí y con el ser, la relación con el ser es aquí central porque solo del ser, pensamiento y lenguaje reciben lo necesario para adquirir una forma propia, pero este dialogo, este apareamiento, que lo es una vez con el ser y otra con el lenguaje, es conformador el mismo del pensamiento ya que este tiene que formarse de una relación continua entre su inmaterialidad previa y la agilidad en que va adquiriendo forma, de un ir y venir continuo entre una y otra.
El cómo es conformadora del pensamiento se da igual a como vimos antes con el ser, el componer, redactar y conformar, el escribir, con sus reglas gramaticales, tan pronto comenzamos a ofrecerle un sentido comienza a pedir, a exigir según sus reglas, cuando esto ocurre, ir redactando y componiendo, ir escribiendo funciona así, estoy escribiendo un ensayo en un libro de ensayos, he comenzado a componer, a redactar, algunas oraciones creadas con sus formas del sujeto y el predicado, del tiempo verbal, con sus subordinadas y sus artículos, con sus cláusulas y conjunciones están frente a mí, los he escrito, pero cuando los leo al escribirlo algo nuevo ha surgido, también para el pensamiento, al inscribirse a tomado una forma y esta forma, que la he creado yo, trae consigo algo novedoso e inesperado, una frescura o novedad, esta novedad no viene de la nada, se contrasta con un pensamiento que he tenido antes y se imbrica con él, gracias a aquel y desde aquel ha surgido, pero al ser escritura aún se está completando como pensamiento a la vez que está adquiriendo forma.
Supongamos que algo del concepto, de la idea o del pensamiento previo, cuando me leo, aún no está completo, tengo entonces que ir desde cómo va este párrafo hacia aquel pensamiento solo, hacia aquella abstracción, cuando voy a ella, ella en si es un cumulo de abstracciones, cuyos recortes los conozco en la pura abstracción teórica, pero aún no se han inscrito, no tienen aún una forma legible, llego esta vez a ellas, no como antes trabajaba con ellas en la pura abstracción, les llego ahora con un párrafo que tiene una forma frente mío, que he escrito, por un momento mi atención deja de estar puesta como hace unos minutos solo en esa escritura como pura escritura, ahora la vuelvo a leer mientras estoy con ella visitando el pensamiento, he ido al pensamiento y cuando vuelvo a la escritura ello me dice hacia donde llevarla, como imprimirle un sentido, pero cuando vuelvo a escribir queriendo dar ese sentido la escritura me pregunta, que es lo que quieres decir?, si no pregunto esto, tampoco puedo dar ese sentido aunque aquel me llegue de lo pensado y como lo pensado en si no tiene el “querer decir”, tengo que ir a lo pensando de acuerdo a la escritura que solo puede dar el sentido de acuerdo a que se quiere decir.
Aquí se inicia la Couple pues esta pregunta por el querer decir la exige la escritura, ella la pide como el modo de inscribir o traer a su forma a la vez que como el modo de dar la forma, por lo tanto, de vuelta al pensamiento desde el sentido que voy dando al escribir según el querer decir, se inicia una relación entre el sentido que solo llegado del pensamiento evalúa el párrafo e imprime el sentido hacia su siguiente forma o complexión de su forma final y el sentido que exigido por la escritura pide a aquel cumulo de abstracciones, pase al querer decir, como aquel no tiene querer decir, este último es ya la escritura y de vuelta al pensamiento este ya ha comenzado a recibir su forma de la escritura y ha comenzado a formarse como pensamiento gracias también a esta última, pero como la escritura tampoco tiene el querer decir, solo el ser lo tiene los tres tienen que aparearse.
Una vez que un número significativo de pensamientos han recibido la forma, uno como escritor y pensador, aprende luego a ir pensando según la experiencia de haber dado forma a sus pensamientos en la escritura, y una significativa cantidad de los siguientes pensamientos comienzan a ser luego formados en el pensamiento, aun sin inscripción, según antes se han inscrito, comienza uno a pensar como si escribiera o redactara. Pero aunque piensa como si redactara aun de nuevo ello no está inscrito, por lo tanto, vuelve otra vez a iniciarse el apareamiento. El lenguaje por lo demás es al final, la inscripción misma y por lo tanto el que en primera y última instancia, por usar una expresión económica del sentido común, le pasa el cepillo al ser y al pensamiento.
Nota
Conferencia Impartida en el Centro Hispano-Americano de Cultura, auditórium de conferencias, en el contexto del simposio El proceso Creador, Febrero 2, 2.00 pm, La Habana
Referencias
Jacques Derrida, Génesis y Estructura: De la Fenomenología, Antropos
Jacques Derrida, La Forma y el Querer Decir: Notas sobre la Fenomenología del Lenguaje, Márgenes de la Filosofía, Cátedra, Margins of Philosophy, The University of Chicago Press
Hegel, Ciencia de la Lógica, Lógica del ser, Lógica de la Esencia, Lógica del Concepto, Hachete
Preguntas después de la Lectura de mi ensayo La Inscripción y la Couple: Notas de Fenomenología de la Creación, Centro Hispano-americano de Cultura, Febrero 2, 2.00 pm, 2018
Preguntas
Pregunta 1: Gabriel Leivas: (Facultad de Filosofía e Historia), Se ve en el arte el ser como en la filosofía?
Abdel Hernández San Juan: No propiamente, inevitablemente en el buscar y crear un lenguaje propio, en el arte se trabaja con la introspección a la vez que expresar también, como la introspección, suponen el ser, pero no ocurre usualmente en la forma de un reparar sobre el ser o hacer de la atención sobre el ser algo en sí mismo, de modo que en este sentido, mientras paradójicamente el arte es de suponer estar más relacionado que nada a la sensibilidad, pues en este punto pareciera no estarlo tanto como la filosofía y digo paradójicamente porque aunque no todas las formas de la filosofía son ciencia, algunas si lo son y exactas, muy rigurosas, la ciencia de la lógica de Hegel, por ejemplo, es filosofía y es epistemología de la ciencia se aplica también a la matemática, la física, la química, además de las cuestiones del ser, el espíritu y el concepto.
Pero si hay algunas tendencias que han reparado no en el ser propiamente pero si en el ser del arte, en filosofar el arte en sí que es un modo de filosofar su ser, su concepto, su sentido, en Frankfort por ejemplo, la filosofía en el siglo xx se mantiene dentro de una alta abstracción muy clásica donde el filosofar se inmaterializa y en ese inmaterializarse o desmaterializarse filosofar el arte paso a ser como en la estética de Adorno y directamente respecto al arte en Adorno y en Benjamin un modo de filosofar cuestiones ontológicas ultimas en el mismo modo que filosofar el ser, la conciencia, el espíritu, etc., por este motivo dio la impresión en un momento que el arte se desmaterializaba, que perdía lo que lo hacía algo tangible, y que solo quedaba el pensar sobre él.
Ya Hegel había observado que con el romanticismo el arte comenzaba a debilitarse, a “perder su evidencia” y ello se acentuó luego cuando comenzó la reflexión que también se dio en la filosofía, por ejemplo en Heidegger, de que la tecnología y la industria eran hostiles para el arte, y que lo eran para el ser, aunque sabemos hoy que no es cierto, que la tecnología y la modernidad también pasan a ser dominios del ser, de la sensibilidad, de aquello que somos y en lo que devenimos.
Pero si lees los manifiestos de la vanguardia, leerás literalmente, en el manifiesto abstraccionista se proclamaba “la disolución del arte en la realidad del espíritu”, en el manifiesto dadaísta, se decía “El Arte: La Vida”, en el constructivista “el arte será construcción de la vida”, es decir, que ya en la vanguardia artística ello se daba, pero es algo relacionado al proceso gradual de autonomía sociológica del arte en la modernidad que como dice Peter Burguer está implícitamente relacionado al hecho de que el arte vuelve la mirada sobre si y no puede ya ser sin lo que Burguer llama la “Autoconciencia del Arte”, las mismas manifestaciones de la vanguardia son expresiones ellas de este reparar en sí mismo como lo que le da su sucesión y su evolución.
Sin embargo, a pesar de ello, ese reparar sobre lo que define al arte en sí mismo como razón de ser del arte no se vuelve programático sino hasta el conceptualismo donde las obras no son ya otra cosa que la tematización de este fenómeno, aquí en ocasiones algunos artistas escriben filosofía pero no sobre el ser en general sino sobre el ser del arte, su concepto, su naturaleza, Joseph Kossutt, por ejemplo, escribió El Arte después de la filosofía y después y también El Arte como Idea, pero el terreno propiamente del ser como lo tenemos en la filosofía no se da de ese modo en el arte, la filosofía del arte, como especialidad, se forma de una especialidad de la filosofía clásica, la estética, y de su conjunción con una filosofía que nace de esta sociología del arte de vanguardia a que me he referido más que de la filosofía.
Es una especialidad mixta una parte importante de cuya evolución proviene más o casi más, de esta tradición de filosofar el arte de acuerdo a este reparar sobre sí que le supone al arte la modernidad como algo relacionado a su autonomía y autoconciencia, otrora supeditado a la iglesia y la aristocracia, pero la filosofía del arte tampoco se centra en el ser como lo hace la filosofía clásica del ser y este especifico dominio queda usualmente en el arte a nivel ahora practico, entre los artistas, a un plano más bien que en términos cognitivos podríamos definir como más en el terreno de la psicología, me refiero a lo usual y recurrente, siempre hay excepciones.
Pregunta 2: Nombre del que pregunto: Estudiante del ISDI, Que es la Fenomenología?
Pregunta 3: Nombre del que pregunto: Estudiante del ISDI, Es bueno o no que el artista llame la atención o se percate del hecho de que el arte y el proceso creativo suponen introspección?
Abdel: Habrían varios modos de decir que es la fenomenología, varios caminos para explicarlo y creo que ello distinguirá entre si las distintas formas que escogemos los profesores cada uno para explicarlo, pero yo he escogido uno que considero es el más rápido, el más eficaz y el que lleva más directamente al centro de la cuestión.
Hegel distingue entre mundo en sí y mundo Fenoménico, ambos no son sino lo mismo, el los define como momentos o lados de lo mismo que una vez son la misma cosa y otra son opuestas, yo percibo ahora una realidad que tengo frente mío por lo que ella es en sí y la acepto como lo que es en sí de forma tácita, pero luego, vuelvo a percibirla esta vez reparando en que tiene una apariencia y en que tiene un modo como está presente y como hace presencia, a esta atención sobre su presencia y sobre como hace presencia, la llamamos su Fenoménico, ello es la fenomenología.
Ciertamente, la esencia o el sustrato de ello que estoy percibiendo no hacen presencia en su forma y en su apariencia al mismo tiempo y simultáneamente con su presencia, si el sustrato hiciera presencia a la vez, lo sabríamos todo con la sola presencia y con la sola apariencia, pero sabemos que no es así, que el fenómeno supone una presencia tras la cual hay una estratificación y un sustrato, no estamos aquí diciendo que la esencia sea un sumun inmaculado tras la cual tenemos que ir como los viajes de monti paiton y el santo grial, en busca de ella.
Pero incluso si suponemos que no tenemos esa esencia inmaculada que tiene una sola forma con la cual hay que dar, incluso así, la sola presencia y la sola apariencia, requerirían ir al sustrato como lo que no está de una sola vez y al mismo tiempo en la presencia, el conocimiento fenomenológico es el conocimiento que se organiza, discurre y se basa en esta distinción y trabaja con ella, que lo que tenemos frente a nosotros, en la inmediata proximidad es siempre un Fenoménico y que con el tenemos que trabajar para hallar los sustratos, esto se aplica a todo.
Si apago la luz ya no hacemos presencia entre nosotros en este auditórium, sabemos que estamos ahí, pero no nos vemos pues la luz en su relación a la sombra o la oscuridad es la que da la presencia, Hegel usa este ejemplo de la luz para discutir la presencia, que distingue la presencia también de la ausencia, pero lo podemos ver también en un microscopio de laboratorio respecto a una sustancia o fenómeno, siempre lo que tenemos ante nosotros es un fenómeno, una forma, un modo en que está en la presencia, una apariencia, una forma.
Y lo podemos llevar a la sociedad y a la cultura, en sociología, por ejemplo, hay una forma de la sociología que llamamos fenomenológica, que se diferencia de las demás, por este hecho, porque distinguimos y explicamos en ella el mundo social fenomenológicamente, en lingüística también, donde quiera que tenemos fenomenología, tenemos este modo de proceder, la fenomenología supone, como en otro modo el estructuralismo, una forma de relación entre el sujeto y el objeto, ningún conocimiento es posible sin organizar antes esta relación y decidir cómo vamos a trabajar con ella, porque según relacionamos en un modo u otro al sujeto y al objeto estamos organizando el conocimiento mismo, es la epistemología.
Pensar fenomenológicamente, supone este modo que he explicado en que relacionamos el sujeto y el objeto, el primero, sobreentiende al segundo en una máxima proximidad que le hace presencia en su Fenoménico, en sus formas, en sus apariencias, y lo demás a ser conocido debe serlo siguiendo y trabajando con este Fenoménico en dirección a los sustratos y estratos que no se hayan presentes o que no hacen presencia a la vez y simultáneamente en la forma, otras epistemologías, el estructuralismo, por ejemplo, suponen un modo distinto de relacionar sujeto y objeto, el positivismo lógico otro, el empirismo otro, y así cada una en modo especifico.
Se aplica a la cultura si tenemos en este room de repente alguien que ha vivido toda su vida en new york, y de repente está aquí y se le pide que entienda que es sentir y ver las cosas como las ven los cubanos, los habaneros, pues obviamente no podrá ir a esos sustratos de una vez, no podrá adaptarse a como hacen y entienden las cosas los cubanos de un día para otro, pues si, vera que de igual tienen sentimientos, que se sonríen o están tristes, que se saludan y se despiden, pero nada de ello le será suficiente para adaptarse a vivir y sentir como los cubanos, tendrá que recorrer un largo camino y ese camino no podrá sino recorrerlo en experiencias que se le irán presentando y le irán haciendo sentido según las formas y que según las apariencias le irán corroborando que es igual, que distinto y como ir dando con los estratos para ir primero comprendiendo y después llegando a sentirse adaptado entre habaneros e igual le ocurrirá a un habanero en new york.
Tu segunda pregunta si es bueno o no que el artista llame la atención o se percate del hecho de que el arte y el proceso creativo suponen introspección?, yo creo que sí que en cualquier caso es bueno, que no tendría necesariamente un artista que reparar en ello para ser artista también es cierto, pero que reparar en ello y prestar atención a ello sería bueno, no lo dudo, solo lo podría más al tanto del hecho de que el arte, en cualquiera de sus formas, incluso el arte más conceptual es siempre terapia, caería en el hecho de reconocer y entender que el arte es terapia y ello en cualquier variante sería bueno.
Estudiante del ISA: Usted refiere en Hegel una relación entre el concepto y la sustancia, y ello me ha hecho pensar en el budismo zen en la filosofía oriental que de repente en ese estado zen en la relación con buda hay como una dimensión inconsciente, cree que hay inconsciente en el proceso creador?
Intervención de un ponente de la próxima conferencia: Yo soy uno de los ponentes que daré mi conferencia sobre este tema, pero respecto a tu pregunta quiero decirte que el proceso creador supone siempre una parte que es inconsciente.
Abdel: La expresión que yo use es literal de Hegel en su lógica de la esencia y en el paso a su lógica del concepto Hegel dice que el concepto es la verdad de la sustancia, yo he agregado un pero, he dicho que para mi sin embargo la verdad del concepto no es la sustancia, pues esta es superada y negada por el concepto, yo no he necesariamente dicho que esté de acuerdo con Hegel cuando dice que el concepto es la verdad de la sustancia, pero aunque no he sostenido que sea necesariamente mi forma de pensar al respecto, si puedo explicarte de donde proviene ello en Hegel, una parte significativa de la lógica de Hegel asume, asimila y acepta como predecesor a Leibniz, y específicamente un concepto de Leibniz que es el concepto de la monada, pues resulta que la monada que es lo uno singular en su relación de par con lo múltiple, lo uno y lo múltiple, se aplica al ser subjetivo y vivencial, al cuerpo singular de cada uno, yo soy una monada, un uno singular, y desde esa monada que soy una consigo misma individual e individuada proceso el mundo en mi cuerpo y subjetividad, tú para ese uno que soy me eres múltiple, y eres a su vez otra monada, pero sucede que el mismo principio monadico se aplica para las matemáticas, pues un número es una unidad una consigo respecto a otros que le son múltiples, y las relaciones de uno y múltiple monadicas rigen toda la lógica matemática de suma, resta, multiplicación, división, aritmética, geometría, etc., y resulta que la monada, que también trabaja con gran precisión para la relación entre el cuerpo y el alma, también se da en la biología y en la física, pues la célula es un uno para el citoplasmas que le es múltiple, y si Leibniz descubrió este concepto con base en sus análisis de la sustancia, y con el Hegel desarrolla toda su teoría del quantum, central después para la cuántica, que discute tanto en la calidad como en la cantidad.
Respecto al otro aspecto de tu pregunta, que si hay inconsciente en el proceso creativo, yo te diría que el ensayo que acabo de leer, que esta conferencia que he dado, es precisamente lo contrario a ver el proceso creador relacionado al inconsciente, pues es justamente ver su racionalidad, no su relación al inconsciente. El concepto de inconsciente quisiera agregar, después de Lacan y el replanteamiento teórico que vive el psicoanálisis, ha pasado a ser un asunto de lenguaje, en mis términos lo resumiría así, hablamos de inconsciente para llamar de algún modo aquello respecto a lo cual no hemos hallado un lenguaje, no le hemos dado lenguaje o no lo hemos traído al lenguaje, tan pronto le damos lenguaje, deja de ser inconsciente.
Creo que una parte de tu pregunta se va hacia la religión y yo me he mantenido muy lejos en esta conferencia de ese tema.
Conversatorio con María Lucia Vernal, directora del Centro
Yo diría que el pensamiento también tiene una estructura antes de ser inscrito e independientemente de que sea inscrito
Abdel: Si estoy de acuerdo contigo que hay estructura en el pensamiento mismo de lo contrario no podríamos distinguir unos pensamientos de otros, por ejemplo, de acuerdo a su tema, a su género, a sus aspectos, etc., ni tampoco tendrían la forma abstracta gracias a la cual luego los inscribimos, de acuerdo.
María Lucia Vernal: O como en el renacimiento o la representación de la realidad, cuando te enseñan a dibujar o pintar que tienes que abstraer en esa figura humana sus estructuras principales, la cabeza un obalo, el torso un rectángulo, un eje central, un equilibrio, etc.
Abdel: Si, pero ya esas estructuras si las estás viendo allí afuera, en un objeto de tu percepción y representación que estás viendo allá en la realidad visible, no a la estructura de un pensamiento que es una abstracción inmaterial
María Lucia Vernal: Pero la estructura aquella la abstraes gracias al pensamiento
Abdel: De acuerdo, pero no es su propia estructura de pensamiento, la abstrae el pensamiento, pero es sobre la estructura de una cosa allá afuera, no la suya propia.
María Lucia Vernal: Respecto a lo que dice de la autonomía del arte en el siglo XX, querría decir que adquiere una forma criptica que lo mantiene ensimismado o separado como un mundo en sí y ello mantiene entonces algo de como era antes cuando estaba supeditado a la aristocracia y la iglesia
Abdel: Es muy interesante lo que dices, es cierto, si, ello sería el asunto de la finalidad sin fin kantiana, ese autotelismo, el hecho de que al volverse autónomo aunque se separa de aquella aristocracia e iglesia, como en su autonomía respecto del resto de las formas de la modernidad, mantiene si ese sentido cuando decimos la alta cultura, el alto arte, una elite, es ello que llamas críptico.
Tienes toda la razón en cierto modo todos los problemas de la filosofía clásica son vueltos a ver desde este prisma pues la sociología de la vanguardia que veíamos antes y la filosofía del arte que veíamos antes en que nos movemos entre la estética en la filosofía clásica y la sociología relacionada a la autoconciencia del arte como discurrir propio al arte lo supone, hay un número de october justamente de la década fines de los noventas Kant after Duchamp, Kant después de Duchamp.
Conversación con Odiray Ponce de León, de la Facultad de Patrimonio de la Universidad de San Jerónimo
Odarai: Yo quisiera preguntarle si usted cree hay alguna relación entre el proceso creador al que usted se ha referido y la explicación que da un artista sobre la obra que hizo después que la obra fue hecha y mostrada, es decir, qué relación hay entre esto que dice el artista después cuando explica y aquel proceso creador porque pienso que en gran medida lo que dice el artista cuando explica su obra después de hecha ya no tiene que ver con lo que fue aquel proceso y que muchas veces tiende a crear una impresión de lo que fue aquel proceso que en realidad es producida por esta explicación posterior.
Abdel: Tu pregunta y lo que dices me remite al hecho de que hoy en día, especialmente en el arte en cuba, aunque también en ciertas formas del arte en general, en la plástica, tenemos a un artista que muchas veces trabaja como semiólogo, me refiero al hecho de que el artista toma cosas de aquí y de allá que saca del mundo socio-cultural allá afuera para hacer la obra como un pastiche o un remedo de ese texto socio-cultural, la obra en esta aceptación en última instancia propone ella una forma de mirar hacia ese texto social según en ella se han relacionado las cosas, pero ella misma es a su vez entonces un remedo o pastiche de ese texto social.
Esta acepción se aleja y en cierto modo diera la impresión de prescindir de la idea de que lo que el artista crea o trae a la forma proviene de una elaboración que supone expresión y es procesada en su mundo interior, acá el ejemplo del collage es el que siempre pongo, recorta fragmentos de aquí y de allá de esta o aquella revista y hace con ellos un nuevo texto que es el collage, si trabaja con cartón corrugado en sus piezas, suponemos trabaja con el texto de la industria, el embalaje, la transportación o el reciclaje, si lo hace con carpintería el bricolaje social de la misma con sus artesanalidad, si lo hace al encofrado otro tanto, aquí el artista parece más pendiente de procesar un mundo social allá afuera y elaborar hacia él una respuesta suya que como te decía consigue a lo sumo ordenar la propuesta de un modo de mirar hacia esa realidad, sin embargo, por mucho que en esta acepción parezcamos alejarnos del proceso creador y de la expresión, ocurre también lo que he explicado sobre el querer decir.
Para volver inscripción y forma las ideas en las piezas la única forma de dar sentido y ordenar el sentido en estas según sean los recursos y materiales en que lo hace, estará dado por como esos materiales y esas técnicas establecen pautas, y de nuevo aquí esas pautas exigen que la idea sea llevada al querer decir, y el querer decir es expresión, tienes acá una idea, pero aún no tiene forma, cuando la llevas a una forma y una materia, la idea tiene que volverse a un querer decir, de otro modo no podrías dar los sentidos que quieres a esa materia y de nuevo, como en la escritura a la que me ceñí en mi ensayo, la forma y la materia en que lo hace con sus técnicas, comienza a participar en el dar el sentido y el querer decir va recibiendo de ello y se va modificando.
Pero si estableces una diferenciación que creo es crucial y que me parece interesante cuando distingues entre aquel querer decir primero relacionado a la expresión, y ese texto suplementario o explicación posterior que el artista da de su obra, porque en cierto modo, es verdad, esa explicación posterior, se hace como una explicación de lo que se ha querido decir, pero tú dices, que esa explicación ya posterior muchas veces tiende a crear una impresión de lo que fue el querer decir aquel, a remplazar uno por el otro, acentúas que este último no es ya aquel primero.
Pues yo he dicho en mi conferencia justamente que el querer decir se va modificando con las formas y las técnicas de esa materia, que va siendo ya otro, aunque proviene de su forma inicial y mantiene siempre algo decisivo de lo que hace que sea esa obra y no otra, pero va recibiendo cosas nuevas hasta tanto la obra no está terminada, entonces de cierto modo habría que decir que no hay un querer decir al principio, el verdadero, el esencial, en el que tenía si antes su forma inmaculada y otro después que la obra está hecha, sino que en el proceso creador el querer decir se va modificando y que este adquiere tu entera complexión cuando consideramos que la obra está definitivamente compuesta y terminada, en la escritura lo pide la escritura, lo exige, es su requerimiento, y en los demás lenguajes también.